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    ¿Qué relación tienen la pandemia de COVID, las vacunas y el negocio de los concesionarios y talleres?

    Reyes Maroto, ministra de Industria, Comercio y Turismo, y Gerardo Pérez, presidente de FACONAUTO

    Desde la crisis de 2008 la edad del parque español no para de aumentar, va camino de los 13 años, y las medidas que propone la patronal de los concesionarios, FACONAUTO, siguen sin ser eficaces para ir a la raíz del problema, la economía.

    España tiene un parque automovilístico que no para de envejecer. Ya era un problema antes de la pandemia de COVID-19, y lo va a seguir siendo. Es la realidad, puede gustarnos más o menos. El sector de la distribución y postventa va a sufrir a consecuencia de ello: se venden menos coches nuevos, hay más transferencias de usados y pasan menos por el taller.

    Fijémonos en este dato: al término de 2020, la red de concesionarios española terminó con 464.300 coches usados en stock, de los cuales 438.626 son de combustión interna tradicional y 25.674 son híbridos y eléctricos. Respecto a 2019, el stock ha crecido un 18% en términos numéricos, de acuerdo a los datos de Sumauto.

    Parte del problema se acentuó con el aluvión de automatriculaciones de diciembre, cuando los concesionarios tuvieron que poner matrículas a miles de coches para cumplir objetivos con las marcas, y a su vez estas con Bruselas, para reducir el CO2 medio y evitar las multas (o que fuesen menos importantes). Son coches sin dueño a corto plazo.

    España, 2021

    Mientras nos estamos recuperando de los efectos de la tercera ola de la pandemia y los datos sanitarios vuelven a cierta «normalidad», ya hay un daño económico hecho: más de 600.000 empleos destruidos, confinamientos y restricciones de viaje, menor movilidad laboral por el teletrabajo... y que en la práctica ha aumentado lo que se paga por el impuesto de matriculación.

    De aquellos lodos, estos barros. Durante el Congreso&Expo de Faconauto, un evento virtual centrado en los profesionales, han aparecido más datos para contextualizar la situación. El mercado de turismos nuevos ha empezado el año con un retroceso de más del 50% respecto a enero de 2020, que fue un mes «normal».

    La patronal de los concesionarios, FACONAUTO, ha pedido diversas medidas para aumentar las ventas este año hasta en 100.000 unidades. Sumariamente, son estas:

    • Agilizar la campaña de vacunación
    • Apoyar los híbridos como tecnología de transición
    • Un nuevo Plan Renove que apoye la compra de gasolina/diésel tradicionales
    • Un plan de achatarramiento no vinculado a la compra de otro coche
    • Menos impuestos a la compra, sobre todo el IVA de híbridos enchufables y eléctricos
    • Más impuestos a los tenedores de coches antiguos

    Sintetizando, FACONAUTO quiere que los poderes públicos les ayuden a vender más coches, y que se vayan retirando de la circulación aquellos que están acumulando años por diversas razones: son más contaminantes, son menos seguros... y otra de peso, que la postventa gana poco dinero con ellos.

    En el gráfico superior, realizado por Solera España, comprobamos cómo la primera y segunda ola de la pandemia hizo que pasasen menos coches por los talleres. Durante la tercera ola, previsiblemente, va a pasar lo mismo. Varios son los factores que explican esas caídas.

    Hay menos movilidad diaria, esporádica, y de largo recorrido. Además, se está utilizando menos el vehículo privado en general (aunque más ha caído el transporte público y esto provoca uso de vehículo privado), los mantenimientos se estiran hasta lo imprescindible por causas económicas, etc. Uso imprescindible, mantenimiento imprescindible.

    Dudo muchísimo que la solución al problema venga por hacer la vida más difícil a quien no puede permitirse un vehículo nuevo. Tampoco pasa porque quien pueda se compre uno nuevo y el que no que tire el suyo y vaya en transporte público o caminando, o en bicicleta. No me parece un enfoque realista.

    Como dije en otra ocasión, la situación durará varios años más, y la renovación del parque irá ligada a la recuperación económica. Para esto es imprescindible la vacunación masiva, que el coronavirus deje de condicionar la economía, y que la gente deje de contagiarse, enfermar y, en extremo, morirse.

    La vacunación ahora mismo no depende del Gobierno si no van a entrar más dosis de parte de las farmacéuticas. La economía está fatal de lo suyo. Hay que asumir otro enfoque, la situación económicamente desfavorable va para largo, y hay que convivir con ella. Por lo tanto, tienen que convivir las ventas de vehículos nuevos con el mantenimiento correcto de los coches más viejos.

    Coches con más de 20 años aparcados en la calle - Fotografía: Nacho (Flickr) CC BY

    Dado que más de dos terceras partes de los turismos españoles tienen más de 10 años, y que hablamos de coches que se suelen asegurar a terceros y pasar por taller lo imprescindible (dado que el valor menguante lleva a gastar menos dinero según merece la pena o no) hay que favorecer la cultura del mantenimiento correcto.

    Si resulta inevitable que mantengamos coches más antiguos por no haber dinero para uno nuevo, entonces al menos que estén bien mantenidos. Las ITV, tal y como están planteadas (y eso para los que las pasan), no son suficientes. Hay que apretar las tuercas un poco más para que mejore el mantenimiento del parque, en otras palabras, ITV más duras.

    ¿Y qué tal ITV caducada como sinónimo de cepo y al depósito municipal?

    Ese modelo funciona muy bien en Japón. Las temidas shaken o revisiones de seguridad hacen que los japoneses solo mantengan coches viejos si están bien cuidados, si no, van al desguace o se exportan. Podrías ser un win-win para todos: más negocio para los talleres, menor siniestralidad, las chatarras peligrosas al desguace... sin necesidad de subir más los impuestos al automovilista, use lo que use.