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Delta 4x4 demuestra que al Mercedes Clase G no se le resiste ningún terreno

Delta 4x4 demuestra que al Mercedes Clase G no se le resiste ningún terreno
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Mercedes Clase GDelta4x4
Fran Romero
Fran Romero3 min. lectura

Delta4x4 es un especialista en todoterrenos capaces de superar los más difíciles desafíos. Un preparador que saca las mejores cualidades de modelos del mercado. Pero en esta ocasión el protagonista es un Mercedes Clase G, que se ha sometido a una transformación mucho más radical, cumpliendo los deseos de un cliente.

El dinero soluciona muchos problemas y también es el medio para satisfacer los deseos de los clientes más exigentes y exquisitos. Los especialistas en todoterrenos radicales se han sacado de la manga una creación verdaderamente única, cumpliendo con un deseo que ninguna marca puede cumplir. Si el Mercedes-AMG G 63 4×4² es uno de los más brutales del mercado de los todoterrenos, tiene una importante limitación: la nieve.

Trepar por escarpadas montañas no es un problema, pero sí cuando están repletas de nieve. El gran problema que tenía el propietario del famoso «Gelandewagen», que no podía acceder a una cabaña situada a 3.000 metros de altitud, por lo que ha recurrido a los expertos de Delta4x4. Y este es el resultado: El Clase G se ha transformado en un oruga, capaz de desplegar su potencia y fuerza para llegar a los lugares más altos, sin que la nieve sea un problema.

Mercedes Clase G
La diferencia en altura entre un Mercedes Clase G normal y el transformado por Delta4x4

Delta 4x4 hace único al Mercedes Clase G con esta conversión

La firma alemana, que acumula 40 años de experiencia, ha elevado la altura de la carrocería al suelo del Clase G en 200 milímetros para hacer sitio a las orugas, y encargado a la empresa americana Mattracks unas orugas especiales adaptadas específicamente a los bujes y cubos de las ruedas para que el modelo alemán pueda mantener su utilidad durante el invierno, cambiando a los neumáticos cuando ya no exista nieve.

Las orugas cuentan con una superficie de rodadura de caucho reforzado con fibra, disponiendo cada una de una superficie de contacto que varía entre 424 y 600 centímetros cuadrados, lo que garantiza un contacto constante con la superficie. Sin embargo, la limitación en prestaciones comparada con unos neumáticos es más que evidente, por lo que solamente puede desplazarse a una velocidad máxima de 65 km/h.

Un verdadero capricho el Clase G oruga

Un reto cumplido, y superado, que no ha sido barato para el cliente, pues se ha gastado la friolera de 140.000 Euros en la transformación. El coste de las orugas y su montaje de nada menos que 50.000 euros, el mismo montante que también costó a Delta4x4 las pertinentes pruebas para la homologación, que supuso 20.000 euros, y la misma cantidad gastada en equipamientos especiales adicionales, como portaequipajes, las barras delanteras de protección y, de paso, los neumáticos de verano especiales para caber en los pasos de rueda modificados.

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