Puse a prueba el BMW X1 y esto es lo que marca la diferencia frente a sus rivales premium
El BMW X1 xDrive20d no es revolucionario pero sí muy racional. Expone un gran equilibrio entre dinamismo y ahorro, un habitáculo bien rematado y mucha tecnología. ¿Todavía merece la pena a pesar de su veteranía?

Es un coche práctico, muy bien hecho y sorprendentemente ahorrador para lo que ofrece. El BMW X1 xDrive20d es una de las mejores elecciones del segmento y, aunque no es barato, ofrece multitud de razones para justificar el desembolso. Además, los alemanes logran convencer de que un SUV diésel también puede ser del agrado de quienes disfrutan de una conducción dinámica.
Esta generación U11 del X1 ya lleva tiempo en el mercado. Fue lanzada en 2022 pero no es un coche que envejezca mal, su planteamiento sigue siendo sólido y equilibrado. BMW ha logrado una mezcla interesante entre estilo, confort y carácter dinámico que, en el segmento, sigue resultando difícil de batir. Quizá por eso es el modelo más vendido de la marca alemana en España.
Estéticamente es un coche que juega a ser serio, no esperes estridencias. Lejos de los diseños arriesgados y futuristas que proponen otros fabricantes, BMW ha optado por una sobriedad que envejece con clase. Definitivamente no se siente antiguo, ni mucho menos.

Con el paquete M Sport la estética gana dinamismo añadiendo parachoques más marcados, difusor trasero de estilo deportivo y detalles en negro. Sus proporciones, con 4.500 mm de largo, 1.845 mm de ancho y 1.642 mm de alto, logran un buen punto intermedio entre tamaño contenido para ciudad y una buena pisada en carretera con un amplio espacio interior para uso familiar.
Interior que presume de calidad, espacio y tecnología
Entrar en el habitáculo del X1 es una experiencia agradable desde el primer minuto. Se aprecia una construcción de calidad, materiales y ajustes de gran nivel y una ergonomía que no te obliga a pelearte con mandos. El salpicadero adopta el lenguaje del BMW iX con una pantalla curvada bautizada como BMW Curved Display y una llamativa consola flotante.

El sistema multimedia recurre a una pantalla táctil de 10,7 pulgadas. Es, en general, bastante intuitivo de manejar aunque la cantidad de apps disponibles puede abrumar. Las opciones de conectividad, con Apple CarPlay y Android Auto además de la integración con BMW ID para una mayor personalización, no podían faltar. El asistente de voz es un punto a favor aunque no siempre entiende las frases con la naturalidad que esperarías.
Frente al conductor se planta la instrumentación digital de 10,25 pulgadas. Aunque es muy configurable con diferentes vistas muestra pocos datos a la vez en cada disposición. Tienes que navegar entre pantallas para ver consumo, navegación o radio pero no hay ninguna que te dé toda la información simultáneamente de un vistazo.

Las plazas traseras ofrecen un espacio muy generoso para dos adultos y suficiente para tres aunque el túnel de transmisión quita sitio para los pies del pasajero central. En esta segunda fila hay redes en los respaldos delanteros, un reposabrazos abatible, tomas USB y salidas de aire. Sin embargo, en esta zona no se puede ajustar la temperatura de climatización ni contar con calefacción en los asientos, algo que sí tienen algunos otros modelos del segmento.
Un detalle práctico es que la banqueta trasera tiene la posibilidad de deslizarse longitudinalmente, lo que permite priorizar espacio para las piernas o incrementar capacidad de maletero según las necesidades.
El maletero tiene 500 litros de capacidad, siendo muy competente tanto por espacio como por la calidad de realización. Hay un doble fondo y la modularidad de los respaldos abatibles en proporción 40:20:40 permite jugar con cargas largas cuando haga falta. Es un coche que se siente cómodo en la vida familiar, con espacio de sobra para maletas o un carrito de bebé.

Consumo contenido y buenas sensaciones al volante
Una de las claves del éxito del X1 es que se propone con una oferta de motorizaciones que cubre gasolina, diésel, PHEV, eléctrico e incluso una versión M de 300 CV. Se ajusta a cualquier tipo de usuario y necesidad. El diésel tiene sentido en este segmento y en este caso la unidad probada ha sido la versión xDrive20d.
Lleva un motor diésel de 2,0 litros y cuatro cilindros 2.0 que se combina con un sistema mild-hybrid de 48 V, lo que le permite presumir de la conveniente etiqueta Eco. Desarrolla 163 CV y 400 Nm de par máximo así que las prestaciones son destacadas y el funcionamiento resulta bastante refinado. A esto hay que sumar que BMW ha hecho un buen trabajo en la insonorización, el habitáculo permanece tranquilo incluso a velocidades de autopista.
BMW X1 xDrive20d
La transmisión es la conocida Steptronic de siete velocidades con doble embrague que funciona con suavidad y sin tirones. Además, permite manejo manual con levas en el volante e incluye una función Boost: manteniendo activada la leva izquierda prepara el motor y la transmisión para ofrecer la máxima respuesta durante unos 10 segundos.

Con este propulsor diésel tenemos la posibilidad de escoger sDrive (tracción delantera) o xDrive (tracción a las cuatro ruedas), un plus práctico porque cada uno tiene su cliente. El sDrive es más accesible y consigue consumos de combustible más bajos, el xDrive aporta más seguridad cuando no se rueda en asfalto seco.
La parte dinámica es, a mi juicio, donde el X1 muestra el sello BMW: suspensión relativamente firme pero no incómoda, que transmite seguridad y control en curva; dirección con buen tacto; comportamiento ágil y vivo. Si apretamos demasiado aparece un subviraje fácilmente controlable. En frenada no hay quejas y la marca alemana propone un paquete completo de ADAS.
En aceleración, este X1 pasa de 0 a 100 km/h en torno a los 8,5 segundos y muestra fuerza de sobra para viajar cargado o con muchos pasajeros a bordo. No es un deportivo pero tiene la contundencia suficiente para incorporaciones y adelantamientos sin preocupaciones.

Como aspecto mejorable debo decir que me desconcierta la gestión de los modos de conducción. En generaciones anteriores era sencillo seleccionar Eco, Normal, Sport o Individual y notar cambios claros y precisos. Ahora los My Modes y la configuración están más centrados en experiencias que en ajustes dinámicos y el conductor tiene muy poco margen para personalizar parámetros concretos del tren de rodaje o la respuesta del motor.
Una de las partes más brillantes del xDrive20d es el bajo consumo de combustible. Haciendo recorridos variados el gasto medio rondó los 5,5 l/100 km en uso mixto e incluso puedes esperar cifras más bajas siempre que no abuses del acelerador o hagas muchos recorridos urbanos. Es un valor muy eficiente para un SUV de este tamaño con tracción total.

¿Compra inteligente? Pros, contras, precio y rivales
En el segmento, el X1 compite con coches como el Audi Q3, Mercedes GLA, Volvo XC40 y Lexus UX. Son rivales muy sólidos y frente a ellos el X1 expone una calidad de construcción notable y su comportamiento dinámico está un paso por delante de muchos rivales de corte más cómodo. Su conducción tiene carácter y eso lo distingue de los demás.
- Buen tacto de conducción y comportamiento ágil
- Gran equilibrio entre prestaciones y consumo
- Espacio interior práctico y maletero generoso
- Buena calidad de realización
- Instrumentación digital con información demasiado fragmentada
- Modos de conducción poco personalizables
- Precio de algunos extras
El precio del BMW X1 arranca en 46.850 € y la versión xDrive20d que probé sale desde 50.650 €. Son cifras coherentes con el posicionamiento premium del coche pero debes tener en cuenta que con paquetes opcionales y extras la factura sube rápido. Para que te hagas una idea, la unidad de pruebas que ves en las imágenes ronda los 65.000 € según el configurador de la marca.
En el X1 me gustó especialmente la calidad de realización, la insonorización y el comportamiento dinámico. Para ganar más puntos debería mejorar algunos detalles de usabilidad: la instrumentación digital podría ofrecer vistas más completas sin obligarte a cambiar entre pantallas y, además, la nueva filosofía de modos de conducción limita al usuario a la hora de ajustar parámetros concretos como se hacía antes.

En definitiva, el BMW X1 xDrive20d es una de esas compras que gustan por su equilibrio, un SUV que sabe hacerlo casi todo bien. Tiene presencia exterior, buen espacio interior, mucho equipamiento y un motor diésel que combina prestaciones con consumos contenidos. Además, la posibilidad de elegir la tracción total aporta versatilidad al conjunto.








