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    Por qué Porsche, ni ningún otro fabricante, acudirá en auxilio de Red Bull

    Por qué Porsche, ni ningún otro fabricante, acudirá en auxilio de Red Bull
    Red Bull Racing tiene ante sí un futuro incierto, pero no catastrófico.Red Bull Content Pool
    David Plaza
    David Plaza8 min. lectura

    A raíz del anuncio de la marcha de Honda de la Fórmula 1 a finales de 2021, muchas han sido las teorías que especulan con la llegada de un nuevo fabricante o la construcción de un motor propio por parte de Red Bull. Ninguna de ellas va a ocurrir.

    La Fórmula 1 se encuentra en una situación delicada, pues su sistema actual se sustenta en cuatro pilares básicos: cada uno de los cuatro motoristas presentes en el campeonato. Y, desde 2022, la categoría tendrá que aprender a sustentarse en tres patas, pues la de Honda desaparecerá.

    Pero, si la F1 es indudable que notará la pérdida de los japoneses, quien más lo va a sufrir es Red Bull (y su equipo filial AlphaTauri). La multinacional austriaca apostó muy fuerte por Honda para disponer del servicio de un equipo oficial y en exclusiva, lo que le permitiría diseñar un monoplaza en total sintonía con el motor, a diferencia de lo ocurrido durante muchos años con Renault.

    Honda aún sufre las consecuencias de haber subestimado una tecnología tan compleja

    Pero la jugada ha salido mal y ahora se abre un futuro incierto por delante. Uno que, además, cuenta con los nubarrones del nuevo reglamento técnico y un monoplaza que diseñar, pero sin un motor con el que contar para ello.

    El reloj sigue corriendo y Red Bull tiene prisa, pues cuanto más tarde en saber quién será su motorista, menos opciones tendrá de comenzar el nuevo ciclo reglamentario en igualdad de condiciones con el resto de competidores. Y en la F1, ya lo sabemos, recuperar el terreno perdido es altamente costoso y complicado.

    Así las cosas, ¿convencerá Red Bull a un nuevo fabricante para que se una al proyecto o decidirá liarse la manta a la cabeza y construir su propio motor?

    Un reglamento disuasorio

    Ninguna de esas cosas va a ocurrir y la explicación es sencilla: porque el reglamento lo impide. No explícitamente, ni oficialmente, pero en la práctica hace que sea imposible que Red Bull se anime a construir su propio propulsor -lo habría hecho ya de no ser así- o que un fabricante como Porsche, Cosworth o Ilmor lleguen a la categoría.

    ¿Por qué? El reglamento actual incluye motores híbridos V6 turbo dotados de doble sistema de recuperación de energía; los famosos MGU-H y MGU-K. Este tipo de motor se comenzó a utilizar en 2014 y, desde entonces, sólo Mercedes ha demostrado dominar una tecnología tan compleja y costosa de desarrollar. Ahora, en el séptimo año de competición de estos motores, Renault y Honda comienzan a ofrecer resultados acordes a su prestigio, mientras Ferrari ha pasado de la gloria al infierno en sólo unos meses tras detectar la FIA irregularidades en la quema de aceite (todo esto es oficioso, ya saben).

    Christian Horner y Cyril Abiteboul no se tienen en alta estima, pero probablemente tendrán que volver a entenderse.

    Honda, mismamente, una marca que hoy en día sigue siendo objeto de mofa para muchos aficionados a la F1, pero que lleva en el mundo de las carreras toda la vida y es el séptimo fabricante mundial, entró un año tarde y aún sufre las consecuencias de haber subestimado una tecnología mucho más compleja de lo que esperaba (no olvidemos tampoco que, junto con Toyota, fue la gran impulsora de la tecnología híbrida a principios de siglo).

    Liberty Media y FIA saben esto y por eso intentaron acompañar el nuevo reglamento técnico de 2021 (aplazado a 2022 por la pandemia) con un nuevo reglamento de motores que simplificara la tecnología sin renunciar a la hibridación. Algo que Porsche, Lamborghini, Ilmor, Aston Martin y Cosworth recibieron con buenos ojos, pero que quedó en nada ante la negativa de Mercedes, Ferrari, Renault y Honda a desechar tantos años de inversión y desarrollo sin obtener la rentabilidad necesaria, ya sea a nivel de imagen o en términos financieros.

    Así pues, una tecnología cara (muy, muy cara) y compleja (muy, muy compleja) supone, en la práctica, que mientras el reglamento no cambie no habrá nuevos motoristas en la Fórmula 1. Y eso no ocurrirá antes de 2025, tal y como ya confirmaron en el pasado todas las partes implicadas. Así que, no, Porsche no va a actualizar su motor híbrido en su momento pensado para la F1, ni ningún otro fabricante va a rescatar a Red Bull, ni la marca austriaca va a fabricar su propio motor. Porque hacerlo, en cualquiera de los casos, sería un suicidio deportivo y empresarial que dejaría en un chiste lo que ha sufrido Honda desde 2015.

    ¿Qué solución le queda a Red Bull?

    Ahora toca trabajar para asegurarle a Red Bull y AlphaTauri un motor para 2022. Pero eso no pasa porque Liberty Media y la FIA busquen un nuevo motorista, sino por ablandar a Toto Wolff, Mattia Binotto y Cyril Abiteboul, que en la práctica son la única opción que queda.

    Tanto unos como otros sabían que esto podía ocurrir y se guardaron muy mucho de prevenir un desastre con la introducción de una cláusula en el reglamento que obliga al motorista con menos equipos en cartera a suministrar a una formación sin contrato en vigor con otro fabricante.

    Pero, para que eso ocurra, el equipo debe solicitar dicho auxilio y debe ser, en este caso, con fecha límite la primavera de 2021. Así pues, el peor escenario posible para Red Bull y AlphaTauri es tener que volver a firmar con Renault, un matrimonio que acabó en traumática ruptura a finales de 2018.

    Ninguna de las dos partes quiere eso, por lo que Christian Horner y Helmut Marko llamarán a Ferrari y Mercedes para explorar sus opciones. Ya lo hicieron en el pasado, cuando querían perder de vista a Renault, y estos le dijeron que, bueno, que a lo mejor, pero que sólo con motores de la temporada anterior.

    ¿Qué ocurrirá? Nadie lo sabe en este momento, pero lo más probable es que Red Bull y AlphaTauri acaben haciendo uso del comodín de Renault, a desgana y comprometiendo el diseño del monoplaza de 2022. No es lo ideal, desde luego, pero tampoco es el fin del mundo, ¿no?

    Fotos: Red Bull Content Pool