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    Tesla llama a revisión los Model X y Model S con problemas en sus pantallas táctiles

    Interior del 2015 Tesla Model X P90DTesla Motors

    El fabricante californiano ha accedido a realizar una llamada a revisión a 134.951 Model S y Model X en Estados Unidos para solucionar el problema relacionado con las memorias eMMC Flash que se van desgastando. Es de esperar que en otros mercados suceda lo mismo.

    Allá por junio de 2020, el organismo que vigila la Seguridad Vial en Estados Unidos, la NHTSA, comenzó una investigación a raíz de miles de quejas de propietarios de Tesla Model y Model X. Sus pantallas táctiles dejaban de funcionar, así como algunos sistemas del vehículo que dependen de las mismas.

    La NHTSA acabó concluyendo que pueden tener ese problema los 2012-2018 Model S y 2016-2018 Model X, es decir, las primeras unidades fabricadas de los dos modelos. El problema se localiza concretamente en la placa VCM y su MCU, con procesador Nvidia Tegra 3 y almacenamiento con memorias eMMD NAND flash de 8 gigabytes.

    Debido al diseño software y hardware, las celdas de memoria acaban por freírse por exceso de escrituras, dando lugar a una reducción de la capacidad de almacenamiento o a corrupción del sistema de archivos. La pantalla táctil acaba quedando inoperativa por excesiva lentitud o lo que llamamos coloquialmente «cuelgues».

    Esto no sería un enorme problema si dicha pantalla sirviese solo para el sistema de infoentretenimiento, en muchos coches ese sistema se rompe y la vida sigue. No para un Tesla. Se pierde el control del climatizador, lo que incluye el desempañado, pero también la cámara de visión trasera y los intermitentes.

    Por lo tanto, esta pérdida de funcionalidad puede dar lugar a problemas de Seguridad Vial. La NHTSA solicitó por las buenas a Tesla que hiciese algo, y el fabricante ha decidido hacer una llamada a revisión voluntaria de esos coches para poner fin formalmente a la investigación y mejorar la experiencia de sus clientes.

    Previamente, Tesla había llegado a cobrar el reemplazo de la electrónica afectada a coches fuera de garantía, lo que cabreó a no pocos clientes. A partir del 30 de marzo el fabricante irá cambiando las piezas problemáticas sin cobrar un dólar, que es lo suyo cuando se trata de un defecto achacable al fabricante. La llamada a revisión se ha codificado como 21V035000.

    Tesla irá poniéndose en contacto con los propietarios para darles cita. En la intervención se va a reemplazar la placa VCM, donde se aloja la MCU, que cuenta con una controladora de memoria eMMC mejorada para reducir el desgaste de los módulos de memoria. Mientras tanto, toca realizar una actualización OTA del firmware.

    La NHTSA ha indicado que hay que utilizar por lo menos la versión 2020.48.48.12 o más moderna, que no soluciona el problema pero notifica a los dueños que los módulos de memoria empiezan a fallar. Las memorias de tipo eMMC NAND flash tienen una vida útil limitada por ciclos de escritura.

    En la página web de la Comisión Europea donde se sigue la pista a las llamadas a revisión o retiradas de productos de consumo no refleja todavía dicha llamada a revisión. Cuando se haga en el Viejo Continente, los propietarios en España serán notificados a través de la DGT, por lo que conviene tener los datos de contacto actualizados.

    El volumen de vehículos que iban a ser llamados a revisión podían haber llegado a 158.000 unidades, pero el fabricante respondió a la NHTSA que miles de coches ya cuentan con el sistema actualizado, con otro procesador y una mejor gestión de la memoria, por lo que no presentan dicho problema.

    A lo largo de la joven vida de Tesla como fabricante de coches, no son pocas las veces que los Model S y Model X han presentado problemas de calidad o que afecten potencialmente a la seguridad. El fabricante ha acabado respondiendo y solucionando los fallos. Pocos fabricantes pueden decir que no tienen nunca problemas de este tipo.

    Como se suele decir, ocurre hasta en las mejores familias. El número incremental de funciones en pantallas táctiles, en detrimento de las botoneras tradicionales, supone riesgos de esta índole: si la pantalla deja de funcionar, adiós funcionalidad. Y si esa funcionalidad acaba afectando a la seguridad, eso terminará con una campaña de revisión, bien de grado, bien obligatoriamente.