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    Según un informe, durante la transición al coche eléctrico se destruirán 29.000 empleos en España

    Según un informe, durante la transición al coche eléctrico se destruirán 29.000 empleos en España
    El coche eléctrico obliga a una transformación de la industria con la que España podría salir perdiendo.Pixabay
    David Plaza
    David Plaza6 min. lectura

    El documento ha sido realizado por Boston Consulting Group con la colaboración de AEDIVE, y en él se ponen de manifiesto las luces y sombras que implican la transición a la movilidad eléctrica en relación al empleo en España.

    La Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (AEDIVE) ha presentado los resultados del informe realizado por Boston Consulting Group en relación a la transición al vehículo eléctrico, así como su impacto en el empleo en España.

    Para la elaboración de este informe, BCG ha tenido en cuenta 26 actividades industriales y 31 familias de trabajo relacionadas con el desarrollo del vehículo eléctrico, tanto las industrias tradicionales de automoción (fabricantes de equipos originales, proveedores y posventa), como las industrias anexas (proveedores de máquinas productivas, de infraestructuras de recarga y productores de energía), así como seis grandes tendencias que se dan en la industria de la automoción.

    Será necesario que 165.000 trabajadores reciban una cualificación específica que les permita seguir siendo valiosos

    Y el balance final señala que las tendencias específicas de la industria, combinadas entre sí, serán las que influyan en el desarrollo del mercado laboral. Si en 2019, las actividades industriales de automoción y anexos ofrecían trabajo a 344.000 profesionales, se prevé que esta oferta de trabajo sea en 2030 de 315.000, o lo que es lo mismo: habrá una disminución de 29.000 puestos de trabajo, un 8% menos de empleos.

    Esta transición al eléctrico generará un trasvase de puestos de trabajo que contribuirá a compensar los efectos negativos de tendencias como son la pérdida de volumen de producción, de la productividad y, sobre todo, de la deslocalización.

    Pero la clave para minimizar esta tendencia estará en la capacidad de España para desarrollar una cadena de valor completa de la batería. Para ello será necesario que 165.000 trabajadores reciban una cualificación específica que les permita seguir siendo valiosos en el sector automotriz, apunta el informe.

    El papel de las administraciones

    No cabe duda de que el Gobierno de España jugará un papel primordial en la minimización de los efectos de una transición al coche eléctrico forzada por la Unión Europea y sus socios.

    Deberá sentar las bases para que las factorías españolas reciban la financiación necesaria para adaptarse a la transición y recibir nuevos modelos eléctricos, así como un entorno propicio en el que las marcas quieran operar con proyectos nuevos como las fábricas de baterías.

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    Por su parte, el estudio destaca que se deberían impulsar nuevos sectores industriales como el de la reutilización y reciclaje de baterías, ya que constituye una fuente potencial de nuevos puestos de trabajo pudiendo incrementar casi un 20% el empleo de este sector.

    Asimismo, el informe en el que ha colaborado AEDIVE apunta la necesidad de facilitar el despliegue de la infraestructura de recarga de los vehículos eléctricos, lo que se traduciría en la creación de 17.000 empleos en este sector de actividad.

    Y eso sin incluir su fabricación, un sector en el que España cuenta ya con importantes empresas manufactureras que desarrollan puntos de recarga de diversa tipología que se exportan también a mercados internacionales.

    Seis tendencias

    Todo ello en un contexto marcado por seis tendencias principales. La primera, un volumen de producción estabilizado en aproximadamente 2,4 millones de unidades al año hasta 2030, lo que supone una disminución total de la producción de 16,3% en 11 años, una disminución anual del 1,6% y la pérdida de 21.000 puestos de trabajo.

    En cuanto a la evolución tecnológica, la segunda tendencia, está debería suponer un aumento de 2000 puestos de trabajo. La tercera tendencia será el aumento progresivo de automóviles de gama media o premium que aumenta el contenido medio por automóvil fabricado, lo que conduce a una mayor necesidad de puestos de trabajo.

    La cuarta tendencia es la digitalización y la automatización con un aumento aproximado de un 0,4% anual en los próximos 10 años. Como contrapartida, la mano de obra poco cualificada se reducirá en unos 4000 empleos y la deslocalización de puestos de trabajo desde España a otros países europeos supondrá una pérdida media de 1,5% puestos de trabajo al año.

    Fuente: AEDIVE