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    Las fábricas de EEUU reducen sus paradas veraniegas por alta demanda

    Javier Costas
    Javier Costas

    En Estados Unidos se impuso con los años una costumbre, una parada de una a tres semanas durante el verano, el "Summer Shutdown". Debido a la demanda de pick-up, crossover y SUV, los fabricantes están reduciendo o eliminando dichas paradas productivas.

    El mercado estadounidense ha sido tradicionalmente el más importante del mundo, hasta que China lo superó. Tiene una forma de trabajar un poco distinta a la europea. En un artículo anterior vimos una gran diferencia: se producen coches sin dueño, no se estila el pedido a fábrica.

    Según se van acumulando coches en las campas, las fábricas reducen el ritmo, o realizan paros, ya que no siguen un modelo productivo de "un pedido, una unidad". Durante el verano es tradición hacer un paro de una a tres semanas en los tres fabricantes principales: Ford, General Motors y FCA.

    Esto está empezando a cambiar

    En esos periodos, los trabajadores de las cadenas de montaje se toman unas vacaciones, el fabricante se ahorra un dinero mientras el stock se va colocando, y se pueden hacer análisis o mejoras del periodo de producción que no se pueden hacer con las fábricas funcionando. Finalmente, se adaptan las cadenas para los nuevos modelos (model year).

    Los bajos precios del petróleo y la recuperación económica que está experimentando Estados Unidos está provocando que el mercado vaya camino de los 17 millones de unidades combinando turismos e industriales ligeros. La demanda de grandes SUV, crossover y pick-up aprieta las tuercas de los fabricantes.

    En algunos casos ya se está trabajando a triple turno, es decir, las 24 horas del día, incluso sábados. Si la demanda se incrementa, hay dos soluciones. La primera es aumentar la capacidad productiva, que exige inversiones costosas, y la segunda es trabajar más horas, aunque eso suponga pagar más sueldos por horas extras.

    En Flint (Ford) creen que en 2017 se trabajarán 42 sábados de 52

    Uno de los principales problemas a los que se enfrenta la industria automovilística es el exceso de capacidad. Las fábricas deben trabajar cerca de su máximo de capacidad para ser rentables, por debajo los costes fijos son muy elevados. En pocos años, se han cerrado varias fábricas en el país para evitar este problema, así que el margen de maniobra es menor.

    Los trabajadores no se van a quedar sin vacaciones, se distribuirán de otra forma. Uno de los problemas de trabajar en las semanas del Summer Shutdown es la elevada temperatura que se alcanza en algunos estados, y tener climatizadas las fábricas, dada su extensión, es o carísimo o ineficiente. En otras palabras, se sudan las camisetas a base de bien.

    En el caso de Ford, eliminando una semana de parón veraniego se sacará adelante una producción de 40.000 unidades adicionales en 14 fábricas del subcontinente. Las destinadas a la producción de turismos sí harán la parada programada de dos semanas, porque los turismos no tienen ese tirón de ventas.

    General Motors tendrá a toda máquina las plantas de Detroit-Hamtramck y Delta Township excepto el 4 de julio (fiesta nacional), el resto solo parará una semana. En cuanto a Fiat Chrysler Automobiles (FCA), algunas fábricas no pararán, otras solo pararán durante una semana. Los fabricantes asiáticos se lo montan de otra forma.

    ¿Hasta dónde puede crecer el mercado estadounidense? Es pronto para saberlo, pero en 2016 se pueden vender esos 17 millones de unidades, que es el mayor volumen desde 2001. Es decir, se dejarían atrás los años del pinchazo de las empresas tecnológicas, el subidón del barril del petróleo a 150 dólares o el crac económico derivado de la crisis de las hipotecas basura.

    Si la situación persiste, algunos fabricantes se verán obligados a ampliar sus capacidades de producción en el subcontinente norteamericano, ya que los vehículos demandados son principalmente para consumo interno y no tiene sentido producirlos fuera. Mientras tanto, se están hartando de vender coches con un alto beneficio por unidad.

    Pero no se tienen que olvidar las lecciones del pasado. Los tres fabricantes nacionales principales, Ford, GM y Chrysler (antes de ser FCA) estuvieron a punto de quebrar en 2008-2009, y dos de ellos necesitaron decenas de miles de millones de dinero público para sobrevivir. Si el petróleo vuelve a subir por un cambio geopolítico de importancia, a ver qué pasa con las ventas de esos vehículos tan tragones. Ya ocurrió antes.

    Fuente: USA Today