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    Huele a embrague quemado: por qué, cómo evitarlo y averías posibles

    Es algo más habitual en coches manuales que automáticos, y se debe a un mal uso.

    El abuso, y el mal uso del embrague, pueden derivar en un característico olor a quemado. Pero esto es también, en algunas ocasiones, el producto del desgaste del sistema. Y así es como puedes saber qué está produciéndolo, cómo evitarlo y qué medidas puedes tomar.

    Hay ocasiones en las que puede salir de nuestro vehículo un olor a embrague quemado, muy característico y fácil de distinguir. Esto puede ocurrir tanto por un exceso de uso del mismo, como por un mal uso. Y aunque no significa una avería en sí mismo, ni de forma instantánea, sí implica un desgaste que, si se produce de manera continuada, puede terminar convirtiéndose en distintas averías en el sistema.

    La clave, para evitar averías, es por qué se produce ese olor a embrague quemado y de qué maneras podemos evitarlo. Sobre todo donde es más frecuente, que es en los vehículos con transmisión manual, aunque un uso intensivo y abusivo puede acabar produciendo exactamente lo mismo en coches con cambio automático, aunque ni mucho menos es igual de habitual. Aprende por qué ocurre esto y cómo evitarlo.

    No solo el abuso del embrague puede hacer que huela a quemado, sino también una avería.

    Por qué huele a embrague quemado y cómo evitar averías en el embrague de tu coche

    Ese olor a embrague quemado se produce cuando hay abuso del mismo; por eso, es frecuente que ocurra en situaciones como atascos, por ejemplo, salidas en pendiente ascendente o aparcamientos algo complicados. Pero ¿por qué? Es decir ¿qué produce, exactamente, el olor a quemado?

    Se produce por un exceso de temperatura en los ferodos del disco. Y como avanzábamos, si ocurre de manera puntual no debería suponer avería ninguna, pero un abuso continuado del embrague, y el mantenimiento de este componente a una temperatura superior a la idónea, sí que implica una degradación que terminará convirtiéndose en avería. Por lo tanto, es fundamental que tengan una buena refrigeración.

    Cómo evitar el olor a embrague quemado y las posibles averías futuras

    Lo esencial para evitar ese olor a embrague quemado es reducir el uso del embrague en la medida de lo posible. Podemos aliviar el funcionamiento del sistema haciendo pausas para que se refrigere de forma correcta. O bien, pisando el pedal de embrague durante el menor tiempo posible, solo el preciso, así como tratando de evitar pisarlo junto al acelerador.

    Para esto último, cuando por ejemplo estamos haciendo una salida en pendiente con el vehículo cargado, podemos servirnos del freno de mano como asistencia. Así, el freno evitará que el vehículo se desplace en favor de la pendiente y, por tanto, aliviaremos la carga sobre el propio sistema de embrague.

    Hay trucos para saber si nuestro embrague está desgastado, o el olor a quemado lo provocamos nosotros con un mal uso.

    Otros motivos por los que el embrague puede oler a quemado y qué hacer al respecto

    Los casos anteriormente descritos son puntuales y, hasta cierto punto, menores de importancia. Pero también puede oler a quemado, el embrague, por un excesivo desgaste. Si el embrague patina en exceso sobre la superficie del volante motor, entonces se producirá el mismo olor a quemado, pero por una causa muy distinta, y bastante más preocupante que la anterior.

    Es fácil detectar este tipo de problemas, porque olerá de forma continuada y no de manera puntual. Es decir, no desaparecerá sino que se mantendrá en el tiempo, y probablemente el olor será cada vez más intenso.

    Huele a quemado ¿cómo puedo saber si mi embrague está desgastado?

    Puedes acudir a un taller. O puedes comprobarlo por ti mismo con una serie de trucos. Por ejemplo, con una marcha larga -tercera o cuarta- y desde baja velocidad, acelerar. Puede darse que el vehículo acelere como corresponde, o bien que el coche se revolucione sin avanzar como debería.

    Si se da esta segunda situación, aunque puede deberse a problemas menores, estamos ante una avería y lo más típico es que, efectivamente, el embrague esté patinando. Por lo tanto, ese olor a quemado en el embrague no sería por un mal uso sino por un desgaste excesivo, una avería por la que deberíamos acudir a un taller en busca de solución.

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