Los diésel repudiados en Europa se exilian... al este de Europa

A raíz del Dieselgate, muchos conductores abandonan el gasóleo para pasarse a otras tecnologías más limpias, pero ¿qué pasa con sus antiguos coches? Muchos se revenderán en países donde serán bien acogidos y no hay amenazas de medidas antipolución a corto plazo.

Este Opel Astra alemán acabó llegando a Sofía, Bulgaria, para seguir prestando servicio a un nuevo dueño - Fotografía: Peretz Partensky (Flickr) CC BY SA

Múltiples razones están detrás del desequilibrio entre Europa Occidental y la Oriental, empezando por la más evidente: la mayoría de los países del este estuvieron bajo la órbita de la URSS hasta principios de los 90 y sus economías aún no han alcanzado a las del oeste. En consecuencia, van algunos años por detrás.

En países como Polonia, Hungría o Rumanía, aunque la contaminación atmosférica también sea un problema en las zonas más pobladas, luchar contra la misma es más difícil. Con una clase media que no ha terminado de despegar, proponer soluciones como coches eléctricos o híbridos en masa no funciona, a diferencia del modelo noruego o el holandés.

Al estar incluidos ya en la Unión Europea, las mercancías fluyen libremente de un lado a otro de la frontera. Es precisamente esta parte de Europa donde van a acabar decenas de miles de coches con motor diésel que aún tienen valor y vida útil, una consecuencia indirecta de las medidas antidiésel que están aflorando en la parte occidental.

En este mapa podemos ver distintas ciudades donde se han establecido zonas de bajas emisiones, limitaciones para circular o futuras prohibiciones para hacerlo. Los diésel con más años son el colectivo más impactado por estas medidas, interrumpiéndose así el ciclo "natural", que sería apurar la vida útil de los vehículos y acabar en un desguace.

Las medidas actuales y a futuro que limitarán o impedirán circular con coches diésel hace que sea más difícil venderlos en el mercado de ocasión, los valores venales bajan. Una salida fácil para todo este parque de vehículos es irlos colocando en países del este, donde estas medidas tardarán en llegar y el mercado interno da la bienvenida a coches mejores que los que reemplazan.

La ONG Transport & Environment ha elaborado una información sobre el caso concreto de Bulgaria. En 2017 se importaron al país más de 100.000 coches de segunda mano de origen UE, en torno a un tercio funcionan con gasóleo y son de esos que tiene emisiones reales muy por encima de los límites marcados por la normativa europea actual. Más de la mitad ni tienen filtro de partículas. Ahí van unos datos.

EdadCoches usados de importación (2017)Diésel suciosEmisiones medias de NOx
0-5 años13.5125.571824 mg/km
5-10 años32.01812.592987 mg/km
10-15 años14.8666.0301.058 mg/km
15-20 años45.81711.5201.112 mg/km

Estos datos revelan una verdad incómoda, y es que las medidas anticontaminación de las grandes ciudades no van a solucionar nada, van a trasladar el problema a otros lugares y a repartir los malos humos. Poner coto a este fenómeno es muy complicado, dado que existe una libertad de circulación de personas y mercancías dentro de la UE.

En Bulgaria se matricularon 31.244 coches nuevos en 2017, casi tantos como los diésel sucios importados

Los vehículos que se compran y venden de un país a otro, como cumplían la normativa que debían cumplir como nuevos -o eso se suponía- no se les pueden poner más trabas de las que haya a nivel de fiscalidad o de otro tipo. T&E sugiere que solo se permitan matriculaciones de vehículos importados que hayan superado las campañas de revisión para ajustar su nivel de emisiones.

En países como Alemania, si un fabricante llama a revisión un modelo de coche para corregir sus emisiones, y el dueño no lo hace, perderá su matrícula. Resulta evidente que una forma de echar balones fuera es precisamente la exportación. Para mucha gente del este se abre la oportunidad de llevarse un coche mejor del que tiene, a la diferencia de precio (depreciación) "invitan" los países más desarrollados.

Protestas ecologistas en Alemania - Fotografía: Robert Lehmann (Deutsche Umwelthilfe)

Es evidente que habrá europeos de primera y segunda categoría, de hecho, ya es así. Mientras que los países más punteros empezarán a tener coches eléctricos e híbridos en masa, en otros terminarán las vidas útiles de los hijos malditos del Dieselgate, tanto de Volkswagen como de otros grandes grupos.

EEUU prohibió la exportación de los diésel no actualizados, pero en la UE eso es más complicado de controlar

Cambiar la contaminación de sitio no es una solución al problema, ya que las víctimas que se evitan en una zona, crecerán en otra. Volviendo al caso concreto de Bulgaria, ya se producen 13.000 muertes prematuras al año por la contaminación del aire a base de óxidos de nitrógeno (NOx) y partículas (PM).

El problema es europeo, y la respuesta debe ser también europea. Mañana habrá una reunión en la capital búlgara de ministros de medio ambiente de varios países europeos, para debatir sobre medidas antipolución. Sería deseable que elaborasen una respuesta ante este problema creciente.

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  • Comentario de Marcos Truchado
    09/04/2018 (20:06)

    Marcos Truchado

    "tengo amigos del este de Europa, y me dicen que mientras circule y frene, ahí vale todo"

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