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Amores de juventud: el Ford Probe

Amores de juventud: el Ford Probe
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El Ford Probe encandiló con su diseño deportivo.wheelsage.org
David Plaza
David Plaza7 min. lectura

En los años 80 y 90, las marcas buscaban triunfar en el mercado con modelos de corte deportivo y coste contenido para satisfacer a los amantes del automóvil que no podían acceder a modelos de alta gama. El Ford Probe fue uno de los más destacados.

Ford cuenta con numerosos coches relevantes en la historia de la industria del motor y desde luego su contribución durante los años 80 y 90 fue bastante destacable.

No en vano, joyas como el Fiesta XR2 o el Sierra y Escort RS Cosworth supusieron un éxito comercial entre los usuarios que querían coches muy divertidos y prestacionales sin por ello tener que desembolsar demasiado dinero. El Probe fue un ejemplo más, aunque en su caso el concepto fue totalmente distinto y quizá eso acabó siendo su principal punto en contra.

La plataforma elegida fue la GD de Mazda, compañía de la que Ford poseía un pequeño porcentaje y que desarrollaba el MX-6 de forma paralela

Los orígenes del Ford Probe, lanzado al mercado en 1988, se remontan bastantes años atrás, cuando la marca estadounidense presenta el Probe I Concept en 1979. Como ocurre con todos los Concept Car, Ford quería utilizarlo como base para futuros modelos más aerodinámicos e innovadores.

A este primer modelo, diseñado en colaboración con Ghia, le siguieron el Probe II en 1980 y otras tres evoluciones más del concepto en 1981, 1982 y 1984 (Probe V). Estos acabaron proporcionando ideas para el Ford Taurus y el Sierra, formando también parte del plan el que debía ser el nuevo Mustang.

El Ford Probe

El proyecto del nuevo Mustang nació con la intención de hacer un coche más modesto en prestaciones y rendimiento para así acomodarse mejor a la crisis energética de la década de los 70.

La plataforma elegida fue la GD de Mazda, compañía de la que Ford poseía un pequeño porcentaje y que desarrollaba el MX-6 de forma paralela. También se eligió un motor de origen japonés, concretamente un bloque de cuatro cilindros.

Vídeo promocional del Ford Probe en los 90.

El problema es que esa combinación no gustó nada a los amantes del mítico Mustang, pues ni el origen del coche esta estadounidense ni este contaba con un motor V6, por lo que finalmente fue lanzado al mercado en 1988 con la denominación Probe y su tan característico diseño afilado.

Dos generaciones

A lo largo de sus casi diez años de historia, el Ford Probe vivió dos generaciones. La primera, que estuvo en el mercado hasta 1992, permitía elegir entre un cambio manual de cinco velocidades o uno automático de cuatro, además de tres posibles acabados y sus respectivas motorizaciones.

La más básica, con el acabado GL, contaba con un 2.2 litros de cilindrada y 110 CV de potencia, lo que permitía al conductor disponer de un coche asequible de aspecto deportivo, pero sin prestaciones destacables.

Además, se podía acceder al LX con el motor V6 de 3 litros que montaban el Taurus y el Ranger. Finalmente, el GT montaba un 2.2 turboalimentado de 145 CV de potencia, que incluía elementos como amortiguación variable con triple configuración, ABS y frenos de disco en las cuatro ruedas.

En líneas generales, la primera generación del Probe presentaba un coche con apariencia deportiva, pero con un interior y prestaciones decepcionantes.

El GT V6, un gran coche

La segunda generación fue lanzada al mercado en 1993, suponiendo un avance considerable a nivel estético y mecánico. La versión GL estaba asociada a un motor 2.0 de cuatro cilindros y 115 CV de potencia, que si bien no era brillante en prestaciones, mejoraba lo anterior.

El acabado GT venía asociado a un motor 2.5 V6 de aluminio con doble árbol de levas e inyección electrónica multipunto de origen Mazda que entregaba 165 CV y unas prestaciones bastante interesantes, además de un sonido bastante bonito y unas cualidades dinámicas notables. Pronto esta variante se convirtió en la preferida de los potenciales compradores del Probe.

Además del V6, el GT ofrecía neumáticos 225/50 R16 Goodyear VR50 Gatorback, frenos de disco en las cuatro ruedas, faros antiniebla, llantas de aluminio de cinco radios, volante forrado en cuero y asiento del conductor con soporte lumbar de ajuste eléctrico, entre otras cosas, lo que le permitía dar un paso adelante considerable a nivel de equipamiento.

Sin embargo, la progresiva caída de las ventas acabó por animar a Ford a sustituirlo por un nuevo modelo, el Cougar, que acabó dando peores resultados que el Probe y también desapareció, en su caso en 2002.

El interior de la segunda generación.

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

El motor 2.2 turbo del Ford Probe.

No te pierdas el resto de clásicos recordados en nuestra sección, Amores de juventud.

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