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Coches RarunosJules II Proto 6x4, un extravagante asalto al rally Dakar

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Estamos en la recta final del año y ya es inminente el inicio de una nueva edición del legendario rally Dakar. En ‘Coches Rarunos’ homenajeamos a la carrera más dura del mundo recordando unos de los coches más extravagantes que han participado, el Jules II Proto 6x4.

Fruto de una apuesta, el piloto francés Thierry De Montcorgé debutó en el durísimo rally Dakar de 1981 al volante de un Rolls-Royce Corniche. La historia del icónico raid sólo había dado comienzo dos años antes pero ya se había anotado una de las monturas más inauditas que hayan participado en la aventura.

Aunque el Rolls recibió muchas modificaciones para atravesar el desierto africano tuvo que abandonar, pero dejó claro que De Montcorgé no se echaba atrás ante los retos. Los dos años siguientes participó con un modelo más racional, el todoterreno Mercedes 280 GE, y en 1984 volvió a las andadas con una nueva locura.

El piloto galo había estado trabajando desde cero en un prototipo excepcional para afrontar un reto mayor que no era otro que participar en el rally Pekín-París. Se trataba de un larguísimo raid de 15.000 kilómetros entre las capitales china y francesa, sin apenas carreteras y afrontando temperaturas extremas con etapas, por ejemplo, por el desierto del Gobi o Siberia.

El prototipo contaba con un motor V8 small block en posición central trasera

Aquella carrera de resistencia era tan exigente que sólo se había realizado una vez, en 1907, y duró dos meses tras los cuales el ganador recibió como único premio una botella de champán -instaurándose la tradición de regar con champán las victorias en las carreras-. Thierry Sabine Organisation (TSO), la misma organizadora del Dakar, quería recuperar ese rally pero finalmente la carrera se canceló -la reedición se hizo esperar hasta 1997-.

El piloto francés no quiso abandonar su coche, pensó en un Plan B y se lo llevó al París-Dakar. Para ello contó con la marca de perfumes Christian Dior, que publicitó su fragancia Jules en el Rolls-Royce. Dior vio con buenos ojos volver a repetir la experiencia por una mera cuestión de negocios: Posiblemente el coche no tuviera opciones de victoria en la carrera, pero sus múltiples particularidades harían que todo el mundo se fijase en él.

Al desierto sin asistencias

El patrocinio supuso bautizar el modelo como Jules II Proto 6x4 y desde luego era imposible que pasara desapercibido. Lo habitual en el Dakar era contar con un camión de asistencia pero como De Montcorgé lo creó con el Pekín-París en mente, el Jules estaba pensado para transportar todos los suministros, equipos y herramientas sin necesidad de un vehículo de apoyo. Tenía que ser autónomo en la resolución de problemas.

Una ventaja de los tres ejes queda patente en esta imagen

El desarrollo del coche duró 18 meses y se asentó sobre un chasis tubular fabricado en kevlar. La carrocería estaba realizada en liviana fibra de poliéster y no tenía puertas tradicionales sino unas escotillas laterales que permitían el acceso de los ocupantes. El resultado era un vehículo bastante ligero, en total pesaba 1.400 kg.

Para dar vida al Jules, en la parte central trasera se había ubicado un motor V8 de 5,8 firmado por Chevrolet capaz de desarrollar una potencia de 380 CV. Esta mecánica estaba asociada a la transmisión manual de cuatro marchas del Porsche 935. El prototipo era todo un rompecabezas.

Su rasgo más distintivo eran sus seis ruedas. No era la primera vez que en el Dakar participaba un automóvil que recurría a esa configuración, si bien ésta es una solución muy poco habitual. El Jules 6x4 daba una vuelta de tuerca a su singularidad porque sólo dos de los tres ejes aportaban la tracción.

El Jules II Proto no necesitaba un vehículo de apoyo, cargaba con todo el equipo necesario para atravesar el desierto

El tren trasero, en realidad, tenía como función distribuir el peso y, en caso necesario, utilizarse como pieza de repuesto para los otros ejes. Soportar el peso era una aplicación nada banal puesto que el prototipo podía transportar hasta una tonelada de carga. El Jules II Proto transportaba su propio campamento, con dos depósitos de 156 litros de combustible cada uno, dos ruedas de repuesto, un generador eléctrico, y una plataforma trasera que servía como base para desplegar una tienda de campaña una vez finalizada la etapa.

Thierry De Montcorgé y su copiloto Jean-Pierre Nicolle, que se estrenaba en la prueba africana, estuvieron en la salida de la capital gala junto con otros 258 automóviles participantes. Tras más de 12.000 kilómetros, al Lago Rosa sólo llegaron 92. A pesar de ser uno de los coches mejor preparados de la edición de 1984 la alegría duró poco para el Jules II Proto. Se vio obligado a abandonar en Argelia durante la tercera etapa debido a la ruptura del chasis.

La aventura había terminado y algún tiempo después De Montcorgé vendió el Jules II Proto 6x4, sin motor ni caja de cambios, a un coleccionista. Éste lo guardó como oro en paño hasta su fallecimiento y después fue pasando de mano en mano hasta que en 1999 lo adquirió otro piloto de rally que le acopló un motor 2.0 Turbo y una transmisión, ambas de origen Renault.

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