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    Una cuestión de números¿Hasta cuándo merece la pena el seguro a todo riesgo?

    Por mucho que cuidemos de nuestros coches, un día puede que les hagamos un estropicio. En ese caso, nos alegraremos de tener una cobertura de daños propios. Sin embargo esa cobertura puede resultar antieconómica, dependiendo del valor del vehículo. A partir de cierto momento, el seguro a todo riesgo ya no será interesante.

    No es lo mismo asegurar un coche entrado en años que uno matriculado hace poco tiempo

    Por ley, todos los vehículos deben estar asegurados para hacer frente a la responsabilidad civil de producir daños a terceros. A partir de ahí, se pueden contratar garantías adicionales, como la cobertura en caso de rotura de lunas, asistencia en viaje o cobertura frente a daños propios.

    En ese último capítulo se incluyen los daños que hayamos provocado al coche, como por un mal aparcamiento o por una pérdida de control. También se incluyen los daños que nos han provocado terceros, pero no hemos podido identificarlos. Si supiésemos quién ha sido, bastaría con hablar con su aseguradora para que resarcieran el daño.

    Lógicamente, a mayores coberturas, mayores importes tendremos que sufragar en la renovación de la póliza. Hay que tener en cuenta que el valor del vehículo se va perdiendo año tras año, por lo que la indemnización que recibiremos de la aseguradora irá bajando. Llegado a cierto punto, lo declararían siniestro total por no merecer la pena arreglarlo.

    Los seguros a todo riesgo, que incluyen la cobertura por daños propios, son muy caros y la diferencia con un seguro a terceros puede ser escandalosa. Merecerá la pena pagar esa diferencia mientras el vehículo goce de cierto valor, fundamentalmente en coches de gama alta, con menor depreciación.

    Aproximadamente un tercio de los conductores se interesa por pólizas a todo riesgo

    Según la organización de consumidores OCU, lo más normal es que al sexto año ya no interese económicamente tener un seguro a todo riesgo. Además, no hay que olvidar un detalle, las primas suben para usuarios que dan cierta cantidad de partes al año, aunque eso depende de la aseguradora.

    Entre los cuatro y seis años, el valor puede haberse desplomado a la mitad, según los comparadores de seguros Arpem y Acierto.com, de hecho, muy poca gente mantiene seguros a todo riesgo a partir del sexto año, y hablamos de gente con una posición económica acomodada.

    Seguro a todo riesgo, con y sin franquicia

    Últimamente las aseguradoras apuestan por las pólizas con franquicia, que debemos entender como de riesgos compartidos. El asegurado se ahorra una parte importante de la prima, a cambio de exonerar a la aseguradora de pagar daños hasta una cierta cantidad.

    Por ejemplo, si tenemos una franquicia de 100 euros, y sufrimos daños valorados en 300 euros, tendremos que pagar esos 100 euros y la aseguradora el resto. Análogamente, si sufrimos daños por valor de 100 euros, la aseguradora no pagará nada. Hay que tener en cuenta que suele ser mucho más rentable la franquicia.

    Cuidado, ¡algunas aseguradoras tienen una franquicia por cada parte del coche!

    Con esta política las aseguradoras quieren que se den menos partes, como el clásico "píntenme el coche entero" cada año. En muchos casos, merece la pena pagar el exceso a cambio de un pintado anual, que de 1.000 euros no va a bajar.

    Si sufrimos daños propios en una aleta y el maletero, en ciertas aseguradoras contaría como doble franquicia, y si la franquicia es de 500 euros, significa que por encima de 1.000 euros la aseguradora nos indemnizaría. Hay que mirar con lupa las condiciones de contratación.

    Según el comparador Acierto.com, solo un tercio de los conductores tiene un seguro con franquicia y le es rentable, el resto pierde dinero. Para que cunda la franquicia hay que dar tres o más partes cada año. También podemos asegurar a terceros y tener indemnizaciones por robo, incendio o rotura de lunas, un terceros ampliado.

    Dependiendo de la aseguradora, el primer año o segundo año desde la matriculación nos indemnizará con el 100%, es decir, valor nuevo. En otras aseguradoras tendremos valor venal mejorado, que implica mayor indemnización sobre el valor de mercado del coche o valor venal. No interesa en esa época estar con un seguro a terceros.

    En definitiva, siempre es recomendable dedicar unos minutos a estudiar las condiciones de nuestro seguro cuando vayamos a renovar, comparar más compañías y sobre todo, comparar coberturas. A veces la diferencia entre un todo riesgo y un terceros ampliado es tan pequeña que merece la pena pagarla.

    Las diferencias se aquilatan cuanto mayor sea el tiempo sin siniestralidad, especialmente en conductores veteranos con un historial limpio. Las aseguradoras se pasan esos datos entre ellas, si somos unos asegurados poco rentables, probablemente se enteren.

    Para los coches más antiguos, a partir de 15-25 años, existen pólizas especiales con ciertas restricciones, como tener otro coche de uso habitual o pernoctar en garaje. Por último, recordaros que las leyes de seguros impiden que nos lucremos por un siniestro, así que, al igual que la banca, las aseguradoras siempre ganan.