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PruebaPeugeot 308 GT, presentación (III): dinámica, conclusiones y valoraciones

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Tras hablar detenidamente del diseño, habitabilidad, equipamiento y compararlo con sus rivales, es hora de hablar detenidamente de la conducción del nuevo Peugeot 308 GT. Habiendo probado las dos versiones, gasolina con 205 CV y diésel con 180, la diferencia entre ambos es más ajustada de lo que cabría esperar.

Tengo que ser sincero, me ha sorprendido. Siendo completamente honesto contigo no pensaba que el Peugeot 308 GT fuera a rendir de la manera en que lo hace. Pero ahí esta la gracia de este coche. Obviamente Peugeot tiene mucho pedigree en el mundo de las carreras, lo que pasa es que esa parte emocional de su ADN pocas veces lo vemos llegar a sus coches de calle. Sí, la serie 200 es una fiel asociada a la gama GTi, pero eso era todo. Una pequeña y afortunada alegría, que este saber hacer se extienda a más modelos de la flota.

El 308 GT debemos ubicarlo en el segmento C Sport, donde el rey es el Volkswagen Golf GTI

El paso más lógico era dar el que han hecho, de la serie 200 (que acaba de estrenar restyling) pasamos a la 300, al segmento C, uno de los más duros y competitivos del mercado. El proyecto siempre ha estado vigilado por la división Sport de Peugeot. Dando esos puntitos, esos detalles que son los que marcan el devenir de un coche. Sus rivales, de los que ya hablamos en la primera parte de la prueba del 308 GT, son de alta escuela, por lo que no se debe relajar ni un momento. Pero ¿tiene razones suficientes como para competir de tú a tú con ellos? Pues sigue leyendo y lo comprobarás.

Peugeot 308 GT 2.0 BlueHDi 180

Empezamos por la versión diésel, la menos potente. Vuelvo a reconocer que nunca he sido muy partido de un modelo que supuestamente es deportivo incorpore un motor diésel. Pero bueno hay que ser consecuente con los tiempos en los que nos encontramos y mantener siempre una mentalidad abierta. Y menos mal que lo he hecho, por que este gasoil puede llegar a comportarse como un gasolina siempre y cuando nosotros se lo pidamos. Un doble carácter realmente notable.

No te pierdas: La galería de imágenes completa de la presentación del Peugeot 308 GT. Más de 40 fotografías con todo lujo de detalles

Si circulamos en un modo convencional, entre el tráfico mañanero de Madrid, por ejemplo, el 308 GT diésel no ofrece mucha diferencia con un modelo convencional. Es tranquilo, silencioso y tremendamente cómodo. No hay nada que te haga notar que estas ante un modelo con siglas GT, salvo el interior que presenta un equipamiento muy alto, como ya os detalle en la segunda parte de la prueba del Peugeot 308 GT. Son 180 CV que no se hacen notar, pero es a la hora de adentrarse en carreteras más sinuosas cuando descubres un cierto carácter juguetón.

Los cambios mecánicos efectuados para las versiones GT hacen que estemos ante un espíritu renovado del 308

Peugeot ha diseñado el 308 GT para que sobre todo sea capaz de mostrar unas excelentes aptitudes dinámicas. Para ello ha equipado tecnología de última generación en casi toda la estructura. Suspensiones mejoradas, diferencial nuevo, frenos más grandes, nueva centralita, caja de cambios mejorada y unos excelentes neumáticos Michelin Pilot Sport 3. Es decir un sinfín de elementos que son los que realmente marcan el devenir de la conducción y de las sensaciones que uno es capaz de conseguir.

Más que Sport, este botón debería llamarse Magic, porque consigue cosas increíbles

Alejados ya del tráfico urbano y con ganas de descubrir el secreto del 308 GT es hora de tomar un tramo de montaña. Las condiciones de la ruta eran perfectas para la prueba: montañas de nieve a ambos lados de la carretera, pavimento deslizante y un tramo de curvas de todo tipo que no parecía tener fin. La cosa promete. Ante esto es hora de pisar un poco más alegremente el pedal del acelerador, para descubrir que sí, que el comportamiento y la dinámica son superiores a un modelo convencional, pero no todo lo que debiera.

Es un pequeño varapalo, pero no dura mucho, ya que me acuerdo de que hay un botón Sport en el túnel central. Habitualmente estos botones prometen una deportividad sin igual, algo que casi nunca ocurre, y cuando lo hace lo hace de una manera muy sosa. Bien, no teniéndolas todas conmigo aprieto el botón, e inmediatamente hay un cambio. Lo primero es que todas las esferas del cuadro de instrumentos se ponen en rojo, la pantalla central me muestra datos de potencia, presión de turbo y par entregado y por último el motor cambia su sonido. ¿Hemos cambiado a gasolina?

Sé que el sonido es artificial, más propio de un mezclador de sonido que de un motor, pero es agradable y realmente se le nota trabajado, no suena en ningún momento a gasoil. Ante esta renovada actitud, parece que estas en otro coche. Ya con más ánimo reinicio la marcha y acto seguido noto que la dirección se ha vuelto muy dura, ¡menuda sorpresa! Toma las curvas de una manera muy diferente, apenas se nota un balanceo en los tramos enlazados y los cambios se producen a una mayor cantidad de revoluciones.

La caja de cambios automática EAT6 ha sido creada en colaboración Aisin AW, dispone de tecnología Quickshift y aún no siendo de doble embrague, consigue entregar unas transiciones realmente rápidas, pudiendo bajar más de una marcha de manera simultanea. Es una transmisión que en modo Sport es capaz de realizar los cambios 3,6 décimas de segundo más rápido que una convencional. Un lapso de tiempo que realmente se nota, y se aprecia si circulamos con más alegría de lo normal.

El Peugeot 308 GT ya me ha conquistado y sigue haciéndolo durante toda la ruta. Es un coche que puede llegar a darte unas buenas dosis de alegría. No será el más rápido del mundo, pero al fin y al cabo son las sensaciones que te transmite las que realmente dan la talla. Es rápido y te permite ser rápido, te lo permite porque ofrece una enorme seguridad a la hora de tomar las curvas, y salir de ellas. Pero mientras subo por el puerto me da tiempo para pensar en una cosa, sí así es el diésel, ¿cómo será el gasolina?

Peugeot 308 GT 1.6 THP 205

Con la duda hago cambio de unidad. Ya sentado ante la variante gasolina lo primero que me doy cuenta es que no se aprecia ni un solo cambio frente al diésel, ni en el exterior ni en el interior. Son el mismo coche, mismo diseño, mismo equipamiento, mismo interior, ni siquiera un logo o un emblema trasero nos hace ver que estamos ante 25 CV más. El único cambio realmente notable es la palanca de cambios, manual en este caso, además sin posibilidad de elegir una automática.

El motor THP de 1,6 litros y 205 CV es el mismo que equipa el 208 GTi

Es una buena opción, siempre he pensado que estos coches, más juguetones de lo normal, deben llevar un cambio manual. Se podrá perder un poco de prestaciones, pero se gana mucho más en diversión y sensaciones, además nos hace sentir que somos más pilotos y menos conductores. Así que en un primer momento, y aún a pesar del buen regusto del automático, agradezco la elección. Pero solo en un primer momento.

Tras unos cuantos cambios me doy cuenta que la transmisión no es todo lo refinada que debiera ser. Es bastante tosca, el cambio no se realiza de una manera muy precisa, la marcha siempre entra claro está, pero sus recorridos son muy largos para tratarse de una versión GT. Es una pena que en este aspecto Peugeot se haya decantado por una configuración un poco más aplomada que en el caso del automático, que sí logra ofrecer una deportividad mayor.

La ruta que tengo ante mí me permite comprobar cuan rápido puede ser el 308 GT en su versión de gasolina. Y la conclusión es clara, mucho. Puede que no mucho de una barbaridad, pero mucho de sensaciones. Es capaz de alcanzar grandes velocidades de una manera muy sencilla. Eso sí, siempre y cuando tengas activado el modo Sport. Si no lo activas la alegría también es buena, pero se le nota contenido, al fin y al cabo correr puede correr, no olvides que son 205 CV.

Oficialmente la diferencia de peso entre uno y otro es de 120 kilogramos menos a favor de la versión gasolina. El 308 GT THP ofrece la mejor cifra, en este aspecto, de todos sus rivales, con un peso oficial de 1.275 kilogramos, esto le permite arrojar una relación peso/potencia de 5,85 CV/Kg, un dato realmente bueno. Y la verdad es que se nota ese ahorro de peso. Es mucho más dinámico que el diésel y te permite tomarte muchas más licencias a la hora de pasar por una curva con más alegría de la debida. Y es aquí cuando llega una sorpresa, el morro no se va, es la zaga la que empieza a insinuarse.

Se nota la mano de Peugeot Sport a la hora de crear el 308 GT. Es divertido siempre y cuando se lo pidas

Esto se debe a varios motivos. Uno es el diferencial delantero Torsen que es capaz de gestionar la potencia de una manera soberbia, unido a unos neumáticos excelentes Michelin, y otro es el ESP, que en el caso del 308 GT es completamente desconectable, y cuando quiero decir completamente es completamente. Un gran detalle y que en la mayoría de las ocasiones no se permite. Esto es derivado del 208 GTi 30 Aniversario, otro que permite una desconexión total del control de estabilidad.

Los asientos deportivos recogen perfectamente. Además son realmente cómodos y con función masaje

Gracias a todo esto su paso por curva es simple y llanamente excelente, aunque no circulemos en modo Sport esto es así. Siempre encuentra tracción, siempre encuentra la manera de seguir avanzando, y habrá que llevar una conducción realmente salvaje, yo diría que temeraria, para encontrarnos ante una situación de pérdida de control. Una vez abandonadas las carreteras secundarias y con unos cuantos kilómetros de autopista por delante, empiezo a sacar las primeras conclusiones del Peugeot 308 GT.

Conclusiones

La primera conclusión a la que uno llega es que es un buen coche. Y punto. Hay que reconocer que si bien la deportividad se muestra en el exterior de una forma muy sutil, no lo hace así en el interior, ni mucho menos a la hora de conducir. Su fabricación es impecable. Materiales de primera calidad, bien rematados, con sensación de durabilidad y nada de holguras. Si a esto le sumamos un equipamiento muy completo estamos ante un buen producto si hablamos de relación calidad/precio.

Sin embargo es a la hora de conducirlo cuando realmente termina de gustar este 308 GT. Tiene dos personalidades muy marcas: una tranquila y sosegada para todos los días y otra capaz de ser muy dinámica, gracias a los ajustes de la mecánica. Sí me preguntas con cuál de los dos me quedaría, mi respuesta es clara: el gasolina. Primero porque es más barato, segundo porque es más potente, y tercero porque es mucho más dinámico.

Cualquiera de los dos, diésel o gasolina, son una buena elección, aunque el gasolina es más divertido

Se que antes he criticado el cambio manual, es una pena que no sea tan bueno como el automático, pero no lo encuentro un punto tan desfavorable como para decantarme por el diésel. También es cierto que es más consumista, pero los 2.400 euros de diferencia permiten ahorrar mucho dinero para repostar. Así que sí, me decanto por el 308 GT 1.6 THP 205. Pero ojo, si tú buscas algo menos consumista y más eficiente, elegir el diésel no es ni mucho menos una mala opción. Tampoco lo son las versiones familiares SW, que suponen un incremento de dinero de unos 1.000 euros.

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  • Comentario de Rogersabd
    06/03/2015 (23:04)

    Rogersabd

    "En breve os digo que tal, uno azul con techo panoramico me espera en dos semanas. Ya lo he probado y es genial. "

Peugeot 308 GT, presentación (III): dinámica, conclusiones y valoraciones
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