Quizás es el SUV híbrido de 7 plazas y enfoque familiar que menos gasta: lo he probado y te cuento mis impresiones

El Renault Espace se ha actualizado para seguir siendo joven y atractivo dentro de un mercado cada vez más difícil. Lejos quedan esos tiempos de los monovolúmenes, aunque las fortalezas del mítico Espace siguen aquí presentes. Pero, ¿son suficientes para darle el aprobado?

Quizás es el SUV híbrido de 7 plazas y enfoque familiar que menos gasta: lo he probado y te cuento mis impresiones
El Renault Espace híbrido es un gran candidato para dar cabida a toda una familia.

Publicado: 30/07/2026 20:00

15 min. lectura

No debe ser fácil cargar con un nombre como «Espace» en la espalda. Durante décadas fue sinónimo de monovolumen, de viajes en familia y de una forma muy particular de entender el automóvil. Sin embargo, los tiempos cambian y Renault también. La sexta generación abandonó definitivamente aquella filosofía de monovolumen para convertirse en un SUV de gran tamaño, una decisión que levantó muchas críticas entre los más puristas. Tres años después de su lanzamiento inicial, la marca francesa presentó una profunda actualización del coche.

El Renault Espace 2026 no cambia su esencia principal, pero sí evoluciona en aspectos clave como el diseño, la tecnología y el confort, con el objetivo de seguir siendo una de las referencias entre los SUV híbridos de siete plazas. Y para conocerlo en profundidad, nos hemos puesto al volante de la versión bautizada como E-Tech Full Hybrid de 200 CV, la única disponible en la gama actualmente. Con el único motivo de descubrir si esta puesta al día consigue mantener al Espace entre las opciones más interesantes para quienes buscan un coche familiar de siete plazas capaz de devorar kilómetros sin disparar el consumo.

El Renault Espace ha evolucionado mucho desde los lejanos tiempos de los monovolúmenes.

Un diseño exterior realmente rompedor

Como ya hemos concretado, la última generación del Espace llegó con una concepción totalmente nueva para la historia del coche. Decía adiós a sus formas de monovolumen para adoptar, ahora sí, un concepto más SUV y aprobado por la mayoría de clientes actuales. La llegada de su puesta al día de mitad de ciclo hizo que el modelo mantuviese sus proporciones conocidas hasta ahora. De hecho, basta un sólo vistazo para comprobar que el renovado modelo ha cambiado más de lo que parece.

El frontal adopta el nuevo lenguaje de diseño de Renault, estrenado por el Rafale y posteriormente visto en otros modelos de la marca. Los grupos ópticos son más afilados, la parrilla presenta un diseño más trabajado y el paragolpes gana presencia gracias a unas líneas mucho más marcadas. Bajo mi punto de vista personal, esta novedad ha sido más que acertada para el Espace de nueva generación.

De perfil apenas hay cambios, aunque sí aparecen nuevos diseños de llantas de hasta 20 pulgadas y una gama de colores renovada. En esta vista se pueden palpar más las generosas cotas que presenta este SUV familiar. Concretamente estamos ante un coche de 4.746 mm de longitud, 1.843 mm de anchura y 1.645 mm de altura, con una distancia entre ejes de 2.738 mm. Se podría decir que sí, que este es un coche grande, pero que nunca transmite sensación de exceso.

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Sus más de 4,7 metros no serán un problema a la hora de aparcar gracias a su buen radio de giro.

Además de en el ya mencionado frontal, donde más se aprecia la actualización es en la zaga, con unos pilotos completamente rediseñados que ofrecen una firma luminosa más moderna y una sensación visual de mayor anchura. Un parachoques bastante discreto pone la guinda a un conjunto que, como ya he dicho, me parece realmente atractivo y muy acertado.

Un interior pensado por y para la familia

El habitáculo mantiene una de las grandes virtudes del Espace desde su lanzamiento: la sensación de amplitud. Los tejidos y materiales escogidos son bastante correctos; de hecho, diría que son más que buenos, ya que se sitúan por encima de incluso algunas marcas bautizadas como ‘premium’.

Sobre el salpicadero se sitúan las dos pantallas principales. Tras el volante se aloja una instrumentación digital de 12,3 pulgadas, con datos y gráficos totalmente personalizables en materia informativa. En el centro del conjunto, con 12 pulgadas y un un formato vertical, se encuentra el tildado por muchos como uno de los mejores sistemas multimedia del mercado, gracias al sistema operativo desarrollado junto a Google.

Entre sus virtudes está la integración de aplicaciones clave, como Google Maps, por ejemplo, pero también una notable fluidez de uso y facilidad para llegar a menús o apartados clave. Es notablemente intuitivo. Esto es algo que ya hemos podido comprobar en otros modelos de la marca, así como en coches que incluyen también este sistema operativo.

El interior destaca por contar con una calidad de acabados y materiales excelente.

Mirando, por otro lado, el apartado de su espacio, pocas pegas se le pueden poner. La segunda fila puede desplazarse longitudinalmente, permitiendo jugar con el espacio para las piernas o el volumen del maletero. Además, el Espace sigue ofreciendo una configuración de cinco o siete plazas, algo que lo hace ser uno de los SUV híbridos más personales del mercado actual. Además, los ocupantes de esta segunda fila cuentan con salidas de aireación, unas tomas USB, huecos donde almacenar objetos o un generoso reposabrazos central con dos prácticos posavasos.

Las dos plazas de la tercera fila están más bien pensadas para niños o adultos de baja estatura. Su espacio no es excesivo para las piernas ni tampoco para la cabeza. Precisamente por ello, lo ideal es para usos esporádicos o trayectos cortos. Tampoco cuenta con salidas de aireación, por lo que en verano puede no ser el mejor espacio para viajar.

En caso de tener plenamente operativas las tres filas de asientos, el maletero del Renault Espace ofrece un volumen mínimo de 159 litros (no es especialmente grande). Al abatir la tercera fila, este volumen crece hasta los 477 litros, mientras que si se mueve la segunda fila longitudinalmente hacia adelante, el hueco aumenta aún más hasta los 677 litros. Abatiéndolas por completo y dejando únicamente la primera hilera disponible, la capacidad máxima será de 1.714 litros.

Con las tres filas disponibles, su maletero puede ser pequeño pero, en realidad, está dentro de la media.

Motor, acabados y precios

Pese a los muchos cambios que introdujo el Espace en su puesta al día, lo cierto es que su apartado mecánico se mantuvo inalterado. Esto supone que Renault continuó con el sistema Full Hybrid de 200 CV, compuesto por un motor tricilíndrico de gasolina con 1.2 litros de cubicaje, al cual se une un sistema eléctrico que le aporta la etiqueta ECO de la DGT y unos consumos homologados de apenas 5 litros a los 100 km.

En materia de acabados, el Renault Espace cuenta con tres niveles de opciones. El primero y más accesible es el llamado «Techno»; a este le sigue la variante más deportiva (sólo en apariencia) bautizada como «Esprit Alpine». Por último, el más equipado y vistoso sería el «Iconic». Los precios de partida de estas tres alternativas es de 42.476 euros, 45.136 euros y 47.036 euros, respectivamente.

Prueba de conducción al Renault Espace

Hay que admitir que el Renault Espace no es un coche que pudiéramos tildar de ser pequeño. Sus cotas no son las de un modelo de corte urbano, precisamente. Sin embargo, quizás lo primero que más llama la atención de este modelo es, particularmente, lo fácil que resulta de conducir. La dirección tiene un tacto ligero y, si equipa el sistema 4Control Advanced, el eje trasero direccional reduce notablemente el radio de giro, algo que agradecer en ciudad o a la hora de acomodarlo en un parking.

El Renault Espace brilla por ser un coche espacioso, pero también muy cómodo para viajar.

La posición de conducción es elevada, lo que proporciona una visibilidad bastante buena hacia el exterior. No obstante, hay que decir que la vista a través del retrovisor interior no es la mejor, y que también tiene un punto ciego en el pilar A y el retrovisor exterior izquierdo que puede llegar a incomodar a algunas personas. Por otro lado la superficie acristada es muy generosa, con lo que también proporciona una luminosidad significativa al habitáculo.

La conducción en ciudad es notablemente suave, lo que demuestra que es su escenario predilecto, dada su mecánica híbrida. De hecho, aquí es donde menores consumos presenta frente a otros territorios, ya que no es complicado lograr cifras de apenas 4,6 litros a los 100 km (precisamente la que pudimos registrar en nuestra prueba). Gran parte de los desplazamientos se realizan utilizando únicamente el motor eléctrico, reduciendo notablemente el consumo y aumentando el confort de marcha.

La suspensión prioriza claramente el confort y consigue filtrar muy bien las irregularidades del asfalto. Esto es algo positivo en largos viajes, aunque algo menos cuando nos toque encarar una carretera de curvas. Al contar con unos amortiguadores no muy rígidos, lo cierto es que los balanceos sí se dejarán notablemente. No obstante, también hay que decir que es algo bastante normal en un coche de este calado. Pese a ello, en ningún momento se siente un coche torpe; de hecho, más bien lo contrario, pues se intuye muy ágil gracias a su dirección 4Control.

Los asientos son muy confortables para cualquier tipo de ruta.

Por otro lado, el aislamiento acústico ha mejorado respecto al modelo anterior gracias a nuevos materiales aislantes y cristales laminados en determinadas versiones. Circulando con él por una ruta de autopista, la sensación general es la de ser un coche bastante estable, incluso cargado con maletas y seis ocupantes en su interior. Como ya hemos comentado, aquí la suavidad de marcha es sobresaliente.

Sin salir de un recorrido por autopistas, la cifra de consumo vuelve a ser sobresaliente. Incluye cargado con seis personas y equipaje, su media se situó en unos más que correctos 5,7 litros a los 100 km. En situaciones más convenientes, esto puede reducirse hasta los 5,2 litros sin mayores problemas.

Otro punto muy positivo, tanto del Espace como de otros modelos de Renault, es la facilidad con la que se pueden silenciar o, directamente, desconectar los sistemas de ayuda a la conducción (a veces son de todo menos de ayuda). Basta con pulsar doblemente un botón específico ubicado a la izquierda del volante. De esta forma se acabaron los pitidos por superar la supuesta velocidad máxima permitida (algunos leen mal las señales y pitan porque sí) o con los controles intrusivos de la dirección en cuanto te acercas a las líneas de la carretera.

El Renault Espace, pese a su tamaño, logra unos consumos de combustible irrisorios.

El tacto de dirección está en la línea del resto de elementos, priorizando la suavidad y la ligereza. Bien es cierto que, en este caso, sí echo de menos algo más de peso, especialmente a la hora de encarar vías rápidas o incluso de curvas. Sin embargo, esto no es un gran «pero», ya que puedes hacerte rápidamente a su tacto, aunque siempre se echa en falta algo más de rigidez.

Para terminar debo decir que los 200 CV que homologa el Espace son más que suficientes para todo tipo de situaciones. Como ya he comentado, me he movido con él estando totalmente cargado, tanto de gente como de equipaje, y en ningún momento he echado en falta algo más de potencia. Esto es especialmente notable cuando hay carga en la batería y para la aceleración da un extra de apoyo, en ese momento, incluso parece que tiene más potencia de la que dice tener.

Renault Espace y sus rivales

P.V.P 42.18438.170

P.V.P 51.44141.757

P.V.P 42.33437.446

Alberto Pérez

La opinión de Alberto Pérez

El Renault Espace es un coche que me ha gustado mucho en todos y cada uno de sus términos. Bien es cierto que tiene puntos que podrían mejorarse, como el acceso a la tercera fila de asientos o la rigidez de alguno de sus mandos (dirección especialmente). Sin embargo, pese a esto, la nota generalizada del coche es muy alta, ya que cumple con la práctica totalidad de necesidades.

¿Recomendaría su compra? Naturalmente que sí. Además de todas las virtudes que ya hemos mencionado sobre él, a esto se une también un precio acorde a lo esperado y nada disparatado. Con todo ello se obtiene un coche que sirve para todo tipo de situaciones, gasta muy poco, tiene etiqueta ECO (que siempre viene bien) y con un espacio interior sobresaliente.