Prueba MINI 2014, presentación (III): comportamiento dinámico, al volante del Cooper D

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Ponemos a prueba el MINI Cooper D, una versión que disfruta de un motor diésel de tres cilindros de nueva factura. Sus 116 CV dan para mucho. El nuevo MINI adora las carreteras repletas de curvas: es tremendamente ágil y muestra un comportamiento dócil y neutro. La diversión al volante está garantizada.

Llega la hora de ponerse al volante del nuevo MINI de tercera generación y lo hacemos a bordo de una de las mecánicas que tendrán más aceptación comercial, la del Cooper D y su motor de gasóleo 1.5 con tres cilindros. A diferencia del modelo al que reemplaza, ya no es necesario insertar la llave en la ranura para arrancar el motor. Basta con llevarla encima y accionar un pulsador iluminado de color rojo situado en el centro de la consola central.

En los primeros metros la mecánica deja clara su naturaleza de gasóleo con ciertas vibraciones y siendo algo ruidoso a bajas velocidades en frío. Es un poco áspero hasta que coge temperatura, pero lo compensa con su polivalencia. Los 116 CV de potencia y 270 Nm de par mueven con soltura el MINI Hatch, ya sea por ciudad o por carretera.


Nuestra unidad lleva un cambio manual de seis velocidades, con un tacto duro y deportivo, pero agradable de manejar. Como novedad, cuenta con un sistema que realiza la maniobra del “punta tacón” automáticamente, adaptando las revoluciones del motor cuando se cambia de marcha menor. Resulta efectivo y se gana en suavidad, evitando tirones.

Para otra ocasión quedará la oportunidad de probar el cambio automático. Esa transmisión cuenta con una interesante novedad y es que recoge los datos de la ruta según el navegador y anticipa la marcha apropiada para, por ejemplo, tomar una curva cerrada.


MINI siempre quiere que sus coches transmitan las sensaciones de un kart y lo han conseguido, a pesar de no estar al volante de una de las versiones más prestacionales. La suspensión es dura y deja sentir todas las irregularidades del asfalto, pero no resulta incómoda y minimiza los balanceos de la carrocería.

El coche es asombrosamente ágil. Los cambios de dirección se realizan de forma fulminante, muestra un gran aplomo en todo momento y permite realizar giros a gran velocidad con un comportamiento neutro. Vamos sentados muy bajos, la dirección rápida, muy precisa y comunicativa, además de contar con una acertada asistencia. Todo anima a ir más deprisa.


En cuanto a comportamiento dinámico el nuevo MINI es impecable. El motor tricilíndrico acompaña esas sensaciones porque aprovecha bien sus 116 CV y aumenta la velocidad con rapidez, subiendo de vueltas con alegría. No sólo anda bien sino que además consume poco: sin hacer una conducción económica, el ordenador de abordo registraba poco más de 5 l/100 km.

Opcionalmente se puede equipar un sistema con tres modos de conducción denominado MINI Driving Modes que modifican los parámetros de sensibilidad del acelerador, la asistencia de la dirección, la gestión de la caja de cambios automática y la rigidez de la suspensión DCC. Los modos se denominan “Sport”, “Mid” y “Green”, siendo este último es más favorable para el consumo contando además con una función con la que el motor se desacopla automáticamente de la transmisión, limitando la retención y permitiendo una conducción “a vela”.


Presentación del MINI 2014, índice de capítulos

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