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Citroën C-Elysée. Un coche low-cost... o no tanto

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Citroën nos da una dosis de raciocinio con el coche que nos invita a probar durante una semana, y es que si de algo puede presumir el C-Elysée es de cumplir perfectamente como un automóvil digno a un precio realmente atractivo. Quizá deberíamos matizar que lo de atractivo tiene su truco pues una unidad a la que se le adorna de ciertos lujos y un motor intermedio, ya entra en un mercado de precios menos competitivo.

Este es el caso de nuestra unidad de pruebas cuyo motor era el HDI de 1.560 cc que desarrolla 92 caballos. Un propulsor de 4 cilindros diésel que viene acompañado del acabado Exclusive. Este acabado viene equipado con llantas de aluminio de 16 pulgadas, bluetooth, USB, volante y palanca forrados en cuero, mandos tras el volante, control de velocidad e incluso sensor de parking trasero. Como podemos observar un equipamiento decente con el que este coche se dispara hasta los 17.600 euros sin contar otros pequeños detalles como el sobrecoste de la pintura Azul Teles Metalizada que cuesta 350 euros.

Citroen C-Elysee

Con este precio ya empiezan a entrar dudas del carácter económico de esta berlina, pero es que equiparla sin este motor y optar por el VTI de 72 caballos y un nivel menor de opcionales quizá quede demasiado sencillo y su precio parte de 13.600 euros. Realmente se plantea difícil una decisión correcta.

Centrándonos en la unidad que tenemos delante, sólo pensamos en estudiarla a fondo y en comprender si el C-Elysée puede ser la respuesta a familias con alto interés en un coche espacioso a un precio razonable.

Por fuera

Si el espacio es importante para esta berlina, las dimensiones juegan un papel fundamental. Mide 4.427 mm de largo, 1.466 de alto y 1.748mm de ancho. Además, su espacio de carga es admirable con unos generosos 506 litros siendo uno de los puntos fuertes. Tiene un peso total de 1.165 kilos. Su rival por concepto y tamaño sería un Seat Toledo cuyas medidas son 4.482 mm de largo, 1.461 mm de alto y 1.706 mm de ancho. Es más largo, más bajo y menos ancho. Además, con un motor comparable es algo más pesado: 1.254 kilos, pero a cambio ofrece 13 caballos más de potencia.

Citroen C-Elysee

El frontal es agresivo y hereda la mirada de modelos reconocidos de la marcha, con el doble chevrón situado en la parrilla central con un acabado cromado. Si nos situamos en el lateral del coche, se percibe una línea sencilla pero elegante y moderna. Tiene una línea de acentuación que desciende desde el faro trasero hasta el pilar A del coche y un acabado cromado en el marco de puerta, dándole un toque de mayor calidad.

Gracias al acabado del coche, los neumáticos son de unas dimensiones perfectas 195/55 R16 con unas llantas de aluminio multiradio que visten perfectamente al coche francés. Sin embargo, donde más llama su atención es en la parte trasera, con unas ópticas que se extienden por el lateral del coche y reflejan un ejercicio de diseño.

En general, tanto la estética como los principales atributos de compra están generando unas sensaciones positivas y cada vez que miro al Citroën C-Elysée, tengo ganas de descubrirlo más a fondo.

Por dentro

Tal vez me haya hecho demasiadas ilusiones en un primer momento y según abro la puerta veo su construcción en plástico duro por todas partes. No me preocupa demasiado pero hay que tratarlo con cuidado ya que cada golpe puede marcarse de por vida en el plástico. Hay zonas que deberían tener recubrimiento, como el fondo de los pedales donde se pueden apreciar muelles y tejidos que deberían estar cubiertos. Tampoco le veo un defecto estético que me quite todas las ilusiones porque en contraposición, tenemos un volante con un tacto excepcional y un cuadro de instrumentos sencillo y muy visible.

La consola central tiene un diseño muy agradable en una forma hexagonal que se estrecha hacia la parte inferior. Hay un cenicero extraíble y alrededor de éste están los comandos de las ventanillas delanteras y traseras. La consola central tiene una moldura en color de contraste que se extiende a lo largo hacia la ventanilla del copiloto. Sin duda rompe la monotonía y le otorga un toque agradable al interior del coche.

Si viajamos a las plazas traseras, la banqueta es rígida y recta. El coche se presenta espacioso para las piernas y podrían sentarse cinco ocupantes sin las incomodidades de asientos con formas definidas para cuatro plazas y una auxiliar. No obstante el grandísimo defecto viene de la mano de la ausencia de reposacabezas. En su lugar, las plazas traseras incluyen dos prolongaciones que no sujetarán la cabeza en ningún caso y sirve más bien como detalle estético, pero de dudosa efectividad.

El comando para controlar las ventanillas en las plazas traseras se sitúa en el túnel central, justo detrás de reposabrazos central delantero. Otro detalle mejorable es la utilización de la radio y sus menús. Al principio parece intuitivo pero cuesta llegar a ciertos menús, aunque una vez que se ha tenido cierta experiencia con la marca, es fácil manejarse con soltura.

El maletero tiene una gran capacidad de carga y tiene dos peculiaridades. La primera es que solo puede abrirse con el mando de la llave o con un botón situado en el interior del coche. La puerta se eleva un poco y a partir de este punto deberemos subirla de forma manual hasta el final. Sorprende lo ligera que es, y a veces da la sensación de fragilidad. En el interior del maletero volvemos a sorprendernos de los escasos recubrimientos que tiene su interior e incluso algunos tornillos quedan a la vista. Supongo que unos plásticos no hubieran supuesto una gran diferencia en precio pero si en percepción.

En marcha

Sin duda, este coche es un vehículo de contrastes. Una vez que giramos la llave y arrancamos encontramos una sensación muy positiva: la dirección. Es bastante directa y transmite al conductor bastante seguridad. El agarre del volante es deportivo y a pesar de no ser un coche de estas características, siempre es bueno que el conductor conduzca con una pequeña sonrisa.

El tacto de la palanca de cambios vuelve a pecar. Baila bastante y parece tener mucho más uso que el que tiene un coche nuevo. Las marchas se engranan con facilidad pero el tacto sin duda no es de lo más agradable. El motor es ni más ni menos que el más correcto. Empuja con facilidad y aunque no dispone de una potencia para realizar grandes adelantamientos, sí permite desenvolverse con soltura en subidas en autopista. Además, el coche me ha tentado a sacarle las cosquillas pues sus consumos son realmente bajos. En ciudad, entre urbanizaciones con subidas, giros cerrados y múltiples semáforos empezó con un consumo de 6,5 l/100km, pero en cuanto me enfrentaba a un tramo urbano algo menos canalla, el consumo iba descendiendo. Tras 20 kilómetros de tortura, el coche me regaló 5,7l/100km. Simplemente impresionante.

En ciclo mixto, el coche realizó 5,2l/100km y en mi recorrido habitual de 83 kilómetros de autopista con variación de velocidades (una conducción normal), sólo consumió 4,5l/100km. En este sentido estoy muy orgulloso del C-Elysée. Consultando sus cifras homologadas, en ciudad/mixto/carretera, sus consumos son de 4,8/4,1/3,7 litros cada 100km. Parte del motivo por el que este coche consigue estos consumos son por unos neumáticos de bajo consumo firmados por Michelin.

Como comentaba antes, no es un coche de grandes prestaciones, pero sin embargo su dinámica es buena. Esperaba que su comportamiento en curvas fuera peor y ante cambios de dirección rápidos encontrara balanceo en exceso de la carrocería, pero no es así. El coche es más firme de lo que sugiere e incluso he llegado a amar su tercera relación, donde este Citroën ofrece alguna emoción por encima de lo esperado. La velocidad punta se firma en 180 km/h y su aceleración de 0-100km/h es de 11,2 segundos.

En conjunto, el uso de este vehículo responde perfectamente con su cometido. Tiene un interior espacioso, gasta poco y como extra, tiene equipamiento que viste de un carácter más atractivo al automóvil. Existe una cosa mejorable que se aprecia en días de sol y es que la moldura que queda entre el cuadro de instrumentos y el volante refleja el sol sobre el cristal que protege el cuadro de instrumentos, que por su posición hace que en ocasiones sea difícil la visualización de las informaciones.

Este Citroën es un coche sencillo pero con ciertos detalles que le posicionan a caballo entre un ‘low-cost’ puro y un sedán pequeño que se mezcla entre ofertas del mercado de mayor nivel.

Conclusiones

El Citroën C-Elysée es un coche de contrastes ya que en ciertos aspectos es un coche divertido, con cierto carácter y habilidad y potencia suficiente para moverse con soltura, y en otros hay insuficiencias que deberían mejorarse sin duda. Su exterior presenta líneas sencillas pero bien resueltas y en su interior faltan recubrimientos básicos en algunas zonas. Conducirlo se antoja más placentero que observarlo al detalle.

Con el motor HDI 92 el coche se desenvuelve bien y sus consumos son muy razonables. Incluso en ciudad sorprende por tener un promedio por debajo de 6.0l/100km. Tiene un gran maletero con más de 500 litros de capacidad y la tapa se puede abrir con el mando o con un botón en el interior del coche.

El acabado de nuestra prueba venía muy bien equipado pero encarece el precio hasta un punto que plantea la duda frente a otros coches similares en concepto pero sin un concepto low-cost. En definitiva, si se quiere un coche sencillo y con un nivel de equipamiento aceptable, el C-Elysée es un coche idóneo.

A destacar

  • - Dirección
  • - Habitabilidad
  • - Dinamismo

A mejorar

  • - Tapar ciertas zonas que están al descubierto
  • - Poner reposacabezas traseros decentes
  • - Tacto de la palanca selectora

Ficha técnica, equipamiento y precio

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  • Comentario de ANTONIO
    18/07/2014 (14:20)

    ANTONIO

    "Perfecta descripción en conjunto, soy propietario de un C4 Elysée, sí, C4 ya que el frontal es casi idéntico y visualmente prácticamente igual (se diferencian en que tiene maletero) y estoy cada día más contento, un coche muy resultón, a un precio muy interesante en cualquiera de las tres motorizaciones, y solo le falta un mejor acabado como se señala, en algunos aspectos, pero el placer de conducción, el consumo, la línea y capacidad lo contrarrestan. Un gran coche, en todos los sentidos."

Citroën C-Elysée. Un coche low-cost... o no tanto
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