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    Nissan celebra los 35 años de la fábrica de Sunderland con un restomod eléctrico del Bluebird

    Nissan celebra los 35 años de la fábrica de Sunderland con un restomod eléctrico del Bluebird
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    Javier Costas
    Javier Costas6 min. lectura

    Ironías del destino, el mismo día que Nissan deja de fabricar vehículos en Barcelona, aprovecha para presentar una retroconversión de un Nissan Bluebird en eléctrico para celebrar el 35 aniversario de su planta en Sunderland, Reino Unido. Dicha fábrica data de 1986, como este coche.

    En los años 80 Nissan se estableció en Europa con capacidad para producir coches. El primer movimiento fue quedarse con Motor Ibérica, que estaba fabricando los industriales Ebro, y el segundo fue levantar una fábrica en el Reino Unido. El sitio elegido fue Sunderland, arrancando la producción en septiembre de 1986.

    El primer modelo que salió de aquella fábrica fue el Nissan Bluebird (T12), un remarcado del Auster/Stanza. En realidad, las primeras unidades vinieron en forma de kits (CKD), salvo los familiares, que eran de producción japonesa. Hasta el reemplazo por parte del Primera se produjeron 187.178 unidades de Bluebird europeos.

    Fueron los primeros de más de 10,5 millones de unidades producidas hasta la fecha. A modo de curiosidad, trabajaban en los inicios 430 personas en la planta, pero hoy día son 6.000. El primer Bluebird británico se conserva en un museo local. Pero hablemos de este «restomod» tan especial a partir de un Bluebird hatchback de ese año, 1986.

    A decir verdad, Nissan no ha hecho todo el trabajo, fue un encargo a la empresa local Kinghorn Electric Vehicles. Se ocupan de hacer conversiones de coches antiguos a partir de piezas excedentes de Nissan Leaf que han finalizado su vida útil, principalmente motores, inversores y baterías. Sí, este Nissan Bluebird tiene las tripas de un Leaf.

    Los transformadores se las han apañado para colocar dentro de un coche de ingeniería obsoleta motor, inversor, 40 kWh en baterías repartidas entre el vano y el maletero, y se adaptaron sistemas como la dirección asistida, la bomba de freno y la calefacción para funcionar con electricidad también. El tablero de instrumentos analógico refleja la carga de las baterías.

    El sistema de recarga está muy limitado, pues solo puede cargar en corriente alterna a 6,6 kW de potencia, y el cable se conecta donde iría la boca de repostaje. La aerodinámica ochentera impacta en su autonomía, pues solo podría hacer unas 130 millas (210 kilómetros) y acelerar de 0 a 100 km/h en 15 segundos. Por tanto, un Leaf es más rápido y llega más lejos, lo cual no sorprenderá a nadie entendido.

    Lo que sí ha hecho Nissan es diseñar el motivo de pintura y gráficos que recuerdan a los motivos de la electrónica de consumo de los años 80, pero con notas de nuestra época. En el portón trasero pone «Newbird» en vez de «Bluebird», pero se han dejado la insignia de motorización original, 1.8 GS. Ese motor daba 90 CV, una cifra decente para la época. No mantiene su caja de cambios, se ha reemplazado por la misma del Leaf, de relación simple.

    Nissan aprovechó la ocasión para hacer algunas comparaciones. Los Bluebird importados por piezas se construían en 22 horas, pero los actuales Leaf se hacen en la mitad de tiempo, 10 horas. Además, del Leaf se han producido más de 200.000 unidades, pero claro, en más del doble de tiempo que el Bluebird ochentero. 19 trabajadores que estaban en 1986 aún siguen trabajando en el Leaf.

    Sin embargo, hay que añadir un inciso y comentar que la furgoneta e-NV200 que se fabricaba en Barcelona -la última se hizo el jueves de la semana pasada- también tenía la misma cadena cinemática del Leaf, y también 40 kWh en baterías. Respecto a la furgoneta, el «Newbird» hace más kilómetros, más que nada por la diferencia de altura, pero muy pocos más.

    Después de mirar hacia el pasado, Nissan mira hacia el futuro. La planta de Sunderland tiene visos de quedarse ahí mucho tiempo, pese a la consumación del «Brexit». En 2005 se instalaron 10 molinos de viento que aportan 6,6 MW de potencia, y en 2016 se añadieron 4,75 MW de energía fotovoltaica para reducir la firma energética de la planta en la red.

    En diciembre se aprobó la primera de otras 10 granjas solares, que estará lista en mayo de 2022. Cuando esté operativa, habrá otros 20 MW de potencia, por lo que la planta podrá ver satisfecha su demanda energética al 20% (unos 30 MW). A futuro, Nissan pretende que la planta sea autosuficiente y no consuma electricidad de la red, y de paso puede acercarse a la producción libre de emisiones de carbono.

    En 2030 todos los Nissan tendrán algún tipo de electrificación, desde los híbridos en serie e-Power hasta eléctricos puros, tal y como establece su plan Ambition 2030, recién desvelado. Habrá que esperar al 2050 para que sus vehículos sean neutros en carbono a lo largo de todo su ciclo de vida.

    Si queréis verlo en movimiento, os dejamos con este breve vídeo.

    Nissan celebra los 35 años de la fábrica de Sunderland con un restomod eléctrico del Bluebird