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¿Qué pasará cuando los coches de hidrógeno sean asequibles?

Actualmente los vehículos de pila de combustible son inasumibles para el ciudadano medio y cuestan el doble -o más- que un coche eléctrico. Cuando la distancia en precio se haya reducido, habrá otros problemas que resolver para su popularización en el mercado.

La pila de combustible de hidrógeno fue una de las tecnologías que permitió la llegada del hombre a la Luna. Permitió que los astronautas tuviesen agua dulce y electricidad. En el mundo del automóvil se ha experimentado con ellas durante los últimos 30 años, pero siguen lejos de ser una realidad comercial cotidiana.

Es cierto que hay algunos modelos de pila de combustible ya rodando y en manos de particulares -normalmente en régimen de leasing- como los Toyota Mirai, Honda Clarity, Hyundai Nexo o el Mercedes-Benz GLC F-CELL. Siguen siendo demasiado caros por los materiales preciosos necesarios para las pilas.

A diferencia de los coches eléctricos, que cargan energía generada de forma externa, los de pila de combustible generan su propia energía a bordo a partir de hidrógeno y oxígeno del aire común. Este gas a alta presión ha tenido que ser obtenido previamente con procesos industriales que suelen ser muy intensivos en consumo de energía, ya que el hidrógeno no se encuentra libre en ningún sitio del planeta.

Hyundai Nexo

Los fabricantes esperan que la situación cambie a lo largo de la próxima década. Según Matt Harrison, responsable de ventas y marketing de Toyota en Europa, antes de 2030 los coches de hidrógeno serán competitivos en precio con los híbridos. Toyota siguen sin jugárselo todo a la electrificación y los coches eléctricos a baterías.

El Toyota Mirai forma parte de una primera generación de coches "vendibles" que funciona con hidrógeno. Será la tercera generación la que sea más asequible, entre otras cosas por la reducción de un material precioso, el platino, de acuerdo a la consultora E4tech citada por Automotive News.

La tecnología híbrida no era económica hace 20 años, su precio se ha reducido en un 75% por la producción en masa y otros tantos motivos. Para que las pilas de combustible sean competitivas también han de producirse en masa, pero eso es imposible si los precios espantan a los posibles compradores.

Honda Clarity

Los coches eléctricos son caros, sí, pero el coste de moverlos es muy bajo. No pasa así con las pilas de hidrógeno, si los fabricantes no incluyesen el coste del "combustible" en el leasing, costaría mover los vehículos como un SUV de gasolina o una gran berlina. Sí, el propio hidrógeno tiene que abaratarse mucho, y eso implica producción ecológica y económica.

Desde el punto de vista de la termodinámica el hidrógeno siempre será menos interesante que las baterías electroquímicas porque el proceso desde el que se parte del vector energético hasta que se convierte en movimiento útil es menos eficiente con pilas de combustible.

En otras palabras: usando la misma energía, un eléctrico siempre llegará más lejos que uno de pila de combustible

Pero cuando se emplee energía renovable en grandes cantidades -o en el total- la producción de hidrógeno se abaratará mucho y no tendrá un impacto negativo en el medio ambiente en forma de emisiones. La pila de combustible no genera contaminación local, solo hay vapor de agua como producto residual de la generación de electricidad.

Mercedes-Benz GLC F-CELL

Una vez que estén solucionados ambos problemas, el de los precios de los vehículos y del propio "combustible", quedará el de la infraestructura. Dentro de 10 años será posible ir prácticamente de cualquier sitio A a B dentro de Europa con un coche eléctrico, mediante las crecientes redes de carga pública o privada. Al hidrógeno le queda mucho para llegar a esa capilaridad.

Los problema de seguridad parecen ya a estas alturas solventados

Seguramente la infraestructura del hidrógeno empiece a crecer en la medida que el transporte pesado vaya necesitándolo, porque reemplazar a los camiones y autobuses diésel no va a ser nada sencillo. Las alternativas a gas también usan energía fósil, y con baterías es viable el corto y medio recorrido, el largo todavía no.

Si los fabricantes cumplen con su hoja de ruta, la pila de combustible permitirá un término medio entre la forma en la que nos movemos ahora, con gasolina/gasóleo, y la movilidad eléctrica, que implica paradas de 15-45 minutos para recorrer 100-300 km más. Repostar hidrógeno requiere menos de 5 minutos.

Fuente: Automotive News

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