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    Naciones Unidas abre el camino de la conducción autónoma de nivel 3

    Naciones Unidas abre el camino de la conducción autónoma de nivel 3
    El nuevo Mercedes Clase S (W223) contará con conducción autónoma de nivel 3
    Fran Romero
    Fran Romero4 min. lectura

    Muchos fabricantes han decidido levantar el pie del acelerador en el desarrollo de la conducción autónoma, caso de Audi. La falta de reglamentación sobre esta tecnología es total. Pero, hoy la ONU ha decidido eliminar uno de los escollos legales, lo que permitirá a la marcas poder ofrecer modelos con nivel 3.

    Hace pocos meses que Audi desistía de ofrecer el nivel 3 de conducción autónoma. La marca de los cuatro aros no continuaba, frente a otros como Mercedes que continúan. Abandonar es la consecuencia del limbo en el que se encuentra, sin normativa alguna que regule esta tecnología.

    Pero la Organización de Naciones Unidas ha levantado un requerimiento legal importante que permite avanzar un paso más y hacer realidad un nivel 3, que ya ofrece capacidades más avanzadas con los coches autónomos. En concreto, se refiere al asistente de mantenimiento en carril, y a una norma que entrará en vigor en enero de 2021, en Japón, Canadá y Países Bajos, además de en la Unión Europea.

    El asistente de conducción en atascos de Audi se activa mediante un botón

    La nueva normativa contempla estrictos requisitos, como el hecho de que la activación del sistema solo podrá realizarse bajo ciertas condiciones de tráfico, estando el conductor permanentemente alerta por si debe intervenir. Una de las máximas es que no se podrá utilizar el sistema en carreteras o vías con peatones y ciclistas, por lo que solo en aquellas vías de circulación con separación física entre las dos direcciones. Es decir, autovías y autopistas, y hasta una velocidad máxima de 60 km/h.

    La regulación legal va más allá para proteger tanto a los pasajeros como al resto de usuarios de la vía, de manera que las pantallas de información y entretenimiento se desactivarán evitando que el conductor se distraiga, además de emitir una alarma sonora y pidiendo la intervención del conductor cuando se acerque al final de una carretera autorizada. Y, si éste omite las llamadas de atención, el sistema parará automáticamente el vehículo.

    Aunque estas cuestiones afectan directamente a los fabricantes a la hora de configurar este asistente de conducción en concreto, también se les obliga a montar una «caja negra», uno de los ansiados dispositivos para registrar todos los hechos y poder analizar los accidentes con datos más fieles. Ahora, bajo el nombre de Sistema de almacenamiento de datos para conducción automatizada (DSSAD) se encargará de registrar los siguientes eventos:

    • Activación del sistema
    • Desactivación del sistema
    • Reanudación del control del volante
    • Solicitud de transición del sistema (planificada o no planificada)
    • Reducción o eliminación de la acción del conductor
    • Maniobra de emergencia
    • Detección de una colisión inminente
    • Participación del sistema en maniobras de riesgo mínimo
    • Fracasos

    El sistema automático de conducción se activará si también se cumplen una serie de requisitos, como si el conductor está en su asiento y con el cinturón de seguridad abrochado, y disponible para conducir, ni se detectan fallos de seguridad operacional o de funcionalidades del sistema y la caja negra funciona.

    Pero todavía hay uno más importante y es que los asistentes de detección de cansancio y fatiga deben de confirmar, al menos, dos criterios de que el conductor está en condiciones, analizando los últimos 30 segundos con el correcto parpadeo de los ojos, cierre de los ojos y el movimiento consciente de la cabeza o del cuerpo.

    Fuente: UNECE