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    Prueba Audi Q5 Sportback 55 TFSIe, ¿merece realmente la pena?

    Prueba Audi Q5 Sportback 55 TFSIe, ¿merece realmente la pena?
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    Javier Gómara
    Javier Gómara19 min. lectura

    Los híbridos enchufables están empezando a ser mirados con malos ojos. Para saber si realmente son efectivo ponemos a prueba el Audi Q5 Sportback 55 TFSIe. Un SUV cupé de tamaño medio con un alto grado de electrificación y muchos buenos argumentos.

    En los últimos tiempos, los híbridos enchufables están empezando a sufrir el azote de las instituciones y los usuarios más críticos. Algunos estudios demuestran que la tecnología híbrida enchufable no resulta tan satisfactoria, ni para los clientes ni para el medio ambiente. Por ese motivo hemos probado el Audi Q5 Sportback 55 TFSIe. Un híbrido enchufable que cada vez está resultando más atractivo a los compradores.

    El Q5 Sportback atrae muchas miradas por su silueta cupé

    Los híbridos enchufables están a medio camino entre los térmicos convencionales y los eléctricos de última generación. Mitad gasolina, mitad eléctrico, el Q5 Sportback 55 TFSIe es todo lo que el mundo podría soñar. Un SUV de estilo cupé con los cuatro aros en el morro, mucho equipamiento, amplia calidad y buen confort. Una receta excelente que tiene algún que otro punto débil que puede marcar el devenir de la duda.

    Bajo su carrocería se esconde un conjunto cada vez más habitual. Un motor de gasolina de cuatro cilindros y dos litros que por sí solo entrega 265 caballos de potencia y 370 Nm de par motor. A él se suma otro motor, eléctrico en este caso, con 143 caballos y 350 Nm de par motor. En los PHEV la suma de 1+1 no siempre da dos, y en este caso la potencia máxima del sistema es de 367 caballos con 500 Nm de par motor. Recordemos que esas cifras son cuando ambos motores trabajan conjuntamente.

    Para alimentar al motor eléctrico se cuenta con una batería de iones de litio con 14,4 kWh de capacidad neta. Toda la gestión se deriva a una caja de cambios automática de doble embrague y siete marchas que reparte la fuerza del motor a las cuatro ruedas mediante el habitual esquema quattro de Audi. Las últimas cifras que quedan por descifrar son el consumo y la autonomía. En este caso en particular se homologa un gasto medio de 1,6 litros a los 100 kilómetros, y una autonomía eléctrica de 59 kilómetros.

    Muchos de los compradores actuales de un híbrido enchufable buscan disponer de la más ventajosa de las etiquetas medioambientales. El Q5 Sportback 55 TFSIe ofrece la pegatina CERO, que le permitirá moverse sin problema alguno por ciudades o protocolos anticontaminación. Sin embargo, para que un PHEV salga a cuenta es necesario, imprescindible, tener un punto de recarga. De lo contrario, lo único que estaremos haciendo es pagar una etiqueta, y no la estaremos pagando nada barata.

    La recarga es necesaria, por no decir obligatoria, para aprovechar todas las cualidades

    En términos de recarga, Audi ha optado por incluir sistemas de baja potencia. Hasta 7,4 kW en corriente alterna permiten que en apenas dos horas y media podamos tener recargada al máximo la batería de 14,4 kWh de capacidad. Obviamente, si degradamos la calidad de la conexión empeoraremos los tiempos de recarga. Si enchufamos el coche a una toma doméstica convencional, un enchufe de toda la vida, el tiempo de recarga se dilata hasta las ocho horas. Tiempo más que razonable para acometer la recuperación durante la noche. Horas menos lesivas en el precio de la luz.

    Lo idílico de los híbridos enchufables es que todo resulta excepcional cuando las condiciones son las ideales. Potencia, consumo y autonomía fluctúan mucho en función del tipo de uso y de nuestro carácter ante el volante. Al subirnos en un coche tan electrificado como el Q5 Sportback 55 TFSIe es necesario transformar nuestra mentalidad. La eficiencia debe ser nuestra máxima preocupación. Extender la autonomía de la batería lo máximo posible, pues pasado ese delicioso momento, las cifras cambian muy rápidamente.

    De los 367 caballos pasamos a disponer de, en este caso, 265 del motor de gasolina. Una cifra poco conservadora que suma el inconveniente del sobrepeso. El Audi Q5 Sportback 55 TFSIe suma 200 kilogramos extra a la mezcla. Batería, motor y sistemas auxiliares no resultan livianos. Es una diferencia notable cuando queremos ser eficientes. Obviamente, el dato que proporciona Audi de 1,6 litros a los 100 kilómetros, es en los primeros 100 kilómetros. Cuando la batería deja de asistir al motor eléctrico el consumo empieza a crecer exponencial y rápidamente.

    La presentación interior es digna de Audi. Mucha tecnología y buena calidad

    Cuanto más largo sea el recorrido, y cuanto más rápido vayamos, más alto será el gasto de carburante. Si eres un gran rodador, una persona que acumula kilómetro tras kilómetro, la tecnología híbrida enchufable no va a ser tu aliada. Tendrás que parar en la gasolinera de forma habitual, aunque también hay que reconocer que durante nuestra prueba los consumos han sido bastante contenidos.

    Antes de entrar en detalle con las cifras, déjanos comentarte que Audi dispone de varios formatos de gestión eléctrica. Tenemos modo EV y modo Hybrid. En el primero, como su propio nombre indica, actuamos impulsados exclusivamente por electricidad (siempre que haya batería). En la segunda opción el sistema se encarga de combinar la actuación de los motores de la forma más eficiente posible. Tirando de uno u otro cuando así lo pida el coche, pudiendo llegar a activar los dos a la vez cuando la demanda de rendimiento es mayor.

    No hay forma de regular la regeneración en la frenada. Es más sencillo de manejar, pero se pierde efectividad en el sistema eléctrico

    El coche, por defecto, siempre arranca en modo EV. Si nuestros desplazamientos van a ser urbanos o de corta distancia es lo más recomendable. Tirar todo lo posible de lo eléctrico salvando gasolina. Si, por el contrario, no queremos agotar la batería o vamos a hacer un recorrido mixto, lo mejor es activar el modo Hybrid para que sea el coche el que haga todo el trabajo. Y realmente lo hace bien. De hecho, para nuestro gusto, el modo Hybrid es el ideal, porque no exige circular con el motor de combustión, pero sí contaremos con su apoyo en momentos delicados que en modo EV supondría recudir la vida de la batería drásticamente.

    Dentro del programa Hybrid se nos dan opciones adicionales: salvar la carga de la batería o recargar la batería con la ayuda del motor. Esta última opción debe ser tomada en casos de extrema necesidad, pues los consumos crecen y crecen si que parezca que haya fin. El modo SAVE permite mantener la carga puntual para cuando nosotros queramos, pero no implica que el sistema pueda ir cargando en deceleraciones y emplear ese extra para bajar los consumos. Modo interesante cuando sabemos que al final de nuestro recorrido vamos a realizar algún tramo urbano.

    Los asientos delanteros son cómodos, recogiendo bien al cuerpo en zonas de curvas

    Teniendo todo esto en cuenta, a lo largo de nuestra semana de pruebas el modo Hybrid fue nuestro preferido por operatividad y respuesta. En modo 100% EV la batería apenas alcanzó para 50 kilómetros de autonomía. Un dato bien valorado teniendo en cuenta el frío de la semana de pruebas. En ciclo mixto los consumos también fueron contenidos. 6,7 litros de carburante a los 100 kilómetros y 5,8 kWh de energía a los 100 kilómetros fueron los datos definitivos. Buenos resultados teniendo en cuenta la potencia y el peso del conjunto.

    A pesar de ello, puede que más de uno se asuste al ver la gran diferencia existente con respecto a los datos anunciados oficialmente. Ese es el gran problema de los híbridos enchufables. Muchos descubren que no son tan eficientes como decía la ficha técnica, pero eso es porque los híbridos enchufables solo resultan atractivos a una clientela muy específica. Conductores que en sus rutas diarias recorran menos de 60 kilómetros en ciclo urbano o mixto y que tengan a su alcance un enchufe donde poder recuperar la energía perdida.

    Si no estás dentro de este rango de cliente la compra de un PHEV no resulta ventajosa. Al sobreprecio del producto se suma el mayor gasto de mantenimiento, principalmente combustible. Porque no hay que olvidar el factor económico. Los híbridos enchufables no son una apuesta barata. Sin ir más lejos, el Audi Q5 Sportback 55 TFSIe tiene un valor mínimo de 75.140 euros, sin ofertas o promociones. Un coste disparatado teniendo en cuenta que un diésel de 204 caballos cuesta 11.000 euros menos. Ni en tres vidas recuperaremos el coste de combustible.

    Prueba Audi Q5 Sportback 55 TFSIe

    Cierto es que Audi propone fórmulas más económicas de su Q5 Sportback híbrido enchufable, pero las claves siguen siendo las mismas. Las condiciones ideales de uso son muy limitadas. Pero pongámonos en la situación que tienes la capacidad o las ganas de comprarte el Audi Q5 Sportback electrificado, ¿qué es lo que recibes, además de ese tren motriz híbrido?

    El apellido Sportback es sinónimo de cupé. Audi emplea esta denominación para los modelos más atractivos, aunque en el caso del Audi Q5 la línea no parece estar tan bien resuelta como en otras unidades de la casa. Un Audi Q3 Sportback resulta más natural en su silueta. El Q5 Sportback no puede ser tachado de feo, pero resulta extraño desde su vista de 3/4 trasera. La forma del portón y la baja del techo no parecen fluir en tanta armonía como la de otros modelos.

    La instrumentación digital muestra una lectura muy rápida y completa de los elementos

    Pero es cupé al fin y al cabo y eso es lo que buscan muchos compradores. Además, Audi ha resuelto perfectísimamente la habitabilidad interior. La pérdida de altura en el techo no afecta gravemente a los ocupantes. Sigue mostrándose una segunda fila muy cómoda, incluso para pasajeros altos. El único dato que resta es el de capacidad de carga. La forma y la presencia de parte del esquema eléctrico bajo el maletero reducen el volumen hasta los 465 litros de capacidad mínima y los 1.405 litros de capacidad máxima. Una reducción de 45 litros que tampoco suponen mucho.

    La potencia del Q5 Sportback 55 TFSIe es más una mera cuestión de orgullo que de rendimiento. 367 caballos son muchos pencos bajo el pie derecho, pero en este caso no parecen tantos. Aunque la aceleración es buena, no está acorde con las prestaciones anunciadas. No hay problema en recuperaciones o fuertes aceleraciones, pero no hemos tenido ocasión de tener tanto despliegue físico a nuestra disposición. Ni siquiera cuando hemos jugado con los modos de conducción, que tampoco influyen mucho en el comportamiento general.

    Un tacto que se enfoca más a lo cómodo que a lo apasionado. La diversión no es la mayor de las cualidades del Q5 Sportback híbrido enchufable. Entre la obsesión por ser lo más eficiente posible, y que el coche no despliega tanto potencial como anuncia, todo se apoya en la comodidad y la calidad de rodadura. En este punto ayudaba mucho el hecho de que la unidad de pruebas contaba con la suspensión neumática adaptativa. Un extra de 2.000 euros.

    La habitabilidad de las plazas traseras no queda condicionada por la línea del techo

    Dinámicamente hablando tampoco podemos hablar de un coche excepcional, aunque tampoco era algo que se le pedía. Soporta bien un ritmo elevado, aunque el peso extra acaba por salir a la palestra cuando somos demasiado enérgicos en la toma de la curva. Lo dicho, no es algo que se pida, aunque también se podría solicitar un tacto más duro cuando se activa el modo Dynamic en la consola. Audi sabe muy bien a qué publico se dirige, y el que quiera sensaciones tiene debe buscar otras alternativas, preferiblemente con apellidos S o RS.

    Donde tampoco falla Audi es en la entrega de calidades y equipamiento. Sus puntos fuertes. La atmósfera del Q5 Sportback 55 TFSIe es de carácter premium. Materiales bien elegidos y de agradable tacto transmiten al usuario una mayor sensación de confort. La disposición de los elementos también es positiva, con una gran pantalla central en posición elevada que no reduce en exceso la atención de la conducción.

    Operada bajo un software bien presentado, intuitivo y ágil, la pantalla del sistema de infoentretenimiento recoge numerosas funciones, todas salvo la climatización, que queda separada en un módulo particular y clásico. La instrumentación digital permite una lectura rápida con una alta personalización en diseño y vistosidad. Se puede completar con un Head-Up Display que proyecta la información más importante en el parabrisas, una vez más bajo el pago de una excesiva cantidad de dinero.

    Los modos de conducción facilitan la gestión, aunque lo mejor es el sistema automático

    El equipamiento es muy amplio. Se ofrecen todos los sistemas que uno pueda necesitar y más, pero el problema como siempre en Audi es el coste que tienen esos juguetitos. Al ya elevado precio de venta se suman opcionales poco económicos que disparan la factura final. En el caso de la unidad de pruebas hablamos de más de 85.000 euros. Un coste que para nosotros no resulta nada justificable ni en producto ni en uso. Aunque como es habitual no entramos a valorar el aspecto económico en las puntuaciones definitivas.

    Conclusiones

    Los híbridos enchufables tienen muchas cualidades y también muchos defectos. Son un producto muy enfocado a clientes con alto poder adquisitivo, al menos en los estándares del mercado premium. Si buen el Audi Q5 Sportback 55 TFSIe nos gusta por su calidad, su equipamiento, sus consumos ajustados y su calidad de rodadura, no nos satisface por los costes que presenta y el estrecho margen de uso correcto que ofrece. Es una opción ideal para una clientela muy ajustada. Si eres de ellos, enhorabuena, pero si no lo eres, debes pensarte muy bien tu próximo paso.

    No es un coche para todos los públicos, pero su sistema encaja para una vida urbana
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