Alberto Puig y su etapa más dura en 500 cc: «Me quedé sin sensibilidad en la pierna; iba parado»

El expiloto, mánager y director de equipo en el Mundial de motociclismo, Alberto Puig, se ha sincerado sobre su traumático final en la categoría de 500 cc y de cómo eso le inspiró para convertirse en mentor y apoyo de jóvenes pilotos como Dani Pedrosa y Marc Márquez.

Alberto Puig, vestido con la ropa oficial de Honda, en la parrilla esperando el comienzo de una carrera
Alberto Puig se ha sincerado sobre su final como piloto tras las secuelas de un accidente.

Publicado: 16/10/2026 11:36

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En 1995, Alberto Puig vivía el mejor momento de su carrera en el Mundial de motociclismo. Había ganado el Gran Premio de España de 500 cc en Jerez y, antes del Gran Premio de Francia, ocupaba la tercera posición de la clasificación. La categoría reina parecía abrirle una etapa de consolidación, pero un accidente en Le Mans cambió el rumbo de su trayectoria.

La caída se produjo durante los entrenamientos del Gran Premio francés, el 8 de julio de 1995, cuando Puig se estrelló contra un muro del circuito a unos 260 km/h. Sufrió fracturas de tibia y peroné y perdió sensibilidad y movilidad en la pierna izquierda. Aunque intentó volver a competir, las secuelas le impidieron recuperar el nivel que le había llevado a luchar por los primeros puestos.

Ahora, el expiloto recuerda que tuvo que asumir que ya no podía competir al máximo nivel, una decisión que considera difícil, pero también una de las que más le enorgullecen.

«Ya no soy competitivo»: la decisión de dejar las motos

«Yo tuve que dejar de correr por un accidente, no por voluntad. Me quedé un poquito mal de la pierna», explica Puig durante una entrevista concedida al diario Sport. La retirada no era entonces inevitable por falta de oportunidades: según recuerda, tenía opción de continuar una temporada más, dentro de un proyecto vinculado a Movistar y con una moto que, aunque no era perfecta, le permitía seguir en el Mundial.

«De hecho, ese año estaba muy arriba, estaba luchando, estaba tercero en el campeonato, tenía posibilidades de hacerlo bien», señala. Sin embargo, la pierna no respondía como antes y eso tenía una consecuencia directa en el rendimiento, algo que Puig tuvo que aceptar pese a que todavía quería competir.

«Al final iba muy despacio, me quedé sin sensibilidad en la pierna, iba parado. Y entonces dije: ‘No, no puede ser’. Y fue una decisión valiente por mi parte, de eso me siento muy orgulloso», recuerda.

Para Puig, reconocer que había dejado de ser competitivo fue una de las pruebas más duras de su trayectoria: «No, no puedo seguir corriendo porque ya no voy rápido, ya no soy competitivo. Y para un piloto reconocer esto es muy duro».

Puig trató de regresar después del accidente, pero no volvió al nivel anterior y se retiró oficialmente en 1997. La lesión puso fin a su carrera en activo, pero no a su relación con el motociclismo. A partir de entonces, empezó a buscar una forma distinta de trabajar en la competición.

piloto de motos, alberto puig, pilotando una honda de 500 cc patrocinada por la tabacalera fortuna en 1995.
Alberto Puig peleó por el Mundial de 1995 a bordo de su Honda, hasta que un accidente en Le Mans lo trastocó todo.

Dani Pedrosa y Marc Márquez, una segunda carrera

«Y luego, también de todo lo que hice luego. De saber reinventarme y decir: ‘Vale, no puedo correr, pues voy a intentar que otros tíos corran’», añade en relación con lo que ha sido motivo de orgullo en su trayectoria.

El primer gran proyecto fue Dani Pedrosa, al que acompañó desde sus primeros pasos y con quien vivió una progresión que terminó en tres títulos mundiales antes de su llegada a MotoGP. Puig describe aquella historia como algo extraordinario por el punto de partida.

«Imagínate, un chaval que corría en minimotos y un expiloto retirado por accidente; nos juntamos y ¡pam! Se ganan tres mundiales, llega a MotoGP, es uno de los pilotos que más carreras ha ganado». La relación con Pedrosa demostró que su conocimiento de la competición podía tener continuidad más allá de pilotar.

Después llegó Marc Márquez, otro de los pilotos a los que ayudó durante su etapa en Honda. «Y luego el hecho de encontrarme con Marc, de ayudarle a ganar», añade Puig. En 2018 asumió la dirección del equipo Repsol Honda en MotoGP, tras años ligado a la marca japonesa y a sus programas de formación de jóvenes pilotos.

Para Puig, el balance de esa segunda etapa no depende únicamente de los resultados. También valora el vínculo que ha mantenido con los pilotos a los que ha ayudado: «Todos los pilotos con los que he estado, el tener una relación muy directa, muy humana, el sentirme querido por ellos... para mí ha sido lo que más me tranquiliza y me enorgullece en todo esto», concluye Alberto Puig.

Fuente: Sport.es

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