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    Banco de alimentosToyota mejora el tiempo de espera en el comedor social de NY en 70 minutos

    Gaizka Echeverria
    Gaizka Echeverria

    Los ingenieros de Toyota han conseguido rebajar el tiempo de espera en la cola del comedor social de Nueva York en más de 70 minutos. En el año 2011, Toyota se ofreció a donar su proceso de gestión empresarial a entidades sin ánimo de lucro, y este es el resultado.

    Hace exactamente dos años, Toyota se ofreció a donar su exitoso proceso de gestión empresarial conocido como "The Toyota Way", al banco de alimentos de la ciudad estadounidense de Nueva York. Después de cierto escepticismo inicial, la donación ha dado una transformación radical a este gran comedor social.

    El banco de alimentos de la ciudad de Nueva York es la mayor organización benéfica contra el hambre en el país, dando de comer a 1,5 millones de personas cada año. La entidad se apoya en gran medida, como otras organizaciones benéficas, en la generosidad de empresas como Target, Bank of America, o Delta Air Lines. Toyota es también un donante, pero estos tuvieron una idea diferente.

    "Toyota fabrica coches y yo llevo una cocina", dijo Daryl Foriest, director de distribución en la despensa del banco de alimentos y comedor social en Harlem, Nueva York. "Esto no va a funcionar. La cola de gente esperando para comer es demasiado larga. Hacer la fila más corta."

    De hora y media haciendo cola, a esperar solo 18 minutos

    El comedor social cuenta con una capacidad para 50 personas. Por lo general, abren el comedor a las 16:00 para dar la cena, y cuando se llenan todas las sillas, se forma una fila en el exterior. Antes de que los ingenieros de Toyota implementaran su proceso, se esperaba a que hubiera 10 sitios libres para que la gente entrara de diez en diez. De esta forma, el tiempo de espera podría ser de hasta una hora y media.

    Entonces Toyota hizo tres cambios. Eliminaron el sistema de meter a la gente de diez en diez, y dejaron a los comensales entrar de uno en uno, tan pronto como una silla se quedaba libre. A continuación, crearon una sala de espera en el interior donde la gente se alineaba cerca de donde iban a recoger las bandejas para la comida. Por último, se asignó un empleado con el único deber de detectar los asientos vacíos para que pudieran llenarse rápidamente. Resultado; el tiempo de espera se redujo a 18 minutos, y se alimentaron a más personas.

    Fuente: New York Times