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    Prueba Citroën AMI Cargo, el transporte de mercancías reducido a su mínima expresión

    Prueba Citroën AMI Cargo, el transporte de mercancías reducido a su mínima expresión
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    Oscar Magro
    Oscar Magro10 min. lectura

    El diminuto Citroën AMI se convierte en un vehículo para el transporte de mercancías muy singular en su versión AMI Cargo. El cuadriciclo eléctrico francés se adentra en un territorio inexplorado con la intención de dar soluciones a las nuevas necesidades de desplazamiento urbano con cero emisiones.

    El Citroën AMI Cargo es, en esencia, igual que un Citroën AMI normal y corriente al que se le ha quitado el asiento del acompañante para poner en su lugar un compartimento modular que sirve como espacio de almacenaje para transportar mercancías. Una idea muy simple como no podía ser de otra manera en un vehículo que tiene la sencillez como bandera.

    Piénsalo bien. Para reparto de mercancías de escaso tamaño y trayectos cortos no tiene demasiado sentido utilizar una furgoneta de gran volumen. Resulta ineficiente porque son más costosas, tienen un consumo energético mayor, ocupan más espacio en la vía y tienen más dificultades para aparcar.

    El AMI Cargo, 100% eléctrico, resuelve todos esos inconvenientes y nace como respuesta a la nuevas necesidades de desplazamiento urbano con cero emisiones. Sus diminutas dimensiones le permiten exprimir espacios de aparcamiento que no podría aprovechar ningún coche. Para hacernos una idea, el turismo más pequeño del mercado es el Smart Fortwo con 2,69 m de longitud y el AMI es aún más pequeño: sólo mide 2,41 m de largo. En el resto de cotas sigue mostrándose diminuto con 1,54 m de ancho incluyendo los retrovisores y 1,52 m de alto.

    El cuadriciclo eléctrico de Citroën pretende ser una alternativa económica en el reparto local de pequeñas mercancías

    De esta manera el pequeño vehículo comercial de Citroën brinda un espacio de almacenaje con un volumen de 260 litros que puede alojar una carga útil de 140 kg. A diferencia de una furgoneta convencional a este espacio de carga no se realiza por la parte trasera: el acceso al compartimento se realiza por la puerta lateral derecha, aunque también es accesible desde el puesto de conducción si se levanta la tapa superior. Quitando esa tapa se pueden disponer de hasta 400 litros de espacio.

    La caja modular de polipropileno tiene bandejas que se puede colocar a distintos niveles y hay algunos huecos pensados para inmovilizar bultos mediante correas. Jugando con el espacio es posible alojar objetos de hasta 1,22 m de longitud, un dato fantástico para un vehículo de su tamaño.

    El habitáculo convertido en monoplaza deja un amplio espacio para un puesto de conducción sin más regulaciones que el ajuste longitudinal del asiento de plástico. A pesar de todo, el asiento es más confortable de lo que pueda parecer gracias a una superficie almohadillada. La gran superficie acristala proporciona una visibilidad excelente en cualquier dirección.

    El AMI Cargo admite hasta 140 kg de carga

    El interior ha sido reducido a su mínima expresión. No hay aire acondicionado, ni elevalunas eléctricos, ni cierre centralizado, ni dirección asistida, ni retrovisor interior, ni radio. Un troncomóvil del siglo XXI. El mayor alarde de modernidad un soporte para colocar un smartphone que puede servir para las funciones de audio y navegación.

    A la derecha del conductor queda el curioso compartimento de carga. La parte superior ha sido configurada como un singular escritorio que soporta hasta 10 kg de peso y que puede servir perfectamente como mesa para rellenar albaranes o documentación, trabajar con una tablet o tomar un aperitivo.

    Ultracompacto y ultraeconómico

    Es importante recalcar que el AMI no es un coche, es un cuadriciclo ligero y por ello cualquier comparación con un turismo convencional es engañosa. Popularmente se conocen coches sin carnet porque no hace falta el permiso B1 aunque para ponerse tras el volante de este microscópico vehículo eléctrico es necesario el permiso de conducir de la clase AM (el de ciclomotor) que puede conseguirse a partir de los 15 años de edad.

    La base superior se puede usar para llevar mercancía o como escritorio

    Como cuadriciclo de simpático diseño tiene prohibido circular por autovías y autopistas. El apartado mecánico se confía a un motor eléctrico de 6 kW, es decir, 8 CV que es la mayor potencia posible que permite la legislación de este tipo de vehículos. A pesar de ser eléctrico, el AMI es ruidoso ya que no hay ningún tipo de material insonorizante con el propósito de reducir costes lo máximo posible.

    Como no va a alcanzar grandes velocidades la potencia es suficiente para mover el vehículo sin demasiados problemas. Sale desde parado con cierto brío aunque para llegar a su velocidad punta se toma su tiempo. La velocidad máxima está limitada a 45 km/h, una limitación obligada en la categoría de los cuadriciclos.

    Su escasa velocidad punta también le permite descartar muchos elementos de seguridad imprescindibles en cualquier turismo. Al igual que la versión convencional, el AMI Cargo carece de sistema ABS, de airbags o de asistentes de conducción. Puede ser controvertido el ofrecer tan pocos elementos de seguridad pero no es menos cierto que al contar con una carrocería y un techo ofrece más protección que alternativas urbanas como un ciclomotor, un patinete eléctrico o una bicicleta eléctrica.

    El compartimento de carga también es accesible desde el puesto de conducción

    El sistema eléctrico cuenta con una batería de iones de litio de 5,5 kWh de capacidad que le otorga una autonomía homologada de 75 km. Ojo porque esta homologación es la que se aplica en ciclomotores, no es la misma que la que utilizan los turismos (ciclo WLTP) así que no sirve para comparar directamente.

    Con la intención de que sea totalmente accesible a cualquiera, el proceso de carga se realiza exclusivamente mediante un enchufe Schuko que hay que conectar a una toma doméstica de 220 V. De esta manera no es necesario ningún tipo de infraestructura especial para la recarga, ni un wallbox ni nada. Sólo un simple enchufe convencional y la recarga completa de la batería se realiza 3 horas.

    La lista de cuadriciclos eléctricos a la venta en España es muy reducida. El principal rival del Citroën AMI es el Renault Twizy, otro cuadriciclo eléctrico de similares dimensiones aunque diferente disposición interior. El modelo del rombo también tuvo una versión para en transporte de mercancías, el Renault Twizy Cargo, aunque brindaba menor capacidad que el vehículo de los chevrones.

    La idea es que sea una herramienta de reparto local de mercancías de pequeñas dimensiones, por ejemplo envío a domicilio de comida de un restaurante o de medicamentos de una farmacia, no sólo en grandes ciudades sino también en zonas rurales. También enmarca su utilidad dentro de grandes centros de trabajo como vehículo de servicios, por ejemplo un aeropuerto.

    El Citroën AMI Cargo está la venta por un precio de partida de 7.600 euros que puede reducirse gracias a las ayudas del Plan Moves III. En la lista de accesorios hay redes para las puertas, una red de sujeción para el espacio de carga, alfombrillas o una pinza sujetar el smartphone, entre otras cosas. Citroën también da la opción de vinilar el exterior del vehículo para usar los colores y los mensajes de la empresa que se decida por el vehículo comercial más pequeño del mercado.

    Prueba Citroën AMI Cargo, el transporte de mercancías reducido a su mínima expresión