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    Amores de juventud: el Toyota Supra

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    El Toyota Supra es uno de los vehículos más icónicos del siglo XX.Wheelsage.org

    Este modelo, que nació como respuesta al Nissan Z y a partir del Celica, acabó ganándose un lugar entre los grandes deportivos del siglo XX por derecho propio y gracias principalmente a la generación A80. Contamos su historia.

    Quién no conoce el Toyota Supra: el icono del tuning y los preparadores que ha revivido recientemente a través del GR Supra. Pero, si bien este deportivo japonés es hoy sinónimo de carácter y singularidad -además de todo un objeto de culto-, lo cierto es que sus inicios fueron bien distintos e incluso podríamos debatir si las dos primeras generaciones merecen ser encuadradas dentro de la historia del Supra.

    La razón es la siguiente: el Supra nació como respuesta al Nissan Z (concretamente el 280 ZX), que triunfaba en los mercados japonés y estadounidense. Toyota vio la necesidad de presentar un rival similar en el mercado y decidió utilizar la segunda generación del Celica como base. Para ello, creó el Celica Supra o Celica XX, que comenzó a comercializarse en 1978.

    El primer Supra era un vehículo más cercano a la definición de gran turismo que a la de deportivo

    El primer ‘Supra’, el A40, contaba con una mayor distancia entre ejes con respecto al Celica para poder acomodar un motor de 6 cilindros atmosférico que entregaba una potencia de hasta 175 CV y que era descendencia directa del Toyota 2000GT. Ello hacía que los paneles frontales del Celica tuvieran que alargarse para adaptarse al nuevo propulsor. Además, incorporaba frenos de disco en las cuatro ruedas y barras estabilizadoras en ambos ejes o diferencial autoblocante como alternativa.

    De ese modo, Toyota se acercaba al nivel del Z de Nissan en cuanto a prestaciones, aunque el hecho de tener como base el Celica hacía del primer Supra un vehículo más cercano a la definición de gran turismo que a la de deportivo. Y es que el punto fuerte de esta generación era sin duda el equipamiento, pues contaba con elementos como elevalunas eléctricos, control de velocidad de crucero, techo solar o cambio automático de 4 velocidades, entre otros muchos elementos de serie u opción.

    La segunda generación, el Celica Supra A60

    La primera renovación del segundo ‘Supra’ llegó en 1981 con un cambio radical previo a la remodelación del Celica del año siguiente. Las principales diferencias estéticas con respecto a su modelo matriz residían en la parte delantera, que contaba con faros retráctiles. Igualmente, sumaba pasos de rueda más anchos y un alerón en la zaga.

    A nivel mecánico, el Celica XX del mercado japonés o el Celica Supra para el resto de países ganó en deportividad, sumando potencia y refinamiento a su concepto general. Fue con el A60 cuando las diferencias con el Celica convencional comenzaron a hacerse más patentes, pues además del motor de 6 cilindros llegaron suspensiones independientes en las cuatro ruedas y un chasis afinado por Lotus. En su variante más potente, el Celica Supra llegaba a ofrecer 181 CV gracias a un bloque atmosférico de 2,8 litros con inyección electrónica.

    Las cinco generaciones de la saga Supra en un breve repaso.

    Pero todo ello no le impedía mantener la buena oferta de equipamiento de su predecesor, sumando elementos como la climatización automática, el cuadro de mandos digital o unos excepcionales asientos multirregulables, además de ordenador de a bordo.

    El A70, el primer Supra de verdad

    En 1986, Toyota lanza al mercado el primer Supra independiente y que se desliga por completo del Celica. Es la tercera generación de la saga y la potencia sufre un incremento notable, dejando claro que su aspiración pasa por convertirse, de pleno derecho, en un coupé deportivo.

    El motor V6 atmosférico y la tracción trasera permanecen, pero la versión básica ofrece 162 CV y la más potente unos nada despreciables 280 CV y 363 Nm de par máximo. Un año más tarde llegaron también los primeros propulsores turboalimentados y, en 1990, un biturbo de 2,5 litros, el más potente de la gama.

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    A nivel de diseño, el A70 es mucho más agresivo y apuesta por las líneas rectas, ofreciendo una carrocería muy larga y baja con un coeficiente aerodinámico (Cx) de 0,32. La mecánica también mejoraba notablemente con suspensiones de doble horquilla, frenos de disco ventilados en el eje delantero y diversas piezas de aluminio para aligerar el conjunto.

    En 1988, el Supra recibió un primer lavado de cara, pero el restyling más importante llegó en 1990, con más colores disponibles, kit de ensanche, habitáculo con piel sintética, asientos Recaro, volante y palanca de cambios Momo y sistema de audio mejorado, además de amortiguadores Bilstein, diferencial de deslizamiento limitado y el propulsor biturbo anteriormente mencionado.

    El A80, el SUPRA con mayúsculas

    La leyenda del Supra recae en gran parte en esta cuarta generación, que pronto se convirtió en un icono de los aficionados al automóvil gracias a sus prestaciones, diseño agresivo y, sobre todo, las posibilidades de preparación que ofrecía su motor, que permitía aumentar su rendimiento sin grandes desembolsos ni problemas de fiabilidad.

    Lanzado en 1993, el Supra A80 destacaba por un cambio radical de concepto, con líneas agresivas, pero redondeadas, así como un gran alerón trasero. También perdía los faros retráctiles e incorporaba un interior espectacular que envolvía al conductor y se metía de lleno en la cultura propia de este tipo de vehículos que tanto gustó en los años 90.

    Así ha evolucionado el Toyota Supra en sus cuatro primeras generaciones.

    Mecánicamente, el salto era considerable. El Supra utilizó la plataforma del Lexus SC Coupé, vio aligeradas muchas de sus piezas para rebajar en varias decenas de kilos su peso y los motores ganaban potencia y par de manera considerable. Los primeros, de nuevo de 6 cilindros en línea y de 3 litros, arrojaban 220 CV y 284 Nm de par en la versión atmosférica y 280 CV y 451 Nm de par en la versión biturbo.

    Pero el bloque estrella fue el 2JZ, que llevaba sus 6 cilindros, 3 litros y dos turbos hasta los 324 CV de potencia y 427 Nm de par máximo, con cambio manual de 6 velocidades Getrag o automático de 4 relaciones. Ello le permitía alcanzar los 100 km/h desde parado en sólo 4,6 segundos, colocándose al nivel de deportivos como el Porsche 928 GTS, que costaba el doble que el Supra.

    Todo ello hizo que el Supra A80 fuera uno de los modelos predilectos de los preparadores deportivos, así como de los aficionados al tuning de todo tipo de presupuestos. Y es que, además de ser un coche con prestaciones de infarto por un precio muy asequible, permitía incrementar aún más sus prestaciones sin grandes complejidades (hasta los 700 CV sin tocar el bloque motor).

    El regreso del mito

    En 2002, Toyota decidió dar fin a la saga Supra tras 24 años de andadura, primero de la mano del Celica y posteriormente por cuenta propia. Sin embargo, el mito revivió en 2019 con la llegada del A90 en el Salón de Detroit, siendo denominado GR Supra.

    El modelo actual cuenta con un motor de 6 cilindros en línea y 3 litros -como no- que arroja una potencia de 340 CV y 500 Nm de par, aunque sólo está disponible con cambio automático de 8 velocidades. Para saber si es digno heredero de la saga o no te invitamos a disfrutar de la prueba que hizo nuestro compañero Javier Gómara el año pasado, pues entraríamos ya en un terreno demasiado actual para lo que en esta sección tratamos de rememorar.

    El Toyota Supra, todo un mito del motor del que se vendieron 593.337 unidades y que, como guinda, fue protagonista de la primera entrega de The Fast & The Furious. ¿Quién da más?

    El espectacular habitáculo del Supra A80.

    CARACTERÍSTICAS GENERALES

    El motor turboalimentado del Supra A80.

    ESPECIFICACIONES TÉCNICAS

    Fotos: Wheelsage.org

    Amores de juventud: el Toyota Supra