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    ¿Por qué el motor actual de F1 es tan incomprendido y por qué es urgente actuar?

    El motor híbrido de la Fórmula 1 es extremadamente avanzado, pero también caro y poco espectacular.Renault Sport

    Desde que nacieran en 2014, los motores híbridos V6 turbo de la Fórmula 1 han tenido que aguantar más críticas que elogios a pesar de ser los más avanzados de la historia del automovilismo. Y Renault considera que esto debe cambiar lo antes posible.

    La reciente confirmación de la marcha de Honda de la Fórmula 1 a finales de 2021 ha reavivado el debate sobre el reglamento actual de motores, que siempre se ha considerado excesivamente caro y complejo a nivel tecnológico. Ello ha propiciado que sólo cuatro motoristas compitan en la categoría reina y que únicamente Mercedes pueda decir que ha conseguido dominar la tecnología desde el principio.

    Honda, que entró un año más tarde en la competición y ha sufrido lo indecible para ponerse a un nivel decente, finalmente tira la toalla y se centrará en desarrollar las tecnologías del futuro en la automoción, así como alcanzar la meta de huella de carbono cero.

    «No nos satisface la situación de Honda, quedarnos con tres fabricantes de motores no es un avance positivo»

    Ello ha llevado a Renault a reflexionar sobre el estado actual de los motoristas, que siguen pagando un alto precio por desarrollar un tren motriz extraordinariamente sofisticado y eficiente, pero que nunca ha gozado de buena prensa.

    «Quiero dejar muy claro que no nos satisface la situación de Honda», comienza afirmando Cyril Abiteboul, director de Renault Sport y CEO de Alpine. «No es un desarrollo positivo para la F1. Queremos una F1 con fabricantes de automóviles, con proveedores de motores. Y quedarnos con tres fabricantes de motores no es un avance positivo».

    Y es que, que Honda se marche de la Fórmula 1 no obedece tanto a sus discretos resultados deportivos como a que la categoría no envía el mensaje adecuado y su tecnología no redunda en suficientes beneficios para la automoción comercial.

    «Necesitamos sacar algunas conclusiones claras de esta situación y es algo que he estado instando al órgano de gobierno a considerar más detenidamente», expresa Abiteboul. «La situación del motor es simplemente insostenible. En particular desde una perspectiva económica, pero también desde una perspectiva tecnológica».

    Motores muy caros y complejos

    Liberty Media ya quiso en 2017 elaborar un nuevo reglamento que permitiera a nuevos fabricantes llegar a la Fórmula 1 en 2021, pero los motoristas actuales -incluido Renault- vetaron dicha intención al considerar que habían invertido demasiado dinero en este tipo de motor y no era justo allanarle el terreno a nuevos fabricantes.

    Honda se marcha de una F1 en la que sólo Mercedes se ha sentido cómoda.

    Así, la idea de elaborar un reglamento de motor híbrido más sencillo y barato se retrasó en principio hasta 2025, dando tiempo a los motoristas actuales a rentabilizar semejante inversión. Sin embargo, Abiteboul considera que el esfuerzo no está teniendo recompensa por la percepción tan negativa existente entre los aficionados y profesionales de la Fórmula 1. «No estoy seguro de que podamos permitirnos esta percepción. O somos capaces de cambiar la de la arquitectura actual del motor, o probablemente necesitemos acelerar la adopción de una nueva para estar nuevamente en un lugar mejor en términos de percepción».

    «Esperaría que este desarrollo provoque un pensamiento más intenso sobre la programación de la próxima generación de trenes de potencia», señala el dirigente francés. «El boleto de entrada es muy alto en términos de costes, pero también en cuanto a tecnología. Incluso si gastas mucho, te llevará un tiempo conseguir un rendimiento óptimo. Hemos visto una demostración de eso».

    Ello redunda en la necesidad de atraer más fabricantes, afirma Abiteboul. «Podrías estar en una isla y decir que todo está bien porque has cruzado el mar, pero ese mar es simplemente demasiado grande y demasiado duro para la sostenibilidad de la F1. Y necesitamos tener más gente en esa isla. Así que tenemos que hacer algo, tenemos que pensar más en la sostenibilidad medioambiental y económica del motor».

    «Se ha hecho un poco, pero no es suficiente. Tenemos que ser más duros en eso», apunta Abiteboul, que considera que los esfuerzos realizados con el nuevo reglamento de chasis y aerodinámica deben replicarse en el área del motor. «Al igual que hemos hecho mucho en el lado del chasis en los últimos meses, tenemos que golpear muy fuerte en el lado del motor si no queremos que la F1 se vea perjudicada en este aspecto».

    Un motor incomprendido

    Pero, ¿por qué tiene tanta mala fama el motor actual? Se trata del motor más avanzado y que logra una cifra de eficiencia energética superior al 50%, algo impensable en cualquier otro motor, tanto de competición como del ámbito comercial. Pero también es caro, complejo y poco atractivo desde el punto de vista del aficionado, que añora el estremecedor sonido de los motores convencionales de antaño.

    «Es una prueba más de que no hemos logrado enviar los mensajes correctos de estos motores, que son alucinantes: no hay un tren motriz más avanzado en el mundo», sentencia el francés. «No hay nada que se acerque siquiera a este nivel de eficiencia para vehículos ligeros, eso es extraordinario. Pero es igualmente notable haber fracasado tanto en explicárselo al mundo y lograr que el mundo entienda de qué trata todo esto, así como las ganancias inesperadas que podrían afectar a la tecnología más convencional».

    Así es un motor de Fórmula 1.

    El protagonismo de los motores actuales, que entraron con muy mal pie en la F1 al convertirse en los verdugos de los venerados motores de gasolina tradicionales, suele llegar a través de su falta de fiabilidad o del enorme gasto de recursos que exige, mientras que sus cualidades y beneficios para la automoción comercial no son nunca destacados. «Es una demostración de que, cuando la percepción es incorrecta al principio, es muy difícil cambiarla. Y creo que debemos pensar colectivamente sobre lo que hemos hecho mal y cómo podemos cambiarlo. Preguntarse también si podemos cambiarlo con el reglamento actual o si necesitamos cambiarlo para que la percepción también cambie. No tengo las respuestas a esas preguntas».

    «Es triste que no hayamos hecho un trabajo colectivo en eso, no sólo Honda, somos todos nosotros», admite Abiteboul. «La F1 ha perdido la oportunidad de aprovechar un activo propio. Hemos invertido en un activo, en la plataforma, en la tecnología, probablemente miles de millones en conjunto. Necesitamos hacer que el mundo sepa lo que estamos haciendo, no simplemente hacerlo y quejarnos de ello. De vez en cuando, cuando los pilotos hablan de los motores, es para quejarse, y es muy lamentable que tengamos muy pocas oportunidades de hablar de lo increíbles que son los motores. Igualmente acepto que es difícil, y tal vez debamos preguntarnos si necesitamos tener ese nivel de tecnología en los motores si se considera perjudicial para la competitividad de un equipo y de un coche», concluye.

    Fuente: Motorsport.com