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Chevrolet CERV I: El espectacular banco de pruebas del Corvette a la venta

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El primer ejemplar del programa Chevrolet Engineering Research Vehicle, el CERV I, vuelve a estar a la venta.

Una pieza única de inmenso valor histórico, que será puesta a la venta el próximo mes de enero en los eventos de Scottsdale, Arizona.

Ejemplar único, cargado de historia.

El próximo mes de enero saldrá a subasta una importante pieza integrante de la historia del motor, el Chevrolet CERV I. Un modelo único, el primer prototipo de desarrollo del programa Chevrolet Engineering Research Vehicle, de ahí sus siglas, causante además de ser el responsable de los primeros rumores acerca de un posible Corvette de motor central.

Aunque este prototipo no fue concebido como un mero concept car, lo cierto es que este tampoco fue un ensayo con la intención de crear una derivado del Corvette de motor trasero, aunque esa idea nacía originalmente del creador de este prototipo, Zora Ankus-Duntov.

Este ingeniero, que se incorporaba al departamento de General Motors encargado del Corvette en los años cincuenta, poco después de su nacimiento, fue el responsable de numerosas generaciones e iniciativas deportivas del Corvette, una de ellas, el deseo no satisfecho de lograr extraer más rendimiento dinámico al icónico deportivo, gracias a las bondades de la distribución de masas que proporcionaba un motor situado tras los asientos.

Siempre contó con motores de 8 cilindros en V.

Prototipo de pruebas reales, no mero concept de salón.

El proyecto CERV nacía en 1959 de la mano del propio Ankus-Duntov, con el fin de proporcionar a los ingenieros de Chevrolet una base de estudio real, un banco de pruebas móvil para nuevos elementos o mecanismos, capaz de ofrecer un rango de condiciones lo más amplio posible, por encima de las capacidades que un turismo convencional podía ofrecer. De ahí que se decidieran por la estructura de los vehículos de competición de más rendimiento dinámico de la época, los monoplazas, que en aquel momento se encontraban estrenando la distribución de motor central.

De esta manera, el programa disponía de una plataforma de ensayos, con unas capacidades dinámicas sobresalientes, que ningún otro prototipo podría ofrecer. Por lo que se dice, este sirvió para desarrollar numerosos elementos del Corvette Sting Ray de 1963, como la suspensión independiente estrenada en el Corvette de segunda generación.

A pesar de ser largamente expuesto y anunciado, el Chevrolet CERV I fue largamente empleado como prototipo de pruebas, montando muy diversas configuraciones de motor, tanto atmosféricas como sobrealimentadas, pero siempre de 8 cilindros en V.

Última tecnología y materiales ligeros.

Su bastidor fue desarrollado con los mejores materiales existentes, empleando para su bastidor tubular acero al cromo molibdeno, y tanto para la carrocería como para la mayoría de elementos posibles, se emplearon materiales muy resistentes y ligeros, como el aluminio o el magnesio, así como la fibra de vidrio, de la que está fabricada la carrocería en forma de puro, la forma más aerodinámica existente en esa época, cuando la aerodinámica era una ciencia que estaba aún en pañales.

El peso resultante era realmente bajo, unos 635 kilos en seco y 725 kilos con todos sus líquidos, incluido combustible. Nada mal para un vehículo que solía contar con enormes mecánicas de ocho cilindros, de más de 6.0 litros. Aunque las mecánicas empleadas para este prototipo también eran convenientemente revisadas, aligerando lo máximo posible los elementos auxiliares.

El resultado fue un monoplaza que estaba a la altura de los modelos de competición de la época. En una prueba en el circuito de Milford, la pista de pruebas privada de General Motors, el CERV I sobrepasó los 331 km/h. Esta gesta era rubricada por el propio Ankus-Duntov, uno de los pilotos más habituales del CERV I.

El CERV I en el Pikes Peak, una estampa sencillamente increíble.

En ese momento, el CERV I contaba con un motor de 6.18 litros, un V8 377, que es precisamente el mismo bloque que monta actualmente.

A modo de exhibición, el CERV I dio vueltas en varios circuitos estadounidenses en los primeros años sesenta, y lo que es más increíble, equipado con neumáticos traseros de profundo relieve, fue empleado incluso para correr el Pikes Peak Hillclimb. Por supuesto, en aquellos años el Pikes Peak no disponía de tramo asfaltado alguno, era una pista de tierra completa.

Este magnífico ejemplar,realmente único en su género, fue donado por la marca al Museo Briggs Cunningham, en California, junto al segundo prototipo del programa CERV, el CERV II también de motor central. Tras la quiebra del museo en 1986, ambos prototipos fueron puestos a la venta y por tanto separados.

Su estado actual es magnífico.

Una de las últimas ocasiones en las que estos prototipos se reencontraron fue el pasado mes de octubre, en el evento Lake Mirror Classic, donde se pudo ver el magnífico estado de forma de este prototipo, que hace unos pocos años fue sometido a una restauración completa.

Esta no ha sido la primera vez que el CERV I sale a subasta en los últimos años, en Monterey 2015, era vendido por 1.3 millones de dólares, cifra que pretende superar Barrett-Jackson el próximo mes de enero en Scottsdale, Arizona, donde se espera que sea una de las estrellas del evento.

Fuente: Barrett-Jackson

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