Tras probarlo no tengo dudas de que el nuevo Mercedes GLC eléctrico es el mejor coche de la marca en años
Me he puesto a los mandos del nuevo Mercedes GLC eléctrico. Con una pantalla que mide casi un metro, un cerebro artificial que aprende de ti y sus más de 700 km de autonomía, te cuento si se justifica cada euro de su precio. ¿Es el nuevo rey de la carretera?

Vengo de la presentación del nuevo Mercedes GLC eléctrico con la boca abierta. El primer SUV de una familia completamente nueva de vehículos eléctricos de la marca de la estrella es la respuesta a todos aquellos que insinuaban que los alemanes se estaban quedando atrás en tecnología. Y os adelanto que la respuesta es contundente.
El Mercedes GLC no es un coche cualquiera para la marca de Stuttgart. Es la gallina de los huevos de oro, su modelo más vendido en todo el mundo y el ojito derecho de la casa. Convertirlo en eléctrico no es solo una cuestión de moda o normativas, es un movimiento arriesgado pero necesario si quieren que la estrella siga brillando cuando los motores de combustión sean solo un recuerdo en los libros de historia.
La importancia de este modelo es capital. Lejos queda aquel primer EQC que, seamos sinceros, nos dejó un poco fríos a todos. El nuevo GLC eléctrico se ha desarrollado desde cero pensando en la eficiencia pero sobre todo en que siga siendo un GLC. Es decir, que el cliente de toda la vida no sienta que se ha subido a una nave espacial desconocida sino a su Mercedes de confianza pero con toda la tecnología que se puede poner sobre cuatro ruedas.

A primera vista el nuevo GLC eléctrico te resulta familiar, con unos rasgos generales que recuerdan al GLC de combustión que convivirá en los concesionarios con esta opción de cero emisiones. Pero tiene algunos detalles sorprendentes que hace, que te quedes mirándolo un rato más de la cuenta.
Lo más llamativo es su frontal donde estrena una formidable parrilla cromada que, por primera vez, puede estar iluminada. Es sencillamente imponente con sus 924 puntos luminosos que tienen animaciones. En la zaga, lo que capta todas las miradas en la franja negra que envuelve los pilotos traseros. Reconozco que a mí no me terminan de gustar cuando se combina con colores claros de la carrocería como el blanco o el gris porque destacan demasiado.
El diseño general de este GLC apuesta por líneas curvas y superficies limpias y es de agradecer que en Stuttgart no se hayan dejado llevar por esa moda tan actual de las aristas afiladas que parecen cortadas con un cuchillo. Si se opta por el acabado AMG, el coche gana un punto deportivo muy interesante y, en conjunto, se ve como un vehículo bastante distinguido con mucha presencia en la calle.

Poniéndome tiquismiquis, debo decir que no llega a transmitirme esa elegancia clásica y atemporal que siempre ha definido a Mercedes. Hay algo en el diseño de la parrilla y los pilotos que no me termina de encajar con ese refinamiento y delicadeza que uno espera de la estrella. Se ve moderno y tecnológico, sí, pero quizá un poco menos señorial de lo que me gustaría.
Lo que sí debo alabar es que la aerodinámica logra un coeficiente de 0,26 que es un dato magnífico para un SUV de este tamaño. En cuanto a las dimensiones, el coche ha crecido. Se estira hasta los 4,84 metros de largo pero lo realmente importante es que la distancia entre ejes es de casi 3 metros (2.972 mm para ser exactos), lo que supone 8 centímetros más que el GLC de combustión.
Espacio y equipamiento del Mercedes GLC eléctrico
Si por fuera el GLC tiene atributos de sobra para llamar la atención, por dentro es sencillamente un espectáculo. Nada más abrir la puerta te recibe la MBUX Hyperscreen. No es una pantalla, es una pared digital de casi un metro de ancho que recorre todo el salpicadero. Es tan grande que al principio abruma.

Es una pantalla continua, sin juntas, aunque divide la información de manera lógica. El conductor tiene delante la instrumentación y el copiloto disfruta de su propia zona de entretenimiento, así que puede ir viendo su serie favorita. En el centro queda el sistema multimedia con todas las funciones imaginables. Tantas que, aunque el manejo es bastante intuitivo, es mejor sentarse y asimilarlo todo con calma antes de arrancar.
El sistema operativo es el nuevo MB.OS de cuarta generación con una potencia de cálculo que sería la envidia de la NASA y que se mueve con una fluidez pasmosa. Además, el sistema tiene ese punto de inteligencia artificial que aprende de tus rutinas y lanza suferencias: si siempre pones la calefacción del asiento al salir del garaje o llamas a la misma persona a las siete de la tarde, el coche te lo propone él solito. Es como tener un mayordomo digital.

La fiesta tecnológica no termina ahí. Mercedes también presume del sistema de sonido Burmester 4D con 19 altavoces que no solo suena con una claridad cristalina sino que los asientos vibran físicamente con los bajos de la música haciendo que sientas el ritmo en la espalda. Es una sensación extraña al principio pero que te acaba enganchando en los viajes largos.
La iluminación ambiental es otro nivel. Tienes 64 colores para elegir el tono que quieres dar a la atmósfera interior, incluyendo el techo panorámico Sky Control con 162 estrellas iluminadas que puedes cambiar de color. Sí, es un poco postureo, pero queda de cine por la noche y encima viene de serie.

Una característica interesante es el paquete vegano opcional. Mercedes es la primera marca del mundo en ofrecer un interior certificado como vegano por The Vegan Society. El tacto de los materiales es exquisito, suave y transmite mucha calidad, demostrando que no hace falta usar piel de animal para que un coche se sienta de lujo.
Algo que también merece la pena mencionar es que han vuelto a poner mandos físicos en el volante. Gracias, Mercedes. Los botones táctiles de antes no eran la mejor solución para usarlos mientras conduces. La ergonomía ha mejorado una barbaridad aunque quizá habrían venido bien unos cuantos botones físicos más por la consola para las funciones principales.
Gracias al aumento de la distancia entre ejes que comentaba antes, el espacio interior es una de las grandes bazas de este coche. En las plazas delanteras tienes más de altura libre al techo que el GLC de combustión lo que da una sensación de desahogo brutal. Pero donde realmente se nota el estirón es atrás. Los pasajeros de los asientos traseros gozan de muchísimo espacio en todas las cotas, incluso los más altos.

Otro aspecto fundamental en un modelo familiar es el maletero. O mejor dicho, los maleteros. El principal tiene una capacidad de 570 litros que sube hasta los 1.740 si abates los asientos. Es un espacio muy aprovechable, con formas regulares y perfectamente tapizado. Pero la gran novedad es que hay un generoso maletero delantero con 128 litros adicionales bajo el capó.
Prestaciones y autonomía del Mercedes GLC eléctrico
La nueva generación del SUV alemán ha llegado a los concesionarios españoles con una configuración exclusivamente eléctrica. Es el GLC 400 4MATIC o, simplemente, el GLC eléctrico y en resumen es como si Mercedes hubiera metido un Clase S en el cuerpo de un GLC y le hubiera quitado el motor de combustión. Próximamente llegarán más versiones, algunas para completar la gama por abajo y otras firmadas por AMG.
Por prestaciones impresiona porque rinde 360 kW de potencia, lo que se traduce en 489 CV, y un par motor de 800 Nm. Si pisas a fondo el coche sale disparado de 0 a 100 km/h en solo 4,3 segundos. Es una aceleración que te deja la espalda pegada al asiento y que te hace preguntarte si realmente necesitas tanta fuerza en un SUV familiar. Pero oye, para un adelantamiento rápido en una secundaria, es una gozada.

Lo que más me ha sorprendido no es la velocidad sino cómo se mueve. Pesa más de 2.500 kg, que se dice pronto, pero Mercedes ha hecho magia con el chasis. Con la suspensión neumática AIRMATIC del Clase S va leyendo la carretera y adaptando la dureza en milisegundos. Es opcional y merece la pena porque el resultado es que parece que flotas sobre los baches. Además, tiene dirección en el eje trasero de hasta 4,5 grados haciendo que en carretera sea mucho más estable en curvas rápidas. También ayuda a maniobrar, claro.
De todos modos el peso está ahí y se notan las inercias en curvas y a la hora de frenar. Afortunadamente la frenada merece una mención muy positiva. El sistema de frenos One-Box combina la frenada regenerativa (la que recarga la batería) con la mecánica de forma tan suave que ni te enteras de cuándo actúa una u otra. Ni rastro de ese tacto de pedal esponjoso típico de los eléctricos de hace unos años. Aquí el coche frena de verdad y con mucha precisión.

Tiene dos motores eléctricos, uno en cada eje, para dotar al SUV alemán de tracción total. No lo convierte en un Clase G pero si te gusta salir del asfalto, el modo offroad y la función capó transparente (una cámara que te permite ver en la pantalla qué hay justo debajo de las ruedas delanteras) te salvarán de más de un susto con alguna piedra traicionera.
Una de las peculiaridades técnicas de este GLC eléctrico es su transmisión de dos velocidades situada en el eje trasero. La mayoría de eléctricos se apañan con una sola marcha pero Mercedes dispone dos para equilibrar entre una aceleración fulgurante desde parado y una eficiencia máxima cuando rodamos por autopista.
En ocasiones puntuales se llega a sentir un pequeño tirón, un leve “clonc” mecánico, justo cuando el coche decide engranar la segunda marcha. No es algo que empañe la conducción ni mucho menos pero como el coche se mueve con una suavidad de seda tan absoluta esa leve acción mecánica acaba delatándose de manera muy esporádica.

En cuanto a la autonomía, las cifras oficiales dicen que puedes llegar hasta los 707 km en ciclo WLTP gracias a la batería NCM de 94 kWh de capacidad. Como lo he conducido durante su presentación no puedo decirte qué cifra obtendrá en condiciones reales pero puedes estar seguro de que es de los pocos eléctricos con los que te puedes atrever a cruzar España sin mirar el mapa de cargadores cada 15 minutos.
Y si tienes que parar, su sistema de 800 V permite cargas de hasta 330 kW. Es bestial, eso significa que en solo 10 minutos recuperas unos 300 km de autonomía. Encontrar puntos de carga tan rápidos en España… bueno, ése ya es otro tema. Un punto importante es que también es compatible con los cargadores de 400 V pero ahí la potencia se limita a 100 kW como máximo.

El confort acústico es de otro planeta. Mercedes ha trabajado mucho en el aislamiento y a 120 km/h el silencio es casi absoluto, solo interrumpido por un ligerísimo ruido aerodinámico. Es un coche que te invita a conducir relajado aunque con casi 500 CV bajo el pie derecho por si tienes prisa.
Pros, contras y precio del Mercedes GLC eléctrico
El precio en España arranca en los 77.125 euros. Es una cifra respetable, no nos vamos a engañar. Si empiezas a meterle extras como la Hyperscreen, la suspensión neumática o el techo con estrellas te vas a plantar en los 90.000 euros sin darte cuenta. Pero a cambio tienes un SUV espectacular por equipamiento y espacio y que ofrece una tecnología de carga y una autonomía que pocos pueden igualar ahora mismo.
El Mercedes GLC eléctrico llega a un mercado que empieza a estar muy reñido. Sus rivales directos son los sospechosos habituales que también vienen de Alemania, es decir, el BMW iX3 y el Audi Q6 e-tron. También podríamos meter en el saco al Tesla Model Y Performance, que es más rápido y barato pero que en cuanto a calidad de acabados y confort de marcha está un par de peldaños por debajo del GLC.

Tras mi primer contacto con el Mercedes GLC eléctrico mi sensación es que la marca ha dado en el clavo. Han conseguido crear un coche que es profundamente tecnológico pero que no se siente frío ni distante. No da la sensación de llevar un electrodoméstico sin alma. Además elimina de un plumazo esa ansiedad por la carga que todavía frena a muchos compradores.
¿Es perfecto? No, claro que no, ningún coche lo es. Es un coche muy pesado, el precio lo aleja de la mayoría de los mortales, estéticamente me falta ese plus de elegancia clásica que tenían las berlinas de antaño y el exceso de pantallas puede asustar a los clientes más tradicionales.
Pero si buscas un SUV eléctrico que sea extraordinariamente cómodo para viajar en familia, que tenga espacio de sobra y que te haga sentir que estás conduciendo lo mejor de la ingeniería alemana actual, éste es tu coche. Hay modelos que se compran con la cabeza y otros con el corazón: el nuevo GLC eléctrico intenta seducir a ambos. Si te lo puedes permitir y tienes donde cargarlo, no le des muchas vueltas.
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