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    Prueba Skoda Superb Scout 2020, el capricho polivalente

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    El nuevo Skoda Superb estrena variante campera Scout

    Probamos el nuevo Skoda Superb Scout, una variante del buque insignia de la marca checa que hace olvidarnos de los SUV al conjugar las ventajas de la capacidad de carga de la carrocería Combi y una estética campera para familias aventureras.

    Cuándo hacemos una prueba de un modelo de Skoda siempre destacamos la excelente relación calidad-precio que ofrece. Es una de las principales características que acompaña siempre a la marca checa ya que sus productos destacan por la enorme racionalidad de su propuesta ¿Pero qué ocurre si queremos buscar una opción más caprichosa? En esta ocasión escogemos un Skoda Superb para comprobar qué es lo que es capaz de ofrecer el fabricante si queremos configurar a capricho uno de sus modelos.

    La gama de berlinas del fabricante centroeuropeo es una de las más exitosas en el Viejo Continente. Mientras que el Octavia es una de las referencias dentro de las berlinas compactas, el Superb brilla con luz propia dentro del segmento D. Es el buque insignia del fabricante checo y por lo tanto la elección más cara que podemos encontrar dentro de la gama con el permiso del Kodiaq.

    Con el restyling de la tercera generación, el Superb ha actualizado su imagen con un ligero lavado de cara que mantiene su habitual estética discreta pero aumentando su equipamiento y tecnología. Dentro de las opciones de carrocería que ofrece el súper una vez más nos hemos decantado por la opción de mayor precio. Buscamos lo más de lo más así que la elección natural es la carrocería Combi. Esta opción resulta realmente interesante porque se gana en capacidad de carga a pesar de que curiosamente mide 7 milímetros menos que la berlina.

    El Superb Scout propone una estética campera para quienes tienen alergia a los SUV

    En sus 4.862 mm de longitud ofrece un espacio de carga imbatible. Es cierto que el sedán con 625 litros de capacidad ya propone un volumen magnífico pero en la variante familiar se ganan 35 litros más para alcanzar un total de 660 litros disponibles de maletero. Es sencillamente enorme y además la zona de carga está bien rematada y cuenta con diferentes soluciones que facilitan el transporte de diferentes objetos distintas dimensiones.

    Hay un compartimento cerrado en el lateral, perchas, ganchos, separadores e incluso la luz interior es extraíble para poder ser usada a modo de linterna. Bajo el piso se ubica una rueda de repuesto de emergencia. Se puede ampliar el volumen abatiendo los respaldos traseros en una proporción 60:40 y en la lista de extras se propone el desbloqueo a distancia de los respaldos desde el maletero, sólo vale 95 euros y no alcanzo a entender por qué ese elemento no viene de serie.

    Las posibilidades de equipamiento son amplias puesto que la gama comprende los acabados Active, Ambition, Style, Sportline, L&K y Scout. En esta selección de un Skoda de capricho no podíamos dejar pasar la oportunidad de selección la opción más polivalente y novedosa que se ofrece actualmente: el Superb Scout.

    El Scout es un acabado crossoverizado que ha traído este restyling debajo del brazo puesto y sólo está disponible para el Superb Combi. Esta terminación ha estado presente con éxito en la gama del Octavia y también forma parte de las opciones presentadas para el Karoq, Kodiaq y, próximamente, el Kamiq. La gran berlina checa también se une a ese nivel de equipamiento campero de propuesta aventurera.

    Con este acabado se ofrecen unos paragolpes específicos con protecciones plásticas inferiores, terminación en aluminio de los retrovisores y los rieles de techo y una suspensión sobreelevada en 15 mm que nos permite hacer pequeñas incursiones fuera del asfalto con seguridad. Las llantas de aleación de 18 pulgadas de diseño propio viene de serie y en opción hay unas de 19 pulgadas que conviene evitar por precio y porque restan comodidad de marcha.

    Ya en el interior, el Superb Scout está repleto de logos que recuerdan que estamos en esa versión pero los ojos se van a los asientos tapizados en cuero y Alcántara con ribetes decorativos. Con un tacto suave y buena ergonomía, estas butacas invitan a realizar viajes largos, tienen ajustes eléctricos y están calefactadas.

    Diseño sencillo y sin estridencias para un interior bien rematado

    Frente al conductor se presenta un cuadro de instrumentos digital con algunas opciones de personalización y buena calidad de imagen. Ubicada por debajo de las salidas de ventilación centrales, la pantalla del sistema de infoentretenimiento queda en una posición demasiado baja que obliga a desviar la vista de la carretera más de lo deseable. La pantalla táctil puede ser de 8 o 9,2 pulgadas e integra el sistema de navegación Amundsen (opcionalmente el sistema Columbus como el de la unidad de pruebas), conectividad vía Wi-Fi y es compatible con Android Auto, Apple Carplay y MirrorLink.

    Las plazas traseras son la joya de la corona del Superb. El espacio disponible es sencillamente sensacional en todas las cotas y además el pasajero del asiento trasero derecho puede mover el asiento que está delante de él (si está vacío) con unos mandos que hay en el lateral para ganar aún más espacio longitudinal. Un detalle interesante que sólo se ve en las grandes berlinas de lujo.

    Esta segunda fila de asientos cuenta con su propia zona climática, las plazas laterales pueden estar calefactadas y, además de las ventanillas tintadas, los pasajeros pueden protegerse del sol con las cortinillas enrollables. De manera opcional se puede incorporar una toma de corriente de 230 V y dos tomas USB para recargar dispositivos electrónicos.

    Lujo para las plazas traseras: el Superb Scout propone zona climática trasera, una manta, reposacabezas con extensiones acolchadas, soporte para dispositivos electrónicos, cortinilla, mandos satélite para mover el asiento delantero...

    La unidad de pruebas contaba con el denominado Paquete de Descanso. Los reposacabezas traseros tienen una sección lateral que puede ajustarse para apoyar la cabeza y dormir con comodidad. Tan sencillo como genial. No sólo eso sino que en el respaldo de los asientos delanteros se ubica una bolsa en cuyo interior hay una manta para estar mejor que en casa.

    Dos opciones mecánicas, ambas 4x4

    Aunque la mayoría de versiones de la Superb son de tracción delantera, las opciones mecánicas disponibles para el Superb Scout siempre están asociadas a una tracción a las cuatro ruedas. Hay dos motores a escoger entre el 2.0 TDI de 190 CV y 400 Nm de par máximo y el gasolina 2.0 TSI de 272 CV y 350 Nm de par máximo.

    En esta elección de las posibilidades más caprichosas de Skoda no podíamos dejar la oportunidad es escoger la motorización que supone el tope de gama. Se trata de un motor de gasolina turbo con cuatro cilindros y 2 litros capaz de desarrollar la nada despreciable potencia de 272 CV para convertir a este familiar en un auténtico lobo con piel de cordero.

    Con este propulsor 2.0 TSI el Superb Scout es capaz de acelerar los 100 km/h desde parado en sólo 5,7 segundos, una cifra que podría humillar a algunos GTI. Está asociado necesariamente a un cambio DSG de siete velocidades y doble embrague que permite un manejo secuencial mediante unas levas en el volante.

    Con 660 litros de capacidad, el maletero es enorme

    A pesar de su contundente caballería, el Superb destaca por su rodar suave, refinado y silencioso hasta el punto de que no tiene nada que envidiar a algunas berlinas premium de renombre. Merece la pena gastarse los 870 euros que cuesta equipar la suspensión adaptativa DCC. Si se buscan las máximas prestaciones, los 272 CV llegan de forma muy progresiva pero contundente. No tiene una respuesta explosiva pero el velocímetro sube rápidamente.

    El consumo de combustible es sencillamente correcto y muy similar al de la homologación en ciclo WLTP. Teniendo en cuenta la potencia y tamaño de este modelo de Skoda, el consumo ligeramente por encima de los 8 l/100 km que se visualiza normalmente en el ordenador de abordo es perfectamente lógico.

    Comentaba antes que el Scout sólo se ofrece en versión 4x4 para apoyar su propuesta campera. Este sistema de tracción integral con embrague multidisco electrónico proporciona una mayor versatilidad de uso cuando se circula sobre asfalto deslizante por lluvia, hielo o nieve. Fuera del asfalto las cotas limitan sus posibilidades de superar obstáculos complicados a pesar de que en el selector de modos de conducción se añade un nuevo modo Off-Road exclusivo para esta versión Scout y que permite optimizar la capacidad de tracción.

    La unidad de pruebas viste el color Verde Emerald Metalizado

    Llegamos al punto de partida de esta prueba: la relación precio producto. El Skoda Superb Scout está a la venta desde 38.675 euros con el motor 2.0 TDI de 190 CV que se incrementan ligeramente hasta los 39.375 euros con el poderoso 2.0 TSI de 272 CV según las promociones actuales del fabricante ¡Son 10.000 euros menos que un Volkswagen Passat Alltrack con las mismas características!

    Teniendo en cuenta las prestaciones, el generoso equipamiento, el confort de marcha y el enorme espacio interior queda claro que incluso en sus configuraciones más caprichosas la marca checa sigue ofreciendo mucho coche por un precio muy justo.

    Prueba Skoda Superb Scout 2020, el capricho polivalente
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