Terminó de repostar, colgó la manguera y el dinero siguió subiendo: el surtidor no dejó de cobrar
Si ya los precios del gasoil y de la gasolina ya están por las nubes, imaginaos que siguiera subiendo incluso después de haber dejado de llenar el depósito del coche, algo que le ha pasado a un cliente de una gasolinera al noroeste de Los Ángeles.

Normalmente, solemos tener unos problemas determinados a la hora de repostar combustible. Desde marzo de este año, el principal es el precio, algo que hemos notado todos en nuestros bolsillos y, por lo que parece, seguirá pasando en el futuro. Eso es algo que duele, en principio, hasta que dejamos la manguera colgada en su surtidor correspondiente (se supone).
El otro es que tengamos el problema de que no sale combustible de dicha manguera. Muchas veces se debe a haber colocado la manguera en una posición demasiado profunda, aunque en otros casos se debe a que sale a tanta presión que es demasiado para lo que admite el coche, de manera que no le da tiempo a los vapores a salir, de manera que se forma un vacío dentro del tubo y, al detectar esto, el sistema de repostaje detiene el flujo del combustible que viaja hacia el depósito.

Una gasolina en Estados Unidos decide no parar de contar la gasolina
En ocasiones, sucede exactamente lo contrario. En una de las múltiples estaciones de ARCO (una cadena de gasolineras estadounidense) en Northridge, este pasado fin de semana, a un conductor le pasó algo de lo más extraño. Pudo repostar con total calma con su vehículo, rellenar el depósito y colgar la manguera, como es habitual.
Frente a otras alternativas como Costco o Mobil, ARCO es de media la opción más low cost en esa parte de Estados Unidos. Mientras que en otras gasolineras la media es de 5,29 dólares el galón para gasolina convencional (el equivalente a 1,2 €/l de combustible), en ARCO la media se sitúa en estos momentos en unos 4,89 dólares el galón - es decir, unos 1,11 €/l aproximadamente.
El surtidor no paró, ni tampoco el contador del importe
Ahora bien, en esta gasolinera ubicada al noroeste de Los Ángeles pasó algo de lo más extraño: el contador del importe continuó subiendo sin parar al mismo ritmo, incluso después de que hubiera dejado de apretar el gatillo de la manguera e incluso con la manguera ya colgada y apagada. Este cliente no dudó en sacar el móvil y grabar lo que estaba ocurriendo con ese surtidor.

Al ver desde el interior del recinto la situación, un empleado intervino para ver lo que estaba sucediendo y comprobar que, en efecto, ya no estaba repostando pero el contador seguía subiendo poco a poco. Seguía mostrando como si estuviera echando galones de combustible, así como su precio correspondiente - en este caso, este tipo de gasolineras sólo funciona con prepago, de modo que este cliente ya había abonado la cantidad que iba a repostar (y de hecho ya había repostado).
Todo quedó en un susto (para la cartera)
La reacción del empleado de ARCO fue la de ofrecer una devolución por las molestias, si bien se elevó una queja y toda la gasolinera al completo fue investigada inmediatamente después de lo sucedido, según el condado de Los Ángeles. Pocos días después de este susto, las autoridades confirman que el surtidor ya está funcionando como es debido.
Una situación también poco habitual, pero no por ello imposible, es que la manguera siga echando combustible incluso después de parar, con el peligro de llenar más de lo deseado el depósito. En esos casos, las mangueras cuentan con un mecanismo interno, o bien se paran al volver a colocarlas en su lugar en el surtidor. En caso de emergencia, también suele haber un botón de Stop situado cerca de los pilares de soporte.
Fuente: ABC7
