El Volvo EX60 obliga a sus clientes a pagar 7.300 euros más por un equipamiento que antes era de serie
El nuevo Volvo EX60 es ya un éxito comercial en el continente europeo. Pero exigir un desembolso de 3.650 euros por un elemento tradicional en la marca y que solamente está disponible en el acabado más caro de la gama, ha generado un notable descontento entre los compradores de Suecia.

El Volvo EX60 ha arrancado su comercialización con un éxito de demanda que ha obligado a la propia marca a ampliar su producción en la fábrica de Torslanda. El nuevo SUV eléctrico de la marca sueca es uno de los más avanzados del momento en su categoría, superando por la mínima la autonomía máxima de uno de sus más inmediatos competidores.
El avanzado diseño exterior e interior, el equipamiento y la amplia gama de versiones con hasta tres capacidades de batería hacen del nuevo EX60 una interesante opción para los que se están pensando pasar a los coches eléctricos. Y es que el argumento de los 810 kilómetros de autonomía, en el mejor de los casos, es una cifra que no admite una gran discusión frente a las versiones híbridas enchufables del XC60, que también se está enfrentando a una actualización.

Un extra que no es solo un extra en Suecia
Sin embargo, no todo es perfecto para algunos de los clientes del nuevo Volvo EX60. Porque tras ese buen dato comercial convive ahora con un problema de percepción muy concreto: en Suecia, muchos clientes han descubierto que su versión EX60 Plus no incluye lavafaros, un elemento que ha sido de serie en los Volvo durante décadas, y que para incorporarlo hay que dar el salto a la variante Ultra, unos 7.300 euros más cara.
Lo que en España o el sur de Europa podría pasar por un detalle menor, en el mercado sueco tiene un peso simbólico y funcional considerable. La combinación de nieve, aguanieve, lluvia y suciedad de carretera ensucia los faros con rapidez durante buena parte del año, y en las carreteras rurales -donde los encuentros con fauna salvaje son frecuentes- un faro limpio no es un capricho, sino una cuestión de seguridad.
No en vano, Volvo y Saab fueron pioneras en montar lavafaros mecánicos ya a principios de los años 70, y Suecia llegó a hacerlos obligatorios por ley en 1974, obligación que no se retiró hasta 1995, coincidiendo con la entrada del país en la Unión Europea. Aun sin ser exigencia legal desde entonces, los lavafaros se mantuvieron como un estándar de facto en el mercado sueco.
¿Por qué unos faros llevan lavafaros obligatorio y otros no?
Para entender por qué Volvo puede permitirse dejar el EX60 Plus sin lavafaros conviene aclarar un matiz técnico que suele generar confusión: la obligatoriedad no depende de si el faro es de xenón o de LED como tecnologías, sino de un umbral de flujo luminoso. El Reglamento ECE R48, que regula la instalación de los sistemas de alumbrado en los vehículos, establece que si el faro de carretera supera los 2.000 lúmenes, es obligatorio equipar tanto un sistema de regulación automática de altura como un lavafaros.
El xenón prácticamente siempre supera ese umbral por su propia naturaleza, por lo que arrastra la obligación de forma casi automática. El LED, en cambio, es una tecnología mucho más flexible: puede homologarse por encima o por debajo de esos 2.000 lúmenes según la potencia y el diseño de cada óptica. Esto explica que Volvo pueda montar en el EX60 Plus una unidad Matrix LED «sencilla» que no alcance ese umbral -y por tanto no necesite lavafaros por normativa- y reservar el sistema completo, con lúmenes más altos y mayor resolución de píxeles, para el EX60 Ultra.
Es decir: la propia arquitectura del faro determina si el fabricante está o no obligado a incluirlo, lo que convierte esta prestación en una palanca comercial más que en una simple cuestión de seguridad como ocurría en la era del xenón.
Ultra sí, Plus no
El malentendido surge porque muchos compradores del EX60 Plus -una versión de equipamiento ya elevado dentro de la gama- daban por hecho que un extra tan arraigado en la tradición de la marca estaría incluido. No es así: los lavafaros llegan de serie únicamente en el EX60 Ultra, el acabado más caro, que además incorpora faros Matrix LED de mayor resolución (con más píxeles) y equipamiento adicional como el sistema de sonido Bowers & Wilkins.
Según Volvo, los 3.650 euros de diferencia no pagan solo el lavafaros, sino ese salto tecnológico completo en el sistema de iluminación frontal.
El argumento no convence a los clientes suecos, que sostienen que preferirían mantener los faros Matrix LED más sencillos del «Plus» y simplemente añadir la función de lavado, sin tener que asumir el resto del paquete. Algunos compradores denuncian además que los concesionarios no les advirtieron con claridad de esta limitación en el momento de la venta, lo que ha añadido más leña al fuego en redes sociales y foros suecos.
Un síntoma más amplio y propio de las Premium
El caso del EX60 no deja de ser un episodio revelador sobre cómo la escalada de equipamiento por niveles -muy habitual ya en toda la industria- puede chocar con las expectativas de un mercado concreto cuando afecta a elementos que los clientes consideran «de toda la vida». Los suecos siempre fueron una marca Premium y están siguiendo la misma corriente alemana, que obliga a pagar por prácticamente todo, aunque la lógica invite a pensar en que deberían ser de serie.
Volvo no ha anunciado por ahora ningún cambio de estrategia, y todo apunta a que, salvo rectificación, los compradores suecos de las versiones más económicas del EX60 tendrán que asumir esta nueva forma de fraccionar el equipamiento... o pagar por el paquete «Ultra» si quieren volver a ver sus faros limpios en pleno invierno escandinavo.
Volvo EX60 y sus rivales
P.V.P 70.562 €61.459 €
P.V.P 40.990 €39.990 €
62.990 €
P.V.P 66.019 €59.736 €
P.V.P 44.600 €37.599 €







