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    Dakar 2017: La épica historia del francés Philippe Croizon

    Fernando Sancho
    Fernando Sancho

    Philippe Croizon afronta su primer Dakar en un buggy adaptado que pilota a través de un joystick por su cuádruple amputación.

    Croizon podrá tomar la salida en el Dakar 2017 tras recibir ayuda económica de Nasser Al-Attiyah, al que conoció en el Rally de Marruecos.

    Philippe Croizon es otro de esos héroes anónimos. Cuando tenía 26 años, sufrió una descarga eléctrica al manipular una antena de televisión, lo que obligó a los médicos a amputarle sus cuatro extremidades por culpa de las quemaduras. Diez años más tarde y tras superar varias operaciones y cientos de hora de rehabilitación, decidió dar un cambio a su existencia y afrontar distintos retos de carácter deportivo. Tras cruzar nadando el Canal de la Mancha o el Estecho de Gibraltar, Croizon afronta el reto de competir en el Dakar a los mandos de un buggy adaptado a su minusvalía.

    Philippe Croizon siempre ha sido un seguidor del Dakar, pero no ha sido hasta ahora cuando se ha atrevido a intentar completar este raid. Para tal fin contactó con Yves Tartarin, un experto en rallies off-road con más de 15 ediciones del Dakar a sus espaldas. Tras desarrollar codo con codo un buggy adaptado a su minusvalía y sumar al proyecto al copiloto Cédric Duplé y a varios patrocinadores, el equipo ha podido formalizar su inscripción en el Dakar con dos coches, uno para Philippe Croizon y otro para su hermano, que irá con Yves Tartarin con el objetivo de hacer de asistencia rápida.

    Con todo, el proyecto de Croizon ha estado a punto de no hacerse realidad por razones económicas. Sin embargo, la apuesta del piloto francés por disputar el Rally de Marruecos a riesgo de no poder acudir al Dakar tuvo un final feliz, toda vez que poco antes del inicio de la prueba conoció a Nasser Al-Attiyah. El príncipe qatarí se interesó por el proyecto y al enterarse de las dificultades económicas que estaba atravesando Croizon para hacer su sueño realidad, Al-Attiyah intervino y consiguió el presupuesto restante -unos 100.000 euros- para asegurar la presencia de Philippe Croizon en el Dakar.

    A nivel técnico, el buggy de Croizon cuenta con un joystick que le permite acelerar y frenar, así como girar a la derecha y a la izquierda. El piloto francés reconoce que casi se trata de un mando de videojuego, aunque la carga física que implica su manejo le ha llevado a tener que desarrollar la musculatura de sus hombros. Con el muñón derecho maneja este joystick, mientras que con el izquierdo puede poner la marcha atrás, accionar la iluminación o los elevalunas. El resto de funciones son activadas por el copiloto, mientras que el asiento de Croizon está diseñado con un arnés de apertura rápida por botón.

    Fuente: Marca / Fotos: Infinités Communication