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    Amores de juventud: el Ford Fiesta XR2 y RS Turbo

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    El Ford Fiesta XR2 es uno de los pequeños más icónicos de los 80.Wheelsage.org

    En los prolíficos e inolvidables años 80, pequeños juguetes como el Volkswagen Golf GTI, el R5 turbo y el 205 GTI acaparaban gran parte de la atención, pero el Ford Fiesta también supo hacer un hueco y destacar por su simplicidad, prestaciones y diversión.

    La década de los 80 es posiblemente la de mayor esplendor en el mundo del automóvil, especialmente si hablamos de modelos asequibles con pretensiones deportivas. En esta nostálgica sección ya hemos hablado de grandes mitos como el Golf, el 205, el Uno o el R5 en sus variantes más ambiciosas, pero no cabe duda de que el Ford Fiesta también merece ser recordado.

    Si bien este modelo fue lanzado al mercado en 1976 y sigue vigente en el mercado, la versión más deportiva no fue vista hasta 1981. En una época en la que comenzaban a proliferar los pequeños utilitarios con motores algo más potentes que les hicieran divertidos, la firma estadounidense optó por desarrollar el XR2, que a diferencia de otros optaba por una mecánica muy sencilla y un precio muy competitivo.

    Fiesta XR2 Mk1

    En aquel inicio de los años 80, el Fiesta más deportivo comenzó su andadura en el mercado con un motor 1.6 de carburador que entregaba 84 CV de potencia. Ford prescindió de innovaciones de la época como la inyección o el doble árbol de levas y apostó por la simplicidad y la diversión.

    Y es que, con esa potencia y sólo 800 kg. de peso, el Fiesta ofrecía un comportamiento realmente interesante en un vehículo que, ante todo, era honesto. Es decir, no engañaba, no aparentaba ser algo que en realidad no era.

    Pasen y vean: el Ford Fiesta XR2 de primera generación.

    A nivel estético, el principal sello de identidad del XR2 de primera generación lo formaban sus cuatro faros delanteros, dos de ellos de largo alcance a imagen y semejanza de los coches de rally. Además, el Fiesta tomaba prestadas las llantas de orificios circulares del Ford Capri, utilizaba molduras negras al estilo de los SUV actuales y contaba con un kit aerodinámico específico. Casi todos ellos cambios sutiles que lo eran aún más en el interior, pues este era prácticamente igual al de los Fiesta convencionales.

    Entre sus puntos fuertes encontrábamos una aceleración muy enérgica en las tres primeras marchas y unos frenos sumamente eficaces, además de un precio muy competitivo de sólo 828.000 pesetas. Por el contrario, el hecho de contar con sólo cuatro marchas, un embrague desagradable y una suspensión poco confortable restaban puntos a su candidatura a ser el rey de los utilitarios deportivos de la época.

    La segunda generación

    Menos de dos años después del lanzamiento de la primera, la segunda generación del XR2 apareció conjuntamente con la renovación del resto de la gama, lo que le permitió suavizar el diseño de la carrocería y renovar elementos relevantes como el frontal, los grupos ópticos y, en especial, el interior.

    La mecánica vivió también una remodelación, heredando el Fiesta el motor 1.6 procedente del Escort, que al ser más moderno permitió elevar la potencia hasta los 96 CV. De comportamiento sobresaliente, el propulsor ofrecía suavidad y respuesta inmediata, mientras que la suspensión había sido mejorada notablemente y la dirección ofrecía una respuesta rápida y directa. Sin embargo, la conservadora relación de cambio para favorecer los consumos mataba en parte su carácter y le hacía perder puntos con respecto a rivales realmente complicados como los mencionados anteriormente.

    Así era el Fiesta XR2 de 1988.

    Así pues, con el XR2 Mk2 tocaba jugar mucho con el cambio para poder mantener un ritmo alto, si bien la elasticidad del motor y las suspensiones permitían diversión y eficacia en las curvas con nulo balanceo y reacciones muy predecibles.

    En el interior, los asientos eran envolventes y cómodos, pero la instrumentación se tornaba algo escasa para un vehículo con teóricas pretensiones deportivas. Lo que sin lugar a dudas era atractivo era el precio, que pasando del millón de pesetas por muy poco seguía ofreciendo una alternativa atractiva a todo aquel que no quisiera o pudiera gastarse mucho.

    El final

    En 1989 llegó la tercera generación del Fiesta, que sería la última del XR2. Además, Ford incorporó el nuevo motor de inyección, por lo que la denominación pasó a ser XR2i. Este propulsor arrojaba 110 CV y eso le convertía en uno de los más potentes de su segmento, lo que a su vez elevaba las prestaciones considerablemente.

    Sin embargo, el chasis seguía siendo el mismo de generaciones anteriores y el aumento de potencia y peso no le sentó bien al Fiesta, lo que le hizo perder cualidades dinámicas respecto a sus rivales.

    Estéticamente, el frontal cambiaba ostensiblemente con la supresión de los faros de largo alcance tipo rally para adoptar una cuádruple óptica en el faldón, con dos de largo alcance y otras dos antiniebla. También se perdían las clásicas llantas de orificios redondos y todas las defensas y paragolpes pasaban a ser íntegramente del color de la carrocería.

    En 1992 el motor pasó a ser de 1.8 litros y culata de 16 válvulas, mejorando el rendimiento y el consumo a pesar del aumento de potencia a 130 CV.

    El Fiesta RS Turbo

    Antes de que el XR2 llegara al final de su trayectoria, Ford lanzó el RS Turbo con el inicio de la década de los años 90. Este coche contaba con el motor del Ford Escort Turbo de 133 CV oficiales, pero que generalmente permitía potencias de hasta 140 CV en banco de potencia.

    Si la versión anterior ya dejaba en evidencia las carencias del chasis, con este motor las limitaciones eran aún más evidentes por mucho que se rebajara la altura al suelo. El resultado era un pequeño coche con un motor excelente por su potencia y progresividad, pero que se hacía delicado de conducir en manos inexpertas. Eso sí, la diversión, como en el resto de generaciones, estaba asegurada.

    El Fiesta RS Turbo era el más agresivo a nivel estético.

    CARACTERÍSTICAS GENERALES de la primera generación

    El interior del Ford Fiesta RS turbo.

    ESPECIFICACIONES TÉCNICAS

    Fotos: Wheelsage.org

    Amores de juventud: el Ford Fiesta XR2 y RS Turbo