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Amores de juventud: el Ford Escort RS Cosworth

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El Ford Escort RS Cosworth estuvo en el mercado sólo cuatro años, pero le bastaron para convertirse en unwheelsage.org

Sólo estuvo cuatro años en el mercado, pero dejó una huella imborrable en los aficionados a los coches deportivos y a la competición.

Este modelo nació con el mismo objetivo que muchos de su generación: permitir a la marca dar un paso adelante en el mundo de los rallies.

El del Ford Escort RS Cosworth es un caso atípico en el mundo del automóvil. Por un lado, nació con el mismo objetivo que muchos otros de su generación y anteriores: para hacer posible que su marca pudiera desarrollar un arma competitiva en el mundo de los rallies.

Por otro, su vida útil fue de apenas cuatro años, pero su éxito comercial fue tal que la producción mínima de 2500 unidades para cumplir con las exigencias de homologación del Grupo A del Mundial de Rallies acabó multiplicándose casi por tres, fijándose finalmente en las 7145 unidades vendidas.

Lo cierto es que el Escort como modelo genérico nació varias décadas antes, ya que salió a la luz en 1968 y se despidió del mercado ya en este siglo, en 2003. A lo largo de su recorrido comercial, contó con varias versiones deportivas, pero la que fue lanzada en colaboración con el motorista británico Cosworth fue sin duda la más radical de todas.

El Ford Escort RS Cosworth utilizó como base la quinta generación del modelo original, saliendo al mercado en 1992 como sucesor del Sierra RS Cosworth, que ya había sido utilizado como catapulta para competir en el Grupo B del Mundial de Rallies. El Escort se comercializó exclusivamente como «Hatchback» de tres puertas y contaba con elementos imprescindibles para tener éxito en la competición: un motor de dos litros turboalimentado combinado con tracción a las cuatro ruedas.

Dos versiones bajo una misma carrocería

A lo largo de sus cuatro años de historia, el Escort RS Cosworth fue lanzado al mercado bajo dos versiones diferentes, aunque con mínimas diferencias entre sí. La carrocería del Escort recordaba al modelo convencional, pero en realidad el chasis era el del Sierra, pues era el único de Ford que podía acoger el motor turbo, la tracción total y el cambio manual de cinco velocidades elegido para este modelo.

Durante los dos primeros años de venta, el Escort «hipervitaminado» se entregaba a los clientes con un gran turbocompresor Garret T35 que propiciaba que la entrega de potencia a bajas revoluciones fuera muy escasa, pero sin embargo permitía que el coche fuera mucho más competitivo en los rallies.

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Una vez producidas las 2500 unidades homologables para el Grupo A, Ford optó por sustituir el turbo por uno más pequeño, el T25 también de Garret. De ese modo, las unidades vendidas entre 1994 y 1996 ofrecían una conducción más elástica y acorde a las exigencias de la ciudad y carretera. También se realizaron modificaciones en el sistema de inyección y encendido, además de cambiar el diseño de los retrovisores y disminuir considerablemente el ostentoso alerón trasero del modelo original.

Este descomunal elemento aerodinámico, diseñado por Frank Stephenson, era capaz de generar carga para un mejor comportamiento dinámico en las curvas, pero también reducía la velocidad máxima en alrededor de 10 km/h, así como el consumo. Al sustituirlo, el coeficiente aerodinámico (Cx), bajó de 0,38 a 0,34.

Coche de rallies

Como ya ha quedado claro, el Escort RS Cosworth nació como base de homologación para el Grupo A del Mundial de Rallies y eso se dejaba notar en su comportamiento dinámico, tanto a nivel de motor como de chasis.

El motor Cosworth YBT 2.0 de cuatro cilindros y 16 válvulas rendía 227 CV a 6250 rpm y, a diferencia del resto de modelos de la gama Escort, se disponía en posición longitudinal. Era capaz de arrojar un par máximo de 304 Nm a 2500 rpm y aceleraba sus 1275 kg de 0 a 100 km/h en sólo 6 segundos.

El Escort RS Cosworth era muy ágil en terreno revirado gracias a su corta batalla.

La principal cualidad dinámica del Escort era su agilidad. Era más corto, más potente y más ligero que su predecesor el Sierra, y la batalla de 2551 mm permitía al coche adaptarse a la perfección a los revirados tramos del Mundial de Rallies. Para mejorar aún más su capacidad de agarre en curva, el conductor disponía de tracción total con diferencial central y trasero de deslizamiento limitado tipo Ferguson, además de anchos neumáticos de medida 225/45ZR16.

Ahí no acababa todo, pues el Escort contaba con suspensión independiente para las cuatro ruedas que dotaba al coche de un comportamiento neutro y una impresionante capacidad para circular a ritmo elevado. Estable y eficaz, se servía de sus cualidades y una dirección directa para ofrecer reacciones vivas, permitiendo el deslizamiento de la zaga sin desagradables sorpresas. Eso sí, en curvas muy rápidas el Escort sí era algo más nervioso y exigente con el conductor a consecuencia de su batalla corta, pero los frenos aguantaban a la perfección cualquier sucesión de curvas a la que los sometiéramos. Como punto negativo, en cambio, el ABS excesivamente intrusivo.

El interior

El aspecto agresivo e incluso estrafalario del exterior contrastaba con un interior prácticamente idéntico al del Escort convencional, con contadas excepciones como los fabulosos asientos y pedales deportivos o los relojes de información adicional que controlaban la presión del turbo y el aceite, así como el voltaje de la batería.

La habitabilidad interior se veía algo mermada en relación al resto de Escort, pues la tracción integral y la rueda de repuesto restaban espacio principalmente en el maletero, que ofrecía unos pobres 270 litros de capacidad.

En lo que respecta a la posición de conducción, no era lo mejor del Escort RS Cosworth, pues el volante quedaba posicionado muy alto y no disponía de reglaje para adaptarlo a las necesidades del conductor. Además, el túnel de transmisión era algo intrusivo en el espacio de los pedales.

En España, el Escort RS Cosworth se comercializó con dos acabados posibles: «Motorsport» y «Luxury». La primera era escasa y ofrecía poco más que dirección asistida y ABS. La segunda incorporaba también aire acondicionado, elevalunas eléctricos, airbag y radio CD. En el apartado de opciones tampoco existía la posibilidad de incorporar muchos más elementos, pues Ford sólo ofrecía pintura metalizada y techo solar como lujos adicionales.

El interior no dejaba entrever un comportamiento deportivo, excepto por los relojes de información situados en la consola central superior.

Con la llegada de la sexta generación de Ford Escort, la firma estadounidense decidió dar fin al ciclo del RS Cosworth, que entre 1993 y 1997 llegó a lograr 10 victorias en el Mundial de Rallies, las tres últimas con Carlos Sainz y Luis Moya a los mandos. En 1999, Ford comenzó a competir con el Focus y el Escort RS Cosworth pasó a convertirse en uno de los grandes iconos del automovilismo de la década de los 90, que tan prolífica fue en automóviles de ensueño como los que recordamos en esta sección.

CARACTERÍSTICAS GENERALES

Un Ford Escort RS Cosworth restaurado en Wheeler Dealers.

ESPECIFICACIONES TÉCNICAS

Fotos: Wheelsage.org

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