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    Amores de juventud: el Ford Capri

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    El Ford Capri abarca tres generaciones.Wheelsage.org

    Uno de los coupés más exitosos del mercado automovilístico nació como la alternativa europea al Mustang y cumplió a la perfección el cometido para el que había sido concebido: ofrecer al conductor medio un vehículo de apariencia y disfrute superiores a lo que su poder adquisitivo permitía.

    «El Capri era el coche que permitía al conductor de a pie cumplir sus sueños». Esta frase define a la perfección lo que Ford quería conseguir con el lanzamiento del llamado Mustang europeo. Y, a juzgar por las cifras de ventas, 1.886.647 unidades comercializadas a lo largo de 18 años y tres generaciones, tuvieron éxito.

    El Ford Capri era, inicialmente, un coupé de dos puertas diseñado por Phillip T. Clark, que tenía como misión trasladar a Europa el concepto que tanto éxito estaba teniendo el Mustang en Estados Unidos, es decir, un coupé de aspecto muy atractivo y sensaciones propias de vehículos de mayores prestaciones y precio.

    «El coche que siempre te prometiste a ti mismo»

    El Capri, nació con varios atributos que propiciaron un éxito instantáneo desde su lanzamiento en 1969: una estética muy acertada, mecánicas robustas y sencillas de reparar y un precio muy competitivo. El eslogan de Ford para el Capri, «el coche que siempre te prometiste a ti mismo», pronto caló entre los compradores, que en su tercer año de vida ya había sobrepasado el millón de unidades vendidas.

    ¿Colt o Capri?

    El plan inicial de Ford para este modelo derivado del Ford Cortina era llamarlo Colt, pero Mitsubishi ya había registrado ese nombre y la firma estadounidense se decidió por Capri. Presentado en el Salón de Bruselas en enero de 1969, fue construido en Gran Bretaña, Bélgica y Alemania con el objetivo de ser un modelo asequible para el mayor número posible de clientes.

    Uno de sus principales atractivos era el motor V4 denominado Taunus, que destacaba por su compacidad y ligereza, otorgando prestaciones modestas pero también un sonido y suavidad imbatibles gracias a su particular concepto mecánico.

    El Ford Capri cumplió en 2019 50 años de historia.

    Y es que este motor en V contaba con un eje contrarrotante que anulaba las vibraciones provocadas por las explosiones, contando además con piñones de distribución de material sintético para reducir el ruido provocado por el rozamiento. Gracias a su contenido tamaño, la dinámica del Capri se veía beneficiada, pues el peso suspendido por delante del eje delantero era escaso.

    El diseño del Capri Mk1 es considerado por muchos como el más atractivo de todos, ya que era el más elaborado al contar con elementos como la nervadura longitudinal que llegaba hasta la rueda trasera o las atractivas rejillas situadas tras las puertas que, eso sí, no tenían función alguna aparte de la estética.

    En el interior, el Capri era el típico coupé de cuatro plazas con espacio razonable para sus ocupantes… delanteros, pues las plazas traseras eran más propias de un 2+2. La instrumentación era bastante completa y los niveles de acabado eran, seguramente, los que mejor expresaban el precio contenido del coche, pues distaban mucho de ser perfectos.

    Desde el principio, las mecánicas disponibles llamaron la atención por su variedad, ya que el V4 ofrecía cuatro cilindradas (de 1,3 a 2 litros) y también se podía elegir un bloque de cuatro cilindros en línea y un V6, lo que permitía disponer de un rango de potencia que comenzaba en los 60 CV y llegaba hasta los 140 CV.

    A lo largo de su vida comercial, el Capri de primera generación acogió modelos deportivos de mayor calado, naciendo el 3000E, el 2600 GT y el 3100RS, una de las versiones preparadas por Cosworth y que arrojaba 150 CV y 254 Nm de par máximo.

    Ford Capri Mk2 y Mk3

    La segunda generación del Capri llegó en 1974 con su expansión a más mercados y unas líneas más sencillas en carrocería y faros, perdiendo complejidad y, para muchos, también atractivo. Esta nueva carrocería convertía al coupé original de dos puertas en algo más funcional, pues llegó un gran portón trasero en la zaga que lo hacía más apto para el día a día.

    Las mecánicas disponibles seguían siendo numerosas y el coche mejoró en todos los aspectos a su antecesor, por lo que las ventas continuaban su crecimiento a buen ritmo, aunque ya lejos del éxito alcanzado por la primera generación.

    La tercera generación del Ford Capri, con su largo y característico capó motor.

    Cuatro años más tarde fue presentada la tercera generación del Capri, que para muchos era más un lavado de cara de la segunda que un nuevo vehículo. En esencia, el Capri Mk3 adquiría faros delanteros con doble óptica, nuevos pilotos traseros, parachoques y llantas, así como una decoración exterior actualizada.

    En el apartado mecánico, los motores V4 pasaban a mejor vida, llegando en su lugar el bloque V6 de 2,8 litros, inyección electrónica y 160 CV de potencia. Sin embargo, con el inicio de los años 80 el auge de pequeños GTI como el Golf, el R5 o el Peugeot 205 acabó definitivamente con los coupé que tanto éxito habían tenido en la década anterior, por lo que en diciembre de 1986 Ford dio por finalizada la producción del Capri y se centró en el Escort y el Sierra, entre otros.

    Desde entonces, el nombre del Capri ha permanecido enterrado, a diferencia de otros de corte similar de la época como el Scirocco de Volkswagen. Es probable que nunca vuelva, quien sabe, pero lo que es seguro es que seguirá siendo recordado.

    El interior de la segunda generación del Capri.

    CARACTERÍSTICAS GENERALES

    El motor turbo 2.8 de inyección que utilizó el Capri en sus últimos años de vida.

    ESPECIFICACIONES TÉCNICAS

    Fotos: Wheelsage.org

    Amores de juventud: el Ford Capri