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    ¿Puede un híbrido ahorrar dinero en costes de mantenimiento?

    Aunque el precio de un coche que combina dos sistemas de propulsión suele ser superior al de un coche convencional, no solo se pueden apreciar ventajas en el consumo de combustible, también en el mantenimiento. Al final, cada céntimo cuenta.

    Toyota Auris Hybrid

    Una de las concepciones clásicas de quien se compra un coche nuevo es que si es diésel ahorra. Eso no ocurre siempre, se ahorra en el punto en el que se amortiza, es decir, cuando se ha ahorrado la diferencia con el mayor precio de adquisición. Para ello hay que hacer kilómetros... y realizar mantenimiento. Esa última parte se suele "olvidar".

    Normalmente la parte eléctrica no tiene mantenimiento específico

    Por la misma regla de tres, un híbrido por el mero hecho de serlo no tiene por qué producir ahorro, hay que amortizarlo. Pero en el cálculo de amortización se puede considerar un coste de mantenimiento menor, sobre todo si hay componentes que duran más tiempo, o que por no tenerlos, no hay que cambiarlos o repararlos.

    La revista especializada en flotas BFP Fuhrpark ha encargado un estudio a la consultora Tec-RMI para el mercado alemán. Dicho estudio afirma que los Toyota Auris Hybrid y Lexus IS 300h permitían ahorrar en mantenimiento a sus usuarios en solo tres años y 120.000 kilómetros. El resto de los híbridos analizados no.

    Mercedes-Benz C 300 Bluetec Hybrid

    El estudio contempla el coste de las piezas de recambio, el mantenimiento programado y los neumáticos. Cada modelo analizado se enfrenta a un equivalente de su gama, diésel y/o gasolina, dependiendo de la marca. Luego vemos dónde está el "pero".

    Cuánto cuesta el mantenimiento de modelos híbridos (en Alemania)

    Como podemos ver, el ahorro en mantenimiento solo es real, según la consultora, en esos dos casos. En otros la tecnología híbrida sale bastante cara, al menos desde el punto de vista del mantenimiento. El coste del combustible no se ha considerado, aunque en este sentido, el híbrido suele ganar por lo menos a los gasolina.

    Como todo estudio, requiere un análisis más profundo. Por ejemplo, el Golf GTE se compara con el 1.2 TSI (85 CV) y con el 1.6 TDI (110 CV), siendo el híbrido de 204 CV y con un precio abultadamente superior. En el caso del Auris, comparan con el 1.33 VVT-i (100 CV) y el 1.4 D-4D (90 CV). En otras palabras, han comparado con el gasolina y diésel básico de cada gama.

    Citroën DS5 HYbrid4 (modelo anterior)

    ¿Puede haber más diferencias de mantenimiento?

    En un coche de tres años y 120.000 km igual no hay que cambiar una serie de piezas, como embrague, turbocompresor, inyectores o filtro antipartículas, pero seguramente habrá que reemplazarlas en el futuro. Si miramos más allá de ese plazo, la diferencia de precio puede engordar en contra del modelo térmico.

    Por ejemplo, en el caso concreto de Toyota/Lexus, no hay embrague, ni turbocompresores, ni correas, ni filtro antipartículas, ni caja de cambios (es un engranaje planetario). Lo que no se tiene, ni se rompe, ni se reemplaza. Es más, el Yaris híbrido cuesta prácticamente mantenerlo lo mismo que el 1.0 VVT-i de menor potencia.

    Por experiencia personal, puedo dar fe de la durabilidad de algunos componentes en un Toyota Prius. Los neumáticos delanteros pueden durar más de 50.000 kilómetros, o los frenos más de 130.000 kilómetros. Otros usuarios intensivos, como taxistas, pueden también comprobar que el desgaste de algunos componentes es menor.

    Lexus IS 300h

    En otros fabricantes la parte del motor térmico puede tener la misma complejidad que una versión gasolina o diésel de la misma gama, por lo que el ahorro no sería tan contundente. El gasto de neumáticos depende de muchas cosas, aparte de la forma de conducir, como el reparto de pesos, si el motor es gasolina o diésel, etc.

    En consecuencia, cada caso hay que analizarlo individualmente. Por ejemplo, en el caso de los híbridos diésel de PSA, el DS5 y el 508 RXH, como el consumo de combustible prácticamente es el mismo que los diésel, y no se ahorra en mantenimiento, su elección desde el punto de vista económico es insostenible.

    También hay que ver la diferencia en fiscalidad, hay países donde la compra del híbrido supone un ahorro de impuestos importante, e incluso una subvención. Otros beneficios pueden estar disponibles, sobre todo para modelos enchufables, como exenciones de aparcamiento, uso de carriles VAO o descuentos en peajes. Lo dicho, al final, cada céntimo cuenta.

    Fuente: BFP Fuhrpak (en alemán)