Los misiles de Irán sobre las fábricas de aluminio amenazan con encarecer tu próximo coche
Irán ha atacado esta madrugada las dos mayores plantas de aluminio de Oriente Medio con misiles y drones. El precio del metal se ha disparado un 6% en pocas horas. España tiene en riesgo un tercio de su suministro. Y la industria del automóvil es una de las más expuestas.

Lo que ocurrió esta madrugada en Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos no es una noticia de geopolítica que puedas leer y olvidar. Los ataques de la Guardia Revolucionaria iraní contra las plantas Emirates Global Aluminium (EMAL) y Aluminium Bahrain (ALBA) han golpeado dos de las instalaciones más importantes del mundo para un metal que está en el corazón de cada coche que se fabrica. El precio del aluminio ha subido un 6% en las primeras operaciones del día, alcanzando los 3.492 dólares por tonelada, su nivel más alto desde 2021.
El impacto no es menor. Según ING, se ha perdido con estos ataques una capacidad de cerca de 560.000 toneladas, entre el 8% y el 9% de todo el suministro de Oriente Medio. ALBA, considerada la joya de la corona del aluminio mundial, ha anunciado una interrupción total de sus exportaciones tras sufrir explosiones de gran magnitud, incendios y daños estructurales. EMAL, por su parte, ha confirmado daños significativos en sus subestaciones eléctricas y sistemas de refrigeración, y una reducción de producción significativa.
Por qué el aluminio es imprescindible para fabricar coches, especialmente eléctricos
El aluminio no es una materia prima secundaria para la industria del automóvil. Un vehículo moderno lleva entre 150 y 200 kilogramos de este metal repartidos por la carrocería, el chasis, las llantas, el motor y los componentes de suspensión. Su ligereza resulta esencial para los fabricantes, dado que contribuye a mejorar la eficiencia del combustible y a compensar el peso de las baterías en los vehículos eléctricos e híbridos. Dicho de otra forma: sin aluminio barato y disponible, el coche eléctrico asequible que la industria lleva años prometiendo se complica.
La situación es especialmente delicada para Europa. El 22,9% de las importaciones españolas de aluminio primario procede del Golfo Pérsico, una región ahora fuertemente afectada por el conflicto. A esto se suma la restricción de importaciones desde Rusia derivada de las sanciones europeas, lo que deja el 32,4% del suministro total de aluminio en España prohibido o en riesgo extremo.
Lo que hace más preocupante la situación de hoy no es solo el golpe inmediato sino su carácter estructural. Reiniciar una fundición cerrada es un proceso que dura varios meses, lo que conlleva una pérdida de suministro más permanente. No estamos ante un problema de días: el daño en la infraestructura de ALBA puede tardar meses en repararse, y la capacidad productiva perdida no se recupera de un día para otro.

España, especialmente expuesta
La Asociación Española del Aluminio (AEA), que agrupa a más de 650 empresas del sector, alerta de un escenario de alto riesgo de desabastecimiento que amenaza con cortar más de 218.000 toneladas de aluminio primario destinadas al mercado nacional. El sector del aluminio en España factura más de 4.400 millones de euros al año y genera 17.000 empleos directos, con una presencia muy relevante en la cadena de valor de la automoción.
Hay un factor que mitiga parcialmente el impacto: el reciclaje. En España, casi la mitad del aluminio que se utiliza proviene de material reciclado, lo que reduce la dependencia de importaciones. También ayuda la reciente reactivación de la planta de Alcoa en San Cibrao, que ofrece cierto respiro al sistema. Pero estas soluciones no son suficientes para compensar el déficit global: el reciclaje tiene límites y no cubre toda la demanda industrial, especialmente en sectores que requieren aluminio primario de alta calidad.
El momento más inoportuno para la industria
El golpe llega en un momento especialmente delicado. La industria europea del automóvil está en plena reconversión hacia el eléctrico, con una generación de modelos asequibles a punto de llegar al mercado. El CUPRA Raval, el Volkswagen ID. Polo o el Renault Twingo E-Tech son coches que necesitan aluminio para reducir peso y maximizar autonomía. Si los costes energéticos y logísticos continúan subiendo, parte de ese incremento acabará trasladándose al precio final de los coches.
La guerra en Irán empezó afectando al petróleo. Ahora va directamente a por el metal que da forma a los coches del futuro.
Fuente: Bloomberg & eleconomista.
