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    GP MónacoSainz, cabreado: «Es injusto... tenía ritmo de sobra para hacer la pole»

    Sainz no pudo plasmar su buen ritmo a la hora de la verdad.Ferrari

    La rabia protagonizó el discurso de Sainz el sábado en el Principado después de no poder exprimir su monoplaza al máximo y ganar esas 2 o 3 décimas que tenía guardadas para inmiscuirse en la lucha por la pole position.

    Ocupar la segunda posición en todas y cada una de las sesiones de entrenamientos libres del Gran Premio de Mónaco, llegando incluso a coquetear con la primera plaza en parte de los mismos e incluso en momentos de la clasificación, y terminar 4º en la parrilla de salida en el circuito donde más importa dicha posición es, cuanto menos, frustrante.

    Al menos así lo considera Carlos Sainz, quien se mostró soberanamente enfadado nada más bajarse de su monoplaza y hacer frente a los micrófonos de la prensa tras ni siquiera haber dispuesto de una opción de desplegar todo su potencial. «No, no la ha habido, y por eso os podéis imaginar la rabia que tengo», confesó el #55 después de verse contenido por una bandera roja que puso fin a la sesión antes de tiempo, precisamente con su compañero de equipo como causante.

    «La primera oportunidad que tengo de hacer la pole en toda mi carrera y ni siquiera poder intentarlo...», prosiguió el piloto madrileño, apesadumbrado. «Tenía ritmo hoy de sobra para hacer un 1:10.1 - 1:10.2, y no lo he podido hacer. En el primer run de la Q3 mucho tráfico, con la gente delante y no he podido calentar bien el neumático, y el último sector quizás no ha sido el mejor... pero sabía que tenía 2 o 3 décimas guardadas en el bolsillo para el último run y no las he podido sacar».

    Preguntado por las opciones de podio que aun así conserva de cara a una carrera en la que todo puede ocurrir, especialmente por la cercanía de los guardarraíles en todo momento, Sainz manifestó aún más su apatía evidente después de no haber conseguido lograr el objetivo que él mismo se había puesto. «Sí, pero no me importa, estoy muy cabreado, como os podéis imaginar», concluyó.