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    El coeficiente aerodinámico (Cx)

    5 min. lectura
    El Hyundai Ioniq es uno de los modelos más eficientes a nivel aerodinámico.

    Cuanta menor resistencia al aire ofrezca un vehículo, más eficiente será y menos consumirá, bien sea combustible o electricidad. Ello se traducirá en menor contaminación y/o mayor autonomía. En ello influyen muchos factores, pero uno de los más importantes es el coeficiente aerodinámico o Cx.

    Definición

    El Cx es un número adimensional que se utiliza en aeronáutica y automoción, así como en otros campos que estudian el movimiento de objetos en un entorno con aire. Simplificando, podemos decir que este coeficiente mide la resistencia al viento de un objeto.

    Aunque la importancia del diseño aerodinámico en los vehículos de automoción comercial ha crecido de manera considerable a raíz de la proliferación de los vehículos híbridos y eléctricos -que deben establecer como una de sus principales características la eficiencia y la autonomía-, los diseñadores llevan décadas modelando sus creaciones en el túnel de viento más allá de lo que supone el máximo exponente de la aerodinámica: la competición y en especial la Fórmula 1.

    La bicicleta genera mucha más resistencia al avance que el coche. Por esa razón se utilizan cascos aerodinámicos y ruedas lenticulares, trabajándose también la postura.

    El coeficiente aerodinámico se representa con las letras Cx y el valor de referencia, 1, es representado por una plancha cuadrada de metal de 1 metro de lado. En la actualidad la mayor parte de los coches se mueven entre el 0,25 y el 0,40, considerándose más eficiente cuanto menor sea el valor. Vehículos como los camiones o las motos cuentan con un coeficiente muy superior al de las generalmente estilosas carrocerías de los turismos, pues sus líneas son mucho más abruptas y heterogéneas.

    El diseño, forma y tamaño de elementos como parrillas, neumáticos, llantas y retrovisores, así como el tipo de carrocería, influyen de manera decisiva en la eficiencia aerodinámica de un vehículo, pero también su tamaño. Un vehículo de pequeño tamaño con un mal coeficiente puede generar menos resistencia que un gran turismo con un diseño muy trabajado.

    El túnel de viento

    Para crear un vehículo eficiente desde el punto de vista del tratamiento del aire, la mejor herramienta -en combinación con la dinámica computacional de fluidos (DCF)- es el túnel de viento, pues permite determinar qué diseños son los más adecuados de manera precisa y con la ayuda de vehículos de preproducción a tamaño real o maquetas de una escala inferior, en función de las necesidades y recursos. De ese modo, el proceso de producción será eficiente y fiable, ahorrando tiempo y dinero.

    Los modelos más aerodinámicos

    A modo de referencia, una bicicleta tiene un Cx aproximado de 0,9, mientras que un Fórmula 1 puede llegar a 1,1 al contar con ruedas no carenadas y también múltiples alerones y demás aditamentos que buscan generar carga aerodinámica para tener más agarre en curva, compensando la gran resistencia al avance con motores muy potentes. Por otro lado, un camión convencional ronda un 0,6 de Cx.

    El Ford Probe V Concept es el coche más aerodinámico jamás concebido.

    En lo que respecta a los turismos, el coeficiente varía mucho en función de la carrocería, pero estos son algunos de los modelos más representativos de la historia de la automoción:

    • Ford Probe V Prototype de 1985: 0,137
    • Alfa Romeo BAT Concept Car de 1953: 0,19
    • Hyundai Ioniq de 2016: 0,24
    • Opel Calibra de 1989: 0,26
    • Mazda 3 de 2014: 0,275
    • Renault 25 TS de 1984: 0,28
    • Mercedes-Benz Clase C Coupé de 2001: 0,29
    • Citroën GS de 1970: 0,31
    • Ferrari F50 de 1996: 0,372
    • Toyota Hilux de 2005: 0,39
    • Lamborghini Countach de 1974: 0,42