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    Ferrari 268 SP de 1962, uno de los modelos pioneros de la marca de motor central

    Ferrari 268 SP de 1962, uno de los modelos pioneros de la marca de motor central
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    Sergio J. Cabrera
    Sergio J. Cabrera

    Uno de los 6 chasis SP construidos por Ferrari y un ejemplar de solo dos fabricados con esta configuración mecánica. Este estrenaba nuevo motor V8 a 90 grados con cerca de 270 caballos para solo 660 kilos de peso, compitiendo con éxito durante años.

    Pocos ejemplares son tan únicos como este Ferrari de 1962.

    A finales de los años cincuenta se imponía la tendencia de motor central en los deportivos de competición, iniciada por los pequeños fabricantes británicos en la Fórmula 1. Ferrari no adaptaba esta nueva configuración hasta 1960, con los 246P y 156P de Formula 1, y con más éxito a partir de 1961 con el nuevo 156, con el que conseguiría los campeonatos de pilotos y constructores esa misma temporada.

    Esta nueva arquitectura, eficazmente probada en la Fórmula 1, también fue puesta en práctica en otras disciplinas, como la Resistencia. Y en el caso de Ferrari con la nueva serie de modelos SP, nacida a principios de los sesenta y que originalmente montaban los motores de 6 cilindros a 65 grados bautizados con el nombre Dino, en honor de Alfredo Ferrari, el desaparecido hijo primogénito del fundador de la marca, que había colaborado en el diseño de estas nuevas mecánicas con el ingeniero Vittorio Jano.

    Inicialmente fueron presentados tan solo dos prototipos, de números de bastidor 0790 y 0796. Estos contaban con un nuevo bloque V6 de 2.4 litros y un bastidor derivado del chasis Tipo 561, diseñado para el monoplaza 156 de Formula 1. Fueron presentados en febrero de 1961, obteniendo gran éxito en competición, sin embargo, esto fue tan solo la primera parte de un programa que dio lugar a algunos de los modelos más míticos de la marca italiana.

    De hecho, de los prototipos Dino SP tan sólo fueron fabricados 6 ejemplares, que durante toda su vida sufrieron diversas modificaciones, dando como resultado la icónica serie P de prototipos de la firma. Una de las modificaciones más graves fue la adopción de un motor de 8 cilindros en V, que originalmente disponía de 2.4 litros pero que más tarde fue elevado a 2.6 litros, gracias a la adopción de un nuevo cigüeñal, elevando al potencia hasta unos 267 CV. El modelo que aparece en las fotografías es precisamente uno de los dos únicos chasis que emplearon esta configuración mecánica de ocho cilindros a 90 grados entre 1961 y 1962.

    Estos nuevos motores básicamente eran dos terceras partes del motor V12 que podíamos encontrar en el vano delantero del Ferrari 400 Superamerica. Inicialmente diseñados con 2.4 litros su rendimiento fue bastante escaso, logrando decepcionantes resultados en carrera, por lo que la fábrica italiana decidía elevar la cilindrada hasta los 2.6 litros, cambiando la denominación 248 original por la nueva 268. Los dos primeros números aludían a la cilindrada y la última cifra al número de cilindros, en lugar de emplear la cifra que señalaba la cilindrada unitaria, como hacía Ferrari desde sus inicios.

    Este ejemplar, ya con su nuevo motor de 2.6 litros era empleado por la Scuderia como vehículo de pruebas para preparar las 24 Horas de Le Mans de 1962. En esos momentos estuvieron a sus mandos grandes nombres como Ricardo Rodriguez, Lorenzo Bandini, Mike Parkes, Olivier Gendebien o Willy Mairesse. Durante la propia prueba fue pilotado por los míticos Giancarlo Baghetti y Ludovico Scarfotti, que debían abandonar tras completar 230 giros al sufrir problemas de embrague.

    Su carrocería fue modificada varias veces durante su vida deportiva.

    Pero aquí no acaba la historia deportiva del chasis 0798, ya que Ferrari vendía esta unidad a finales de 1962 a Luigi Chinetti, distribuidor de la marca en Norteamérica y propietario de la escudería North American Racing Team, más conocida como NART.

    Corriendo bajo los colores de NART, el 268 SP número 0798 disputó grandes carreras con nombres como Lorenzo Bandini a sus mandos, para poco después, en 1964, ser vuelto a vender. En esta ocasión al piloto privado Tom O'Brien, que lo empleó para participar en diversas carreras de la SCCA en 1964, logrando varias victorias y otros grandes resultados. Los dos años siguientes fue propiedad de uno de los empleados de O’Brien, Robert Hutchins, que compitió con el 268 SP con poco éxito entre 1965 y 1966, que terminaba vendiéndolo de nuevo a Luigi Chinetti a cambio de un Ferrari 275 GTB/C de competición.

    Chinetti lo mantuvo en su colección personal hasta finales de esa década, cuando lo vendió al célebre coleccionista francés Pierre Bardinon, dueño de una de las mejores colecciones de la marca italiana. No en vano, cuando el propio Enzo Ferrari era cuestionado por la falta de cuidado que había tenido con la documentación y la preservación del legado de su marca, este respondía despreocupadamente “Bardinon ya lo ha hecho por mi”.

    Una de las rarezas de la colección Bardinon durante décadas.

    Ferrari solo fabricó 6 unidades de la serie SP de prototipos, y de estos, solo 2 contaron con la mecánica V8.

    La colección Bardinon, también conocida por el nombre de la finca donde se encontraba, Mas du Clos, ha sido considerada siempre como una de las más importantes de la marca. Durante el tiempo que el 268 SP estuvo en manos de Bardinon recibió no solo excelentes cuidados sino que fue restaurado por Fantuzzi a principios de 1970. Dichos trabajos modificaron su carrocería a la configuración original del modelo y que todavía podemos ver actualmente en el ejemplar.

    Este se mantuvo dentro de la colección Bardinon hasta mediados de 1996, momento en el que fue puesto a la venta. Siendo comprado finalmente en 1997 por el coleccionista Bernard Carl, de los Estados Unidos, su actual propietario y vendedor. Ya que tras cerca de 20 años fuera del mercado, el 268 SP 0798 vuelve a ser puesto a la venta, en esta ocasión por RM Sotheby’s en los eventos que tendrán lugar en la península de Monterey el próximo mes de agosto.

    En estas dos décadas ha sido visto en numerosos y exclusivos eventos del mundo del motor por todo el planeta, incluyendo certámenes y muestras de la propia marca italiana o el Festival de Goodwood, esta misma década.

    Esta unidad es uno de los mejores ejemplos que podemos encontrar de los deportivos de competición de la marca italiana de los años 60, el periodo más importante en lo que a Ferrari Clásicos se refiere. Disponiendo además de un excelente palmarés deportivo, que unido a su extrema exclusividad, un ejemplar de tan solo dos fabricados con estas características, harán que se eleve considerablemente su cotización. Cifra que por el momento es reservada, siendo accesible sólo bajo petición.

    Fotos: RM Sotheby´s

    Ferrari 268 SP de 1962, uno de los modelos pioneros de la marca de motor central