Hamilton no se calla y señala de nuevo a Leclerc: «No voy a dejar que me silencien»
Lewis Hamilton mantiene su malestar por el incidente con Charles Leclerc en México y respalda una teoría que cuestiona la forma de competir del monegasco. El británico tampoco piensa disculparse por sus críticas ni moderar sus declaraciones.

Lewis Hamilton no ha dado marcha atrás. Una semana después de su polémico enfrentamiento con Charles Leclerc en el Gran Premio de México, el británico mantiene intactas sus críticas a su compañero de equipo y ha respaldado una afirmación que vuelve a poner en cuestión la forma de competir del monegasco: su agresividad aumenta cuando tiene al otro Ferrari como rival.
El heptacampeón ha aprovechado su comparecencia ante los medios previa al Gran Premio de Brasil para profundizar en lo sucedido en México. Y no solamente ha confirmado que sigue molesto por aquel incidente, sino que también ha dejado claro que no piensa cambiar su manera de expresarse para evitar incomodar a Ferrari.
Preguntado directamente por si comparte la percepción de que Leclerc compite con más dureza contra sus compañeros de equipo que contra otros pilotos de la parrilla, Hamilton no ha dudado: «Sí. Veo lo que vosotros veis».

El británico ha utilizado como ejemplo el Gran Premio de Singapur, donde considera que el comportamiento de Leclerc fue diferente cuando se encontró en una situación similar, pero con Max Verstappen como adversario.
«En Singapur estaba completamente por el interior en la curva 1, había conseguido la primera posición y levantó el pie. Fue definitivamente diferente», ha explicado.
Hamilton también ha recordado que no se trata de una impresión que haya desarrollado únicamente durante su convivencia con Leclerc en Ferrari. De hecho, considera que el monegasco ya mostraba esa tendencia cuando compartía garaje con otros pilotos: «Si te fijas en sus compañeros de equipo, fue lo mismo con Sebastian [Vettel]. Fue lo mismo con Carlos [Sainz]».
Una afirmación especialmente significativa para Ferrari, teniendo en cuenta que Hamilton ya había explicado que, durante su etapa en Mercedes, presenció varias batallas entre Leclerc y Sainz que terminaron perjudicando los intereses de la Scuderia.
El británico considera que el monegasco antepone en ocasiones el resultado individual al colectivo, una mentalidad que, a su juicio, explica por qué Ferrari ha desperdiciado oportunidades de conseguir mejores resultados. México fue el último ejemplo, pero no el primero.
Hamilton no piensa disculparse por sus críticas a Leclerc
La otra cuestión que Hamilton ha querido aclarar en Brasil es su actitud después de la carrera de México. Sus declaraciones por radio y sus posteriores críticas a Leclerc provocaron bastante controversia, hasta el punto de que Frédéric Vasseur calificó lo sucedido como una falta de respeto hacia Ferrari y las aproximadamente 2.000 personas que trabajan para el equipo.
El británico, sin embargo, no comparte esa interpretación cuando se refiere a su propia actitud. Preguntado por las palabras de su jefe, ha respondido con contundencia: «Creo que mi respeto por mi equipo siempre ha sido máximo».

Hamilton ha explicado que todavía no ha mantenido una conversación en profundidad con Leclerc, aunque ambos han hablado brevemente. El nacimiento de la primera hija del piloto monegasco también ha condicionado los tiempos para abordar el asunto, pero el británico insiste en que sigue siendo necesario sentarse y encontrar una solución.
«Naturalmente, estaba frustrado y sigo estándolo. Así que tenemos que mantener conversaciones. Las tendremos cuando sea posible», ha señalado. «Teníamos una oportunidad de ganar para el equipo».
«El equipo ha hecho un trabajo increíble incorporando mejoras este año y creo que lo ha hecho realmente bien. Hemos conseguido más puntos que cualquier otro equipo en las últimas tres o cuatro carreras. Podríamos haber logrado fácilmente un doblete, así que tenemos que trabajar para asegurarnos de que no vuelva a suceder», reiteró.
Pero Hamilton también ha querido responder a quienes consideran que sus declaraciones son calculadas o que utiliza los medios de comunicación para presionar a su compañero. «No me importa demasiado lo que piense la gente sobre lo que he dicho. Me muestro tal y como soy y digo lo que siento en cada momento», ha afirmado.
Asimismo, el piloto de Ferrari ha explicado que resulta complicado medir las palabras cuando se está compitiendo al límite y ha rechazado que sus intervenciones públicas respondan a una estrategia premeditada.
«He visto que alguien decía que las cosas que digo están calculadas, y quiero combatir esa idea explicando que, cuando estás compitiendo, tu frecuencia cardíaca está en torno a 170 pulsaciones. Estás conduciendo a 320 km/h. No tienes tiempo para calcular lo que dices y pensar en lo que van a escribir los medios de comunicación».
Y ha rematado con un mensaje que no deja demasiado margen a la interpretación: «Puede que a veces digas cosas de las que después te arrepientas, pero yo no me arrepiento y nunca voy a disculparme por ser auténtico y real. No voy a dejar que me silencien. Nunca me han silenciado. El equipo tampoco me ha pedido que no diga nada».
Hamilton reconoce que su llegada a Ferrari no ha sido sencilla
El enfrentamiento con Leclerc también ha servido para que Hamilton explique por qué su integración en Ferrari ha podido resultar más complicada de lo esperado. El británico reconoce que su compañero tiene una posición muy consolidada dentro de la estructura de Maranello, después de ocho temporadas y nueve victorias con la Scuderia.
«Está muy integrado en el equipo y sabía que siempre sería un desafío», ha reconocido.
Hamilton asegura que ha trabajado para construir una buena relación con Leclerc, reducir distancias y conseguir que ambos colaboren de manera armoniosa. Sin embargo, también admite que su personalidad y su insistencia a la hora de reclamar cambios pueden generar dificultades cuando llega a una estructura que ya tiene sus propios procedimientos y dinámicas.
«Naturalmente, no es fácil que alguien como yo llegue a un equipo, porque soy muy directo y presiono, presiono y presiono. Reclamo muchísimos cambios. Y voy a seguir reclamando más. Mientras esté aquí, va a ser así», ha advertido.
Hamilton no oculta que su objetivo es ganar y considera que para conseguirlo todos deben trabajar en la misma dirección, aunque eso implique exigir más a quienes le rodean. «Estoy aquí para ganar y, para poder hacerlo, tienes que trabajar con todas las personas que te rodean. Todos tenemos que remar al mismo ritmo y con la misma fuerza. Y hay que presionar. Yo tengo que presionar, pero también tienen que presionarme a mí para mejorar. Todos podemos elevar nuestro nivel y ser mejores».
Pese al conflicto, el británico no ha perdido la confianza en el potencial de Ferrari. De hecho, considera que el equipo puede luchar por el campeonato en 2027 si consigue resolver sus problemas internos y aprovechar el trabajo que está realizando fuera de la pista.
El mensaje de Hamilton, por tanto, tiene dos claros destinatarios. Por un lado, a Leclerc le recuerda que las disputas entre compañeros no pueden comprometer los intereses de Ferrari. Y a la dirección de Maranello le advierte de que no piensa renunciar a su carácter ni a su manera de exigir cambios. La cuestión ahora es si Vasseur conseguirá que ambos pilotos compartan unas reglas de competición que eviten que la próxima batalla entre los dos Ferrari vuelva a beneficiar a sus rivales.
