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    Un adelantamiento seguro se hace rápido, y no al revés

    Adelantamiento simulado en el videojuego Forza Horizon 2Artson (Flickr) CC BY

    El último paquete de medidas que han presentado hoy la DGT y el Ministerio del Interior, relativas al Reglamento de Circulación y Vehículos entrarán en vigor el 2 de enero de 2021. Hay una medida que destaca por absurda: prohibir una velocidad de adelantamiento superior en vías secundarias.

    Todos nos deberíamos acordar de esta parte de la formación como conductores: los turismos y las motocicletas pueden, en circunstancias especiales, superar el límite de velocidad cuando el objetivo es adelantar a un vehículo más lento. Así está redactado actualmente en el Reglamento General de Circulación en su última revisión, de 29 de diciembre de 2018:

    • Artículo 51. Velocidades máximas en adelantamientos
      • 1. Las velocidades máximas fijadas para las carreteras convencionales que no discurran por suelo urbano sólo podrán ser rebasadas en 20 kilómetros por hora por turismos y motocicletas cuando adelanten a otros vehículos que circulen a velocidad inferior a aquéllas (artículo 19.4 del texto articulado).

    Precisando más, son los límites genéricos (no específicos) los que se pueden superar en 20 km/h para adelantar a un vehículo más lento. En las vías convencionales antes eran 100 km/h con arcén ancho, pero ya se cambió a 90 km/h independientemente de ese criterio para los turismos, motocicletas, autocaravanas de masa máxima autorizada igual o inferior a 3.500 kg y pick-up, así como autobuses, vehículos derivados de turismo y vehículos mixtos adaptables.

    Por ende, en aquellas vías convencionales donde se puede circular a 90 km/h, sin otra limitación específica, un turismo o motocicleta puede alcanzar los 110 km/h para realizar la maniobra de adelantamiento, que por definición ocupa el carril contrario. Pero a la DGT no le gusta que haya colisiones frontales o salidas de vía en las convencionales, así que ha tirado por lo fácil.

    Según la DGT, esta medida ya se ha adoptado en otros países europeos. A ver cuándo se adoptan otras cosas tan europeas como salarios más altos usando ese criterio

    En la modificación propuesta para entrar en vigor el 2 de enero de 2021, ese margen de +20 km/h queda suprimido, por lo que si queremos adelantar a un vehículo más lento que va, pongamos, a 85 km/h, habrá que adelantarlo a 90 km/h, permaneciendo mucho más tiempo en el carril contrario, o abstenernos de realizar la maniobra. Eso si queremos ser «100% legales».

    Más de uno podrá pensar, con buen criterio, que cualquier coche o moto con la potencia mínima a la venta le será suficiente si, total, no se puede adelantar a más de 90 km/h en vías secundarias. A los fabricantes esto les va a encantar

    Esto, desde el punto de vista de la Seguridad Vial, me parece un completo despropósito. Por definición, un adelantamiento tiene que ser rápido y ágil, reduciendo a lo imprescindible la permanencia en el carril contrario. Además, salvo que hablemos de motos de 125 cc o de turismos justos de potencia (y/o con conductores poco hábiles), se puede lograr esa velocidad extra sin problemas.

    Si un adelantamiento era peligroso a 110 km/h, no lo va a ser menos a 90 km/h, lo va a ser aún más peligroso, porque el conductor temeroso y pío estará más pendiente de que no le pongan una multa con un helicóptero, un dron, un radar escondido tras una bionda o un coche camuflado que de hacer una maniobra de adelantamiento rápida y segura. La bolsa o la vida.

    Que no te cuenten historias, un adelantamiento seguro se hace rápido, y no al revés

    Por otra parte, los embotellamientos que se van a producir por esta causa aumentará la impaciencia de los que estén circulando en tercera o anterior posición respecto a un vehículo que vaya ralentizando el ritmo de los demás, haciendo que más de uno decida jugársela y no adelantar a un vehículo lento, sino a varios vehículos lentos del tirón.

    Cuanto más se analiza esta medida, más ridícula resulta. Los gestores de la DGT habrán llegado a la conclusión de que impidiendo de facto los adelantamientos a mayor velocidad, más conductores se abstendrán de hacerlo, no habrá colisiones frontales, no habrá salidas de vía por aquellos que han calculado mal, y todos seremos felices y contentos en el país de la gominola.

    Pero el mundo real no funciona así. En un país tan montañoso como el nuestro (el segundo más accidentado de Europa), con vehículos con diferencias tan grandes de ritmo, límites de velocidad tan encorsetados y sin poder adelantar rápidamente puede ser peor el remedio que la enfermedad. Servidor lo tiene claro: prefiero hacer un adelantamiento seguro y luego ver si recurro una multa, que calcular las distancias como si llevase un coche de 40 CV o una moto de 8 CV.

    

    En los tiempos de nuestros abuelos los adelantamientos eran muy peligrosos por la escasa potencia de los turismos y motocicletas, que no lograban diferencias ágiles respecto a los vehículos adelantados. Justo lo que quiere la DGT en 2021

    Siempre he dicho que los coches menos potentes son escuelas de adelantamiento porque obligan al conductor a calcular muy bien las distancias, si la maniobra tiene sentido o si va a ser un suicidio. Otros dirán que la auténtica seguridad es tener 500 CV y cambio automático, la maniobra se hace en un par de pestañeos, pero me temo que esa caballería no es de fácil acceso.

    Ahora bien, cuando en un coche que se queda corto de potencia -por mal uso del cambio, por ir cargado, por la pendiente, o por un fallo de cálculo- y se ve venir otro vehículo que parecía estar muy lejos, a uno se le pone la nuez de corbata. Y los errores de cálculo existen, pero la solución no está en esta chapuza legislativa, está en formar mejor a los conductores, pero ya sabemos que eso no interesa.

    El comunicado oficial de Interior dice: «La modificación aumenta los puntos a detraer por aquellos comportamientos que generan mayor riesgo para la conducción e impulsa el mecanismo de los cursos de conducción segura como fórmula para mejorar la formación vial de los conductores». Que levante la mano quien ha ensayado maniobras de adelantamiento en carril contrario a la marcha cuando iba a la autoescuela. Yo no.

    Oh, vaya, va a resultar que esos cursos sirven de algo, ¿detecto una contradicción? ¿Por qué se tira una vez más de represión en vez de formar y educar?

    O simplemente se trata de una medida para que algunos aplaudan con las orejas, los que conducen con un mínimo de sentido común sigan prefiriendo adelantar de forma segura y rápida, y de paso se pueda aumentar la recaudación en multas por lo anterior, porque lo que va a ser evitar muertes, dudo que sea mínimamente eficaz. Y si nos ponemos conspiranoicos, para forzar a la gente a ir por vías de peaje, ¿y qué pasa cuando no hay esa ruta alternativa? Así son las cosas.