Las palabras del padre de Fernando Alonso que cambiaron su mentalidad para siempre: «Si no los adelantas...»

Fernando Alonso aprendió en el kárting una lección que marcaría toda su carrera: la de un padre que le enseñó a competir sin miedo al resultado. Esa filosofía, forjada entre la escasez de recursos y los circuitos de Italia, explica buena parte de su longevidad en la Fórmula 1.

Las palabras del padre de Fernando Alonso que cambiaron su mentalidad para siempre: «Si no los adelantas...»
Fernando Alonso recuerda sus inicios y cómo su padre influyó en su mentalidad.

Publicado: 25/09/2026 09:41

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Fernando Alonso lleva más de dos décadas compitiendo en la Fórmula 1, la última etapa de ellas en Aston Martin, sin que el paso del tiempo haya alterado el rasgo que más repiten quienes lo conocen: una calma casi impenetrable dentro del coche. Pero esa frialdad no llegó con los títulos de 2005 y 2006; se construyó antes, en el karting, con muy pocos medios y una figura decisiva detrás.

El propio piloto asturiano ha explicado de dónde viene esa manera de afrontar una carrera sin que el resultado le pese antes de tiempo. La clave está en cómo empezó todo y en la actitud que su padre le inculcó desde el primer día.

Del asiento trasero al karting en Italia, con lo justo para competir

Durante una charla con Pedro de la Rosa, amigo personal y embajador de Aston Martin F1, el propio Alonso sitúa el origen de esa sensación en un instante muy concreto: «Cuando iba en el asiento de atrás del coche y mi padre aceleraba, sentía la velocidad, pero supongo que para pensar en eso por mí mismo debo ir a los karts. Los karts me dieron por primera vez la sensación de libertad y fue mágico».

No hubo margen para el lujo en esos años. El propio piloto lo describe sin rodeos: «Mis antecedentes son con una familia humilde y teníamos un coche, con un motor y un juego de neumáticos y teníamos que correr así en todas partes; en España o al mudarnos a Italia para las carreras europeas y cosas así. No había mucho tiempo para pensar en lo que nos estábamos perdiendo, teníamos que lanzarnos y ya está».

El padre que quitó presión: enseñar a ejecutar, no a ganar

El propio piloto ha explicado cómo funcionaba ese equilibrio en el día a día del karting: «Mi padre siempre me apoyaba mucho e intentaba ayudarme, de una manera buena, porque nunca me presionó; siempre intentaba liberarme de presión, diciéndome que disfrutara pasara lo que pasara, diciéndome que ya estar ahí era increíble, que no había que demostrar nada».

Pero la exigencia interna del propio Alonso chocaba con ese mensaje, como recuerda él mismo: «Yo le decía: "Sí, pero salimos cuartos y es el Mundial, hay que adelantar a tres"». La respuesta de su padre resolvía la tensión del momento, pero sin restarle ambición al joven Fernando.

Fernando Alonso junto a su padre, José Luis Alonso

«Él me decía: "Si no los adelantas, es que son más rápidos que tú. Serás cuarto o séptimo o lo que sea, ya lo intentarás a la próxima"». Alonso resume el efecto de esa educación en una sola frase: «Esa manera de afrontar las cosas hizo que cuando me ponga el casco, pueda hacer lo posible sin muchas preocupaciones por el resultado».

Esa misma filosofía es la que aplica hoy, ya en la Fórmula 1, a la gestión de sus propias emociones dentro del coche: «Yo no soy siempre una persona feliz en el coche. ¿Enfadarme? No, estoy ejecutando un trabajo. Sólo estoy concentrado y desarrollando algo que el equipo espera de mí. No es momento para mí mismo, para pensar en otra cosa. Durante esa hora y media, o esa hora de entrenamientos, hago lo que tengo que hacer; las cosas de fuera no me importan nada».

De la Rosa también le pregunta si el título mundial se gana más con la cabeza o con aspectos como la preparación física o el talento, y Fernando Alonso no duda: «Por lo mental, al 95 %». El talento y la habilidad, añade, son lo que en su momento llevó a los equipos a confiar en él como piloto de Fórmula 1; la diferencia final, insiste, está en la mentalidad.

El ritual de la salida: el silencio antes de que se apague el semáforo

Ese aprendizaje forjado en sus comienzos se aprecia mejor en el momento que el propio Alonso señala como su favorito de todo el fin de semana.

«Para mí, lo mejor del fin de semana de carreras es la salida de la carrera», afirma el asturiano. «Hay un enorme contraste cuando te sientas y todo el mundo desaparece de la parrilla y estás solo, en silencio, sólo con tu coche y tu motor. Es lo mejor. Haces la vuelta de formación, calientas neumáticos, los frenos, todo está listo y está el semáforo. El estrés está ahí».

Ahí es donde se ve con más claridad la lección de su padre convertida en método. Alonso no elimina el estrés de esos segundos, lo administra, como él mismo explica: «También me estreso con muchas cosas, pero intento convertir eso en la solución».

«Hay muchas decisiones durante el fin de semana, como con qué neumático empezarás. Tienes que entender que si empiezas con el blando, tendrás una ventaja en las primeras dos-tres curvas, pero tendrás una desventaja cuando el neumático se degrade más que a otros. Este tipo de cosas. Me concentro en las dos primeras curvas. Igual llega luego la degradación, pero es algo que no puedo evitar», argumenta Fernando Alonso.

Dos décadas después, esa misma frialdad sigue siendo, quizá, su ventaja más difícil de replicar.

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