¿Quieres estar informado diariamente con las últimas novedades del mundo del motor?

Ahora noPermitir
Mis favoritosAccesoVender coche
    Autobild.es

    Prueba Citroën AMI 2020: esto no es un coche ni lo pretende

    57
    Es un vehículo innovador e ingenioso.

    El Citroën AMI me sigue pareciendo feo, muy feo. Pero ya me ronda la cabeza la idea de gastarme el dinero en él en marzo de 2021, cuando podremos comprarlo online y recibirlo en casa en tan solo unos días. Sí, como un pedido en Amazon.

    A lo largo de sus ya más de 100 años de historia, Citroën ha creado unos cuantos vehículos que, con el tiempo, se han convertido en auténticos iconos. Hay más, claro que sí, pero quién no recuerda al Citroën 2CV, el Citroën DS o el Citroën Méhari. Y todos ellos tenían algo de especial, innovador o, por qué no decirlo, algo raro, desde que se pusieron 'en marcha' por primera vez.

    Con ese pretexto nace el Citroën AMI. Este 'invento' de la marca francesa, esto, no es un coche ni pretende serlo. Y es importante arrancar teniendo claro este punto, porque sino es posible que muchas de las características y peculiaridades del Citroën AMI no se puedan comprender como deben. Grábatelo en la mente: esto no es un coche.

    En 5 km por el centro de Madrid, al menos 20 personas le tomaron una foto.

    La nueva movilidad

    La bicicleta siempre ha estado ahí, pero nunca tan presente y tan protagonista en las ciudades; exactamente igual que la moto. Los patinetes eléctricos, sin embargo, han llegado como parte de esta nueva movilidad en el ámbito urbano. Y en este contexto hay otros tipos de vehículos que son viejos conocidos, pero que en contra de los que acabo de citar, han perdido gran parte o la totalidad de su relevancia: los ciclomotores. Sí, las motos de 50 cc, aquellas que nos sirvieron algún día como primer vehículo 'con carnet'.

    El Citroën AMI nace en este contexto. En el contexto de la necesidad de nuevas soluciones para el ámbito urbano, para la movilidad personal y especialmente para 'huir' del transporte público y el car sharing, en los que se supone que es más fácil contagiarse del dichoso coronavirus. No es un coche, como ya te avanzaba, sino una alternativa al transporte público, incluso complementario en según qué casos, y si acaso comparable a los ciclomotores por las necesidades que puede cubrir y las posibilidades que puede alcanzar.

    Otro 'aparato' comparable son los famosos 'coches sin carnet', que sí requieren un 'carnet' que es el permiso AM; es decir, el de ciclomotor. Estos son micro coches diésel, cuadriciclos ligeros como el Citroën AMI que nos ocupa. Pero el Citroën AMI tiene muchas ventajas frente a ellos y, entre otras, sin duda está el hecho de que es un vehículo 100% eléctrico.

    Su diseño es feo, pero increíblemente ingenioso.

    Qué te ofrece el Citroën AMI, qué no, y de qué manera lo hace

    Diseño... diferente, pero con razones

    El Citroën AMI te llamará la atención nada más verlo en persona. Eso seguro, porque es un cubo casi perfecto, es ridículamente pequeño y además es simétrico. Para reducir los costes de producción al extremo y simplificar sus reparaciones en tanto que fuera posible, Citroën ha reducido su diseño a unas pocas piezas plásticas como carrocería. Así que es igual por delante que por detrás y, efectivamente, tiene tan pocas piezas que las puertas son 'la misma'. Por eso, la del conductor se abre 'normal' y la del acompañante en contra del tráfico.

    Las ventanillas, que nos las podríamos tomar como un guiño al Citroën 2CV, se abren de forma parcial y manual, con un 'clip' que sujeta la mitad del cristal para que no caiga y nos entre aire. Buena idea que puedan abrirse, porque aunque tenemos calefacción, lo que no tenemos es aire acondicionado y, en su lugar, tendremos que conformarnos con ventilación.

    Súper acristalado, el Citroën AMI tiene una entrada de luz exterior extraordinaria.

    Un interior sorprendentemente amplio

    Si el tamaño exterior del Citroën AMI es 'ridículamente pequeño', cabría esperar que el interior lo sea también ¿no? Pues no es así.Al meternos en su interior nos sorprendemos por un gran espacio longitudinal y la sensación de un asiento francamente retrasado; de ancho, sin embargo, colocando los asientos de igual manera nos vamos a ir rozando con nuestro acompañante.

    Incluso para eso Citroën ha tenido una buena idea: desfasar los asientos, el uno respecto al otro, para que podamos ir dentro del Citroën AMI igual que haríamos al ir tres personas en las plazas traseras de casi cualquier coche. Ya sabes, eso de 'culo alante - culo atrás - culo alante', para no ir con la espalda comprimida y los hombros adelantados, rozando con los de la persona que está a nuestro lado.

    Los asientos son estrechos y simples, una única pieza de plástico negro duro, como la silla de un estudiante de primaria, con un ligero acolchado también en otras dos piezas plásticas: una para la espalda y otra para las piernas. Pero no es problema, porque en el tipo de recorridos que podemos llegar a hacer con el Citroën AMI, lo cierto es que no llegan a ser incómodos.

    No hay manetas interiores para las puertas sino tiradores de tela.

    Los tactos de todos los elementos son de plástico duro, extremadamente sencillo, pero en todos los casos con ajustes correctos. El contacto es como el de un vehículo térmico, incluso con el último giro de 'arranque', y el freno de mano es mecánico con palanca típica. El control de la 'transmisión' está en el borde izquierdo del asiento del conductor y compuesto por tres botones: uno para avanzar, otro para retroceder, y otro para el 'punto muerto'.

    Tecnología cero, inteligencia infinita

    Y si una vez sentado quieres escuchar a Barry White, o la música que más te guste -yo qué sé-, tienes un único altavoz que va incrustado en el salpicadero. Es un cilindro idéntico a los altavoces Bluetooth portátiles que están tan de moda, aquí no hay altavoces en las puertas ni, en definitiva, un sistema de audio integrado. Y tampoco hay sistema multimedia, pero sí un soporte para tu smartphone, que será lo que uses de GPS y de reproductor de música, conectado al altavoz Bluetooth.

    Es decir, que a nivel tecnológico sencillamente no hay nada que buscar ni que encontrar, pero las soluciones por las que ha optado Citroën son inteligentes y, probablemente, las favoritas del público al que está enfocado el Citroën AMI. Y sí, también son las soluciones más baratas, claro. Lo que sí tenemos es un pequeño cuadro de instrumentos digital tras el volante en el que ver cuántos kilómetros hemos recorrido, a qué velocidad vamos y qué autonomía nos queda. Suficiente.

    Esta foto es por detrás, aunque parezca otra fotografía del frontal.

    ¿Limitado al uso en ciudad?

    No. Aunque el Citroën AMI puede parecer un 'no coche' única y exclusivamente para el ámbito urbano, el hecho de ser un cuadriciclo ligero nos supone ciertas limitaciones, sí, pero también algunas libertades. La velocidad máxima es de 45 km/h, necesitamos el permiso AM que podemos conseguir con 15 años como mínimo y no podemos circular por autovías ni autopistas. Pero sí por interurbanas y vías de servicio, por ejemplo.

    Su inicio comercial en Francia ya ha demostrado a todos que es un vehículo que interesa para uso urbano, uso periurbano y uso rural. Es para lo que se está comprando y usando ya en el país vecino, así que es una realidad. Efectivamente, este pequeño eléctrico puede resolver las necesidades de movilidad a quienes quieran ir por ciudad, pero también moverse entre municipios vecinos o 'entre pueblos', teniendo en cuenta que nos llevará a 70 km de distancia, como máximo, por su autonomía.

    Y va a hacerlo dejándonos alcanzar los 45 km/h por limitación técnica y legal, aunque no sería extraño que veamos llegar mods como los de los patinetes eléctricos, que expriman en mayor medida su pequeño motor eléctrico de 8 CV. Lo interesante es que, aunque sus prestaciones son muy limitadas, al menos con un ocupante de 82 kg de peso, el Citroën AMI acelera con soltura y se mueve con determinación.

    Enano por fuera, pero sorprendentemente amplio por dentro.

    Durante la prueba de conducción pude comprobar que, aunque pequeñísimo, el Citroën AMI tiene buena pisada. El recorrido pude hacerlo en ciudad, y allí el AMI presta una sensación de dirección precisa y suave y suspensión firme. Eso sí, a propósito entré -fuera de la ruta marcada- por un empedrado, y ahí el Citroën AMI me demostró que el filtrado de suspensión y el aislamiento del habitáculo son malos. Ni más, ni menos.

    Pero en todo caso, las sensaciones generales con el Citroën AMI son mejores de lo que esperas. Hay que acordarse en todo momento de qué es exactamente este pequeño vehículo y de que su precio es de 6.900 euros. Si lo comparamos con una moto de 50 cc, o con un coche 'sin carnet', lo cierto es que sale ganando en casi todos los aspectos. La moto, sin embargo, fluye mucho mejor entre el tráfico.

    Conclusión

    El Citroën AMI es, en realidad, una grata sorpresa. Es feo en fotos y pequeño, muy pequeño. Y cuando lo ves en persona es también feo y pequeño. Pero ¿es eso lo que importa? En absoluto. Lo que importa es que es 100% eléctrico y, por tanto, ecológico. Si eso te da igual, recuerda que cargarlo es hiper-baratoporque su batería es de 5,5 kWh. Lo cargas en casa -o donde quieras- con su enchufe doméstico integrado y en tan solo 3 horas. Y a 'correr'.

    Ni es un coche ni es su sustituto. Pero es un vehículo realmente interesante.

    Que sea eléctrico nos va a suponer un buen ahorro con el paso del tiempo, y ventajas como aparcar en cualquier parte, no solo por tamaño sino también por normativa. Además, es un cuadriciclo ligero, así que olvídate de una póliza cara para asegurarlo, y recuerda que con un permiso AM lo puedes llevar desde los 15 años.

    No tiene airbag de ningún tipo, pero estás menos expuesto que en una moto de 50 cc y tienes cinturón de seguridad, además de que ir dentro de él es ir dentro de una jaula metálica a 45 km/h. En principio, aunque no pueda presumir de sistemas y tecnología de seguridad, vuelve a ser mejor que una moto. Esto también es por reducción de costes y de peso, y porque se presupone que a esas velocidades los accidentes son mucho menos peligrosos. Dejémoslo ahí.

    Tampoco tenemos aire acondicionado y lo echaremos de menos en algún momento, seguro. Pero habrá que aprender a vivir sin él como en una moto, con la ventaja de la ventilación interior y un techo. En invierno, por supuesto, la calefacción y ese techo -para la lluvia- nos harán recordar por qué nos hemos gastado el dinero en un 'no coche' que es simétrico.

    El Citroën AMI tiene muchas limitaciones. Pero también las tiene una moto de 50 cc, una bici, un patinete eléctrico o 'un Aixam'. Y tiene también muchas ventajas. Es una idea loca de los franceses que, por muchos motivos, apunta a ser un éxito comercial en un público nuevo. A mí me sigue pareciendo feo, muy feo. Y terriblemente simple y sencillo, pero ya me ronda la cabeza la idea de comprarlo en marzo de 2021, que será cuando acabe el plazo de pre reserva y esté disponible para comprar. No va a sustituir a mi coche, que lo necesito para viajar, pero sí se llevaría el grueso de mis movimientos: al gimnasio, a la farmacia, al súper, al colegio del nene...

    Prueba Citroën AMI 2020: esto no es un coche ni lo pretende