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    A medio plazo, los precios de los coches usados deberían bajar

    A medio plazo, los precios de los coches usados deberían bajar
    Concesionario de coches en el Reino UnidoAndrew Bone (Flickr) CC BY
    Javier Costas
    Javier Costas7 min. lectura

    En los últimos años se han dado varios fenómenos consecutivos que han distorsionado el mercado, principalmente por el lado de la oferta. En consecuencia, los precios han aumentado, pero ¿hasta cuándo? Empiezan a vislumbrarse bajadas de precios en el mercado de los usados.

    En 2020 nuestras vidas tuvieron que parar temporalmente, en la mayoría del mundo se mandó a todo el mundo a su casa, salvo trabajadores esenciales, y las economías echaron el freno de mano. A la salida de los confinamientos, hubo una nueva realidad, un creciente temor a utilizar el transporte público.

    Fue una de las razones que espolearon una demanda imprevista de coches, pero no solo en nuestro país, en Europa, Estados Unidos... El vehículo privado recuperó el protagonismo en un contexto pandémico. Por otro lado, hubo mayor demanda por el dinero que se pudo ahorrar durante los confinamientos o con los estímulos monetarios.

    Por otro lado, el crédito era relativamente barato, por lo que había menor temor a endeudarse y comprar coches a precios más elevados de lo normal. Como colofón, los fabricantes se vieron incapaces de suministrar al mercado todos los coches que se demandaban, les faltaban componentes o las materias primas se habían disparado. O las dos cosas.

    En los últimos meses hemos sido testigos de un aumento de los precios. Por un lado, hay menos oferta de coches nuevos. Los fabricantes pasan a sus clientes los costes de la creciente inflación de la cadena de suministro y dejan de tener la necesidad de hacer descuentos y ofertas. Es una parte del problema.

    La falta de coches nuevos conlleva que se traslada la presión al mercado de los coches usados, principalmente en los más nuevos y con menos kilómetros. No obstante, la presión se ha ido trasladando a los seminuevos, a los que tienen casi 10 años, e incluso a los que tienen 15, según el país y el segmento. Por ejemplo, en España las transferencias de coches de 15 años o más han superado a las matriculaciones de los nuevos.

    Con un crédito relativamente fácil de conseguir, se infló sin querer una burbuja de precios, en la que un coche con menos de tres años se podía vende por cifras similares a uno nuevo, e incluso por encima. En casos muy concretos, como ciertos coches eléctricos que se piden por encargo y tardan meses por llegar, algunos han multiplicado el precio por dos ¡y lo han vendido! También algunos concesionarios hicieron su agosto inflando los precios recomendados, fundamentalmente en EEUU.

    Modelos como el Lucid Air tienen una reventa tremendamente lucrativa. Es una burbuja de libro

    Como os comentamos el otro día, hay signos de que esta burbuja de precios va a reventar. La subida de los tipos de interés de los bancos centrales están encareciendo el alquiler del dinero, véase los préstamos. No solo eso, están incrementando los impagos y los embargos, se dio crédito a mucha gente que no era solvente.

    Sin embargo, la situación cambia de un país a otro. Mientras en Estados Unidos la mora está incrementando, la deuda acumulada de particulares sobre coches está en niveles récord (1.500 billones de dólares, con «b») y los precios todavía no han bajado de forma apreciable. Bajarán, porque habrá menos gente con capacidad de endeudamiento, y EEUU ya está en recesión técnica.

    En cambio, en el Reino Unido los precios están empezando a caer. De momento es el único mercado europeo donde los precios de los usados están cayendo porque la demanda se está esfumando. Esto tiene que ver con los elevados precios del combustible, aunque en el caso de los coches eléctricos la demanda sigue por encima de la oferta, en nuevos y en usados.

    Algunos coches eléctricos están siendo cada vez más atractivos, tanto como primer o segundo coche del hogar

    Esta situación tan anómala va acabar tan pronto como se equilibre la oferta a la demanda. Cuando los fabricantes empiecen a dar abasto, se aliviará la presión sobre el mercado de los usados. El alza de los precios del combustible ha provocado una destrucción de demanda permanente: aquellos que no quieren volver a saber nada de la gasolina por su volatilidad.

    Han sido varios fenómenos en muy poco espacio de tiempo: la peor pandemia de nuestra era (COVID-19), el parón de la economía, un suministro insuficiente e intermitente de materias primas que no paran de subir de precio, demanda imprevista, problemas de oferta, incremento de los precios de la energía, inflación a niveles récord en 40 años, e incluso una guerra en el patio trasero de Europa.

    Lo que podemos concluir es que los precios de los coches usados tienen que bajar, al menos el corazón de mercado, habrá segmentos muy especiales donde los precios no van a bajar aunque la gasolina llegue a los 3 euros por litro. La transición al coche eléctrico hace que cierto tipo de coche no vaya a volver, y eso siempre se apreciará. Si no tienes prisa por comprarte un coche usado, espérate y ahorra, así te costará menos financiarlo.