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PruebaPrueba Nissan Pulsar 1.5 dCi Tekna (IV): Un viaje adicional

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Carretera y manta. Un viaje adicional con el Nissan Pulsar, que en la primera semana nos llevará a nuevas experiencias en ciudad, y en la segunda semana, a un viaje en carretera donde volvemos a poner a prueba sus consumos y la comodidad del 'nuevo' integrante del segmento C.

El Nissan Pulsar, nuevo compacto de Nissan se caracteriza por sorprender gratamente a quienes lo conducen. Incluso cuando realizamos la prueba, reconocíamos haberlo subestimado. Aun siendo nuevo en España, podríamos decir que es un ‘viejo conocido’ en otros mercados.

Pero con el nombre Pulsar, Nissan ha dado aire fresco a un segmento que hace muchos años que no practicaba; máxime cuando el foco principal de ventas se centraba en su famosísimo SUV, el Nissan Qashqai. Probablemente el Nissan Pulsar, teniendo ya un ligero recorrido en el mercado español presenta una carencia importante si lo comparamos con otros rivales del segmento C: es el nuevo.

Golf, León, Focus, Megane, Serie 1, A3, Clase A, Civic, Astra y 308 (entre otros), tienen un nombre muy reconocible, y cuando eres el nuevo necesitas buscarte un hueco en el mercado para ser competitivo. ¿Cómo se busca ese hueco? Pues a base de ‘meter codos’. Un codo representa a los medios de comunicación, que se encargan de dar a conocer un producto nuevo. La otra parte debe hacerla la marca a través de la publicidad, y siendo España un consumidor generoso de segmento C, la apuesta es clara.

La distancia entre ejes es de 2,7 metros. Gracias a ello hay mucho espacio en el interior

Esta reflexión tiene sentido para la primera experiencia que se tiene con el coche, y es la conversación amistosa que se suele tener con el entorno sobre el vehículo que estamos probando. En este caso, el nombre de Pulsar sigue dibujando caras de incertidumbre e invitando a la segunda pregunta: ¿Y ese coche cual es? Es difícil pensar, que por ejemplo, un Citroën Cactus tenga este efecto.

El problema es que si no es conocido, suele crear rechazo antes incluso de ir a un concesionario, y es por ello que el Nissan Pulsar sigue teniendo un duro trabajo por delante. Porque a día de hoy es el alumno a quien no se recuerda del segmento C. Pero no por ello es el menos aventajado. Al contrario, tiene mucho que decir para ser un gran conquistador de segmento, y aunque ya os contamos las virtudes y los inconvenientes, convivir más profundamente con el Nissan Pulsar nos lleva a niveles más específicos.

Para el día a día

Si has leído un poco sobre el modelo, seguramente tendrás unas pequeñas conclusiones ya. Entre ellas, que el consumo es muy bajo y que la relación de marchas es larga. Por supuesto, con el motor 1.5 diésel de 110 CV, el Nissan Pulsar no se presenta como una opción deportiva, sino eminentemente ciudadana y práctica pero que además puede presumir de poder adelantar sin problemas si fuera necesario exprimir a fondo sus prestaciones.

Motor 1.5dCi de nuestro Nissan Pulsar

Una vez que lo tienes delante, te das cuenta que sus cotas son generosas. Sobre todo en batalla (2,7 metros) uno se da cuenta de que el coche es realmente grande. Y por supuesto esto se traduce en uno de los interiores mejor aprovechados para los pasajeros traseros que pueden encontrarse en el segmento C.

Además, en la segunda fila de asientos, su escaso túnel central y la forma plana de la banqueta le hacen ideal para que cuatro personas viajen de forma holgada y cinco, lo hagan de forma relativamente aceptable. Su maletero no tiene dos alturas, ni rueda, sino kit anti pinchazos y dispone de 380 litros, que es muy generoso, con asientos divisibles en proporción 60/40.

Delante, la sensación se comparte con numerosos espacios para dejar objetos y pocos huecos desaprovechados. Si el conductor es pequeño, echa de menos una mejor disposición del reposabrazos, que además de quedar algo retrasado, interfiere con uno de los posavasos si usamos botellas de 0,5l.

La zaga tiene mucha personalidad. El maletero, 380 litros

A pesar de ello, la posición de conducción es cómoda y el parabrisas bastante amplio. Una vez hemos ajustado el volante, uno se da cuenta del tacto suave que tiene todo el coche, desde el propio volante hasta la palanca de cambios. Los engranajes son tan suaves y fáciles que pocas pegas se le puede poner si buscamos tener un coche agradable y sencillo de manejo. Sin embargo, a veces echamos en falta un poco más de dureza e información, tanto en la palanca selectora como en la dirección.

Transiciones de marchas muy suaves

El Pulsar está muy orientado al confort y se echa en falta un poco de tacto directo en las manos, que por lo general permanecen en la misma posición sin sentir las numerosas irregularidades del asfalto.

Para ciudad, excelente. Para viajes largos, un programa de dureza variable hubiera sido una opción excelente. Echamos en falta también un asistente de arranque en pendientes, pues en cuestas pronunciadas es una ayuda bastante interesante.

Vista de la banqueta trasera desde el retrovisor

También, un aspecto a mejorar es la integración en el asiento del reposacabezas central de la segunda fila, que resta visibilidad trasera por el espejo interior. Sin embargo, las cámaras 360º ayudan a cualquier maniobra de estacionamiento, aunque para la siguiente generación se debe revisar la resolución e incorporar, por lo menos, un sensor trasero de parking.

Al final del pedal tiene función ‘kick-down’, que es muy práctico en un cambio automático (reduce una palanca adicional para máximas prestaciones), pero que en este caso da lo mismo tenerlo que no. Y por supuesto, los consumos son un punto fuerte del coche, manteniendo durante toda una semana una excelente media de 4,6l/100km en ciclo mixto.

Banqueta recta y formas regulares para hacer la vida más agradable a bordo del Pulsar

Viaje de larga duración

Por supuesto, un propietario de Nissan Pulsar usaría su coche para viajar en más de una ocasión. ¿Es suficiente un motor diésel que desarrolla 110 CV para este gran compacto? Pues sí, pero no todo se queda en la potencia.

Por supuesto, es un propulsor que enérgicamente entrega un par y potencia generosa para circular a una velocidad por encima de los límites de velocidad sin llegar a la mitad de revoluciones; al fin y al cabo para eso tiene una sexta marcha destinada a reducir los consumos.

El ruido aerodinámico es contenido y no es muy molesto. La dirección, como decíamos, es menos informativa de lo que nos gustaría y a veces los golpes de viento que azotan desde el lateral informan al conductor de una forma sesgada. Sin embargo, en conjunto se le puede dar un notable alto, máxime cuando esperamos unos consumos realmente ridículos.

Elementos ordenados y con un diseño muy atractivo

Pero no todo va tan bien como cabe esperar, pues la relación del cambio es larga y eso se traduce en que a pesar de que circulamos en la mayoría del trayecto en sexta marcha, los repechos son costosos para el gran compacto y a veces es inteligente recurrir a la quinta marcha incluso a cuarta para poder, no sólo afrontar con mayor éxito una subida, sino también con un consumo menor.

Conduciendo el Pulsar uno se tiene que acostumbrar a saber en qué régimen llevarlo, pues se puede encontrar con una pérdida de energía importante si la aguja cae de las 1.800 rpm en la relación a la que escalamos. Eso significa tener que rectificar y bajar una palanca para exprimir las posibilidades, y por tanto, una pérdida energética considerable y aumentar el consumo medio.

El espacio de la segunda fila, un gran punto a favor

Incluso llaneando a velocidades legales, en carreteras con varias subidas, es fácil no acercarse a los 5,0l/100km pero imposible rozar los 3,3l/100km de los que habla la marca de forma oficial.

Repostando nuestra unidad de pruebas

Quizá en ciertas circunstancias, no superando los 100km/h y en un plano completamente llano, sería posible llegar a 4,0l/100km. Pero como la mayoría de los españoles conducimos, si no jugando con el límite de la vía, un poco por encima, el Pulsar nos ha regalado 4,5l/100km en 560 kilómetros entre Madrid y Tarragona.

Hubiéramos esperado algo menos, pero lo cierto es que es ya de por sí es bastante eficiente, y si uno practica la conducción relajada que este Nissan pide a gritos, el regalo se traduce en autonomía.

Todos los datos obtenidos en esta prueba fueron ligeramente superiores a los de mi compañero Javier Costas, donde se demuestra que una conducción más relajada y mirando mucho por el consumo puede ofrecer datos inferiores y regalar muchos kilómetros de autonomía.

Faros LED para cortas, y halógenas para largas. Diurnas halógenas, aunque podría usar LED

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