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ComparativaAl volante del Abarth 595C Turismo, DS3 THP y Juke Nismo

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Enfrentamos al Abarth 595C Turismo (160cv) contra el Citroën DS3 Cabrio (156cv) y el Juke Nismo (200cv), tres propuestas muy exclusivas y potentes para la ciudad... O para donde quieras. En esta segundo entrega nos abrochamos el cinturón de cada uno de los coches y apretamos el acelerador directamente a vuestras pantallas para contaros cuales han sido los puntos fuertes y débiles de cada uno.

Tras un repaso general a las virtudes estéticas y precio de cada uno, llega la hora de la verdad. Sólo puede quedar uno en pie y cada uno muestra argumentos sólidos.

Citroën DS3 Cabrio: el más racional

Sólo podemos decidirnos por uno, aunque nos gustaría quedarnos con los tres. Llega el momento de sentarnos en cada uno de ellos y el primero es el DS3 Cabrio. Nunca me había subido en un cabrio de estas características, un concepto cuya lona apenas afecta a la estructura y se limita a zonas donde el chasis no trabaja tanto. Esto ahorra costes, pero para un usuario es casi igual de reconfortante. Me estoy quemando la cara por el sol y me da lo mismo, porque el coche lo merece. Es fácil de conducir y sé que llevo un motor potente. La gente no se queda indiferente y creo que es porque sin duda su estética está muy bien resuelta. No al nivel de un MINI o del Abarth, pero sin duda los laterales y la zona trasera son preciosas.

Gas a fondo. El coche sube de vueltas y engrano la siguiente relación con mucha decisión. Estoy emocionado, aunque para ser sinceros estoy decepcionado. Decepcionado porque cerca de la casa Citroën no hay un pequeño circuito donde probar a fondo el coche o una carretera de curvas, donde sin duda voy a disfrutar muchísimo.

Estoy casi impaciente y cuando llego a las primeras curvas sabía que había hecho una apuesta muy buena. Sigue siendo muy fácil de conducir y aunque quizá puedes encontrar algunos subvirajes, es un coche que tiene una esencia deportiva muy acertada. Me gusta cada vez más y tengo dudas de si el Abarth puede estar a la altura. El coche del escorpión me acompaña en este viaje y a los mando va Oscar Magro, compañero de la redacción al que le veo dubitativo. El navegador del Abarth no nos funcionó con toda la precisión que hubiéramos querido y aunque al principio la sensación fuera agridulce, más tarde sí obtuvimos el resultado que nos esperábamos: sublime. No obstante, Oscar comenta que al Abarth Punto parece más sencillo 'sacarle las cosquillas' y que para conducir correctamente el 500, hay que adaptarse un poco.

El Citroën es un coche que destila deportividad y una vez que te acostumbras a ver cómo trabaja su mecánica con la potencia máxima a 6.000 rpm, entiendes que pide gas a fondo en cada giro. Sin embargo, puede ser un perfecto compañero de viaje y aunque no pudimos hacer una prueba de consumos en condiciones, promete rondar entre 7 litros y 8 litros reales cada 100km en ciclo mixto.

Abarth 595C Turismo: corazón puro

Os confieso una cosa. Cuando fuimos a recoger el Abarth, era un coche que deseábamos coger. Aunque el Citroën me gustaba mucho, tenía delante de mí lo que prometía ser un cañón sin límite y cuando llegó el turno de ponerlo a prueba empecé a tenerle respeto, aunque no precisamente por su potencia. Al arrancarlo, el sonido grave de los escapes me estaban alertando de que tuviera cuidado. Engrano la primera relación con el botón dedicado a ello en el panel de la caja robotizada y el mecanismo emite un sonido mecánico. “Es un coche italiano”, pienso mientras soltaba una carcajada ya que todos los coches italianos que he podido probar tienen dotes de deportividad por toda su mecánica.

Me acomodo, suelto el freno y aprieto el acelerador. El sonido ronco se acentúa y cuando cambio de relación, suena un petardazo proveniente del tubo de escape. El modo Sport del coche configura parámetros para maximizar el rendimiento del coche y aquí está la primera sorpresa positiva para los amantes de los deportivos. El coche emite esta 'explosión' de vez en cuando.

La caja robotizada no es tan rápida como me hubiera gustado, ni te deja jugar a golpe de embrague para conseguir un tacto más divertido. No creo que sea la solución del Abarth, pero continuamos. Subo de vueltas el coche y me enfrento contra la primera curva, donde me llevo otra sorpresa. No me ofrece la seguridad en curva que me prometía la firma del escorpión a pesar de contar con elementos dedicados como el juego de amortiguadores. ¿Qué está pasando? Un momento de descanso y reflexión.

Sé que el coche es bueno y tiene argumentos, pero no nos entendemos. Pienso que al contrario que con otros vehículos, con este prácticamente tengo que hablar y dedicarle un momento. Es italiano, es deportivo y es un Abarth. Empiezo desde cero y vamos paso a paso. Quizá en el primer día no supe apreciar todo el potencial del coche, cosa que fui entendiendo poco a poco según pasaban los días. Con el Abarth hace falta conectar para sacarle el máximo rendimiento. Incluso me llegó a gustar la caja pilotada y aprendiendo el tacto preciso, uno se puede llegar a divertir mucho. Por supuesto, con el botón de TTC (control de transferencia de torsión), se consigue ir aún más rápido y seguro. Es otro coche y tiene un carácter único. Ahora vuelvo al punto inicial y empiezo a trazar curvas mucho mejor, sin tener que apurar el gas, sentir pérdidas de tracción u odiando la caja de cambios. No es fácil de conducir, pero nunca te olvidas de él.

Nissan Juke Nismo: un Nismo con mayúsculas

Es el más grande y voluminoso, pero lleva el apellido Nismo, sólo conferido a los mejores Nissan. Entre ellos un GT-R, un 370 Z y un Leaf que nada tiene que ver con el de calle. Ahora se ha extrapolado al Micra, pero no es como sus hermanos mayores. El Juke promete jugar en las grandes ligas, al lado de sus rivales que tan buen sabor de boca nos han dejado. Potencia tiene de sobra y dinámica parece que también. Permite varias configuraciones, pero sus rivales han mostrado buenas cartas y en modo ECO el Nismo pierde su esencia. Lo ponermos en el modo deportivo y vamos a por ellos.

Al sentarte en el coche te das cuenta de que el morro parece más ancho de lo que parece. Incluso me da más sensación de voluminosidad que cuando me senté en el Qashqai que no me llamó tanto la atención en este aspecto. No importa, porque tiene el apellido Nismo y creo que Nissan se habrá esforzado al máximo. Es sencillo de conducir, y de los 3 volantes, es el que más me gusta por su zona dedicada en Alcántara. ¡Qué espacio interior! A fin de cuentas vengo de dos coches bastante contenidos en medidas. No obstante, la caída del techo del Nissan Juke hace que la sensación de espacio para la cabeza, desaparezca en las plazas traseras. Ajusto sus enormes espejos, me abrocho el cinturón y arranco.

El Nismo empuja bien desde medio régimen y su tacto deportivo está latente. No dejo de preguntarme si la versión de 190 caballos merecerá más la pena que el Nismo, que cuesta 3.680 euros más de partida. Creo que me quedaría con el Nismo. Afronto la primera curva y sorprendentemente el coche no parece balancear tanto como promete la carrocería. Sorpresa. Sigo con la siguiente trazada y vuelve a ir sobre raíles. Sube de vueltas y tiene un tacto sublime. Casi de un verdadero GTi, pero no tan deportivo porque la carrocería no es la más idónea de todas. A fin de cuentas, es un Juke.

Sigo divirtiéndome y el volante tiene un tacto muy bueno. Los asientos sujetan las inercias laterales que puedo ver gracias a la pantalla inferior, que muestra las fuerzas G. Hubiera preferido algo más sofisticado, pero me parece suficiente. Fuerzas al límite y encaramos la siguiente curva y, de nuevo, sorpresa... El primer aviso del Nissan Juke con algo de pérdida de tracción. No va tan pegado al suelo como pensaba al principio, pero sin duda tiene una estabilidad muy buena para ser un SUV. A decir verdad, esta sensación la he obtenido buscándole ‘las cosquillas’ al coche.

Sigo preguntándome si tiene algún sentido crear un SUV deportivo, pues a fin de cuentas en la industria del automóvil se empiezan a crear coches que mezclan conceptos, y al final se quedan sin ser realmente prácticos en ningún campo. Este es el caso del Juke Nismo, que es un buen deportivo, es llamativo, pero tiene sus limitaciones. Tampoco sirve para ir por caminos, pues su altura de carrocería y sus faldones exclusivos van a hacerte sudar si sale fuera de asfalto y le salta una piedra. Entonces ¿qué es este coche? Le doy una puntuación alta en estética y en el interior se lleva buena nota, pero si lo que uno busca es el rendimiento, hay muchas alternativas que merecen una oportunidad.

Conclusión

En un primer vistazo: De los tres, el que más he deseado coger en un primer vistazo ha sido el pequeño Abarth. La firma del escorpión impone y la división Nismo también, pero tenía más curiosidad de ver los límites subido en un coche como el 500 vitaminadísimo.

Estética: Por ser un coche diseñado desde la base de uno de los más deseados del segmento A, por tener las opciones de personalización que permite llevarlo a nuevos niveles y por ser el único que hace que todo el mundo se enamore casi de forma instantánea, el Abarth 595C Turismo, es el rival más fuerte en este aspecto.

Equilibrio: El coche que reúne más equilibrio en agarre, precisión en la conducción y una calidad precio inigualable, es el Citroën DS3. Sin duda ha sorprendido y su motor es muy divertido y fácil de conducir.

Interior: Vuelve a ser el francés el que más simpatiza con unos buenos acabados, un navegador intuitivo y una estética muy agradable y moderna. El Abarth peca de tener muchos plásticos de calidad mejorable y los mandos quedan a veces a desmano. El Nismo tiene, de los tres, los asientos que más me han sorprendido y tiene tecnología, pero también echo en falta una calidad diferenciadora en ciertas zonas.

Deportividad: Durísima decisión. Me gustó el Nismo por ser más ágil de lo que pensaba en un primer momento, pero si quiero un deportivo no cogería una carrocería SUV. El Citroën DS3 me hubiera gustado cogerlo más tiempo porque me gustó desde un primer momento muchísimo y el motor acoplado a una caja manual permite sacar un rendimiento deportivo muy bueno. No obstante, el Abarth es mi elegido por tener el sonido más bonito y por haber tenido que acostumbrarme a sus reacciones. Ha sido todo un reto, pero mejor con caja de cambios manual, aunque con las levas también lo he disfrutado mucho.

Tecnología: El Nismo ofrece mucha información y las dos pantallas han servido de mucha ayuda. Me ha gustado la dualidad de interfaces y toda la personalización que tiene. Esta vez, el japonés es mi elegido.

Decisión del probador: Por enamorarme desde un primer vistazo, por la estética que tiene y por tener que ‘entenderme’ con él, mi decisión es el Abarth 595C Turismo. Ahora bien, es un coche que es pasional porque si realmente quiero tomar una decisión en frío, el equilibrio, el raciocinio y la calidad/precio el DS3 le sitúa en una compra más lógica.

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