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    El aluminio y su aplicación en los coches

    El chasis de aluminio puede ser hasta un 40% más ligero que su equivalente en acero.

    La automoción se sirve de los metales para una gran cantidad de piezas que componen los automóviles y el aluminio se ha convertido en uno de los más preciados en los últimos años. Se trata de un elemento que suele extraerse de la bauxita, aunque también está presente en muchos minerales, especialmente los silicatos.

    Para poder extraer el metal hay que realizar dos procesos, pero en su forma pura no cuenta con las propiedades necesarias para su uso como material de construcción, por lo que deben aplicarse diferentes aleaciones en función de las necesidades. Si se quiere un metal más fluido, la aleación de silicio es la más adecuada. Para obtener una mayor dureza, se combina con el cobre. Con el silicio-magnesio para mejorar la resistencia a la corrosión o aplicar anodizado y pulido mecánico. Si lo que necesitamos es resistencia a la tracción y alargamiento, la aleación de cobre-cinc-magnesio es la más adecuada.

    Propiedades

    Los fabricantes buscan incesantemente materiales que les permitan reducir consumos y emisiones y uno de los modos más eficaces de conseguirlo es reducir el peso. El aluminio cuenta con su ligereza como principal característica, pero no es la única.

    • Resistencia a la corrosión
    • Resistencia mecánica baja
    • Fusibilidad
    • Capacidad de disipación del calor
    • Facilidad para el mecanizado

    Todo ello permite su utilización en numerosos elementos mecánicos y de la carrocería de los vehículos. Piezas de acabado, parachoques, colectores de admisión, perfiles, mordazas de freno, cajas de cambios, pistones o culatas son sólo algunos de los elementos que acostumbran a fabricarse con diversas aleaciones de aluminio.

    El resultado de todas estas propiedades es un metal resistente con hasta un 40% menos de peso con respecto al acero, lo que permite conseguir varias ventajas:

    1. Menor consumo y mayor rendimiento: al reducirse el peso del vehículo, se aprovecha mejor el combustible y se consigue mayor aceleración y menor distancia de frenado.
    2. Aumento de la seguridad: las carrocerías elaboradas con este material son más rígidas y pueden incorporar zonas de deformación programada que permiten disipar mejor la energía en un impacto.
    3. Material reciclable: Se trata de un material de fácil recuperación con poca energía y sin perder sus cualidades, por lo que se reduce el precio de la materia prima y se contribuye a la conservación del medioambiente.
    4. Resistencia específica mayor: la elaboración de estructuras tridimensionales más ligeras, rígidas y resistentes a la torsión es factible con la tecnología actual.

    Desventajas

    Como ocurre con todos los materiales y técnicas, no todos son ventajas a la hora de utilizar el aluminio y, tras ver sus puntos fuertes, vamos a centrarnos para finalizar en sus inconvenientes:

    El precio

    Se trata de un material más caro y lógicamente ello repercute en el precio final del vehículo. A medida que los coches son de gama más alta, el aluminio comienza a estar presente en capós, paneles de carrocería o, incluso convertirse en el material utilizado para el chasis o el bloque motor.

    La resistencia

    El aluminio tiene una resistencia a la rotura inferior a la del acero, momento en el que entran en juego las diferentes aleaciones con otros metales para modificar sus propiedades iniciales. Por lo general, para igualar la resistencia del acero es necesario utilizar más capas, redundando negativamente en el coste.

    Los bloques motor de aluminio son habituales en modelos de gama alta o en competición.

    La reparación

    En el caso de tener un coche con piezas de aluminio en la carrocería, cualquier golpe que haya que reparar puede ocasionar un coste superior al habitual, tanto por el propio material como por la especialización que requiere su tratamiento.

    No todos los talleres están preparados para manipular el aluminio, que además requiere herramientas específicas que no deben utilizarse simultáneamente con el acero o podrían aparecer problemas de corrosión. Su reparación es más compleja y cara, y en muchas ocasiones compensa más sustituir la pieza en cuestión. Si se trata de una reparación de chasis de aluminio, todos estos inconvenientes se magnifican aún más.

    El seguro

    Como consecuencia de lo mencionado anteriormente, la prima del seguro también se encarecerá, pues el coste y la complejidad de reparación es superior al de un vehículo de acero.

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