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    ¿Quién paga las multas del coche de empresa?

    No será siempre la empresa quien sea responsable de las multas.Pixabay

    Muchos empleados se desplazan habitualmente con vehículos de empresa para poder realizar su trabajo. Pero, ¿quién debe pagar las multas que se les impongan durante el ejercicio de su labor profesional? Respondemos a esta pregunta.

    El vehículo de empresa es aquel que se le entrega al trabajador para que este pueda realizar su labor profesional. Pero estos coches, furgonetas o camiones son propiedad del titular de los mismos, es decir, las empresas que los han puesto a disposición de sus empleados.

    Por tanto, ¿quién debería pagar una multa en caso de ser sancionado el conductor durante un trayecto relacionado con su trabajo? Pues depende, así que vamos a explicarnos más en profundidad.

    Multa con coche de empresa: ¿qué dice la ley?

    Antes de determinar si es el titular del vehículo (la empresa) o el conductor quien debe hacerse cargo, debemos diferenciar entre dos tipos de multas de tráfico:

    • Multas relacionadas con la conducción y el tráfico: exceso de velocidad, aparcamiento, estado del vehículo, conducción bajo los efectos del alcohol o drogas y, en general, el incumplimiento del código de la circulación.
    • Multas relacionadas con trámites administrativos: ITV caducada, documentación incorrecta o cualquier otro trámite administrativo.

    Si un empleado incumple las normas de circulación porque la empresa le obliga, esta será responsable»

    En el primer caso, el que guarda relación directa con el conocimiento y actuación del conductor al volante, será siempre responsabilidad de este, aunque no sea titular del vehículo. Por tanto, cuando superemos los límites de velocidad, nos saltemos un semáforo en rojo o aparquemos indebidamente, seremos nosotros quienes asumamos las consecuencias de nuestras acciones. Y eso incluye el estado del vehículo.

    Por el contrario, en el segundo caso será el titular del vehículo quien sea el responsable de no haber pasado la ITV o de no disponer de la documentación en regla, infracciones que no se le pueden imputar al conductor. En esta situación, la persona o empresa titular será la que deba asumir las consecuencias de la infracción y su correspondiente denuncia.

    ¿Cómo es el proceso?

    Cuando la multa se comunica en el acto al conductor, este recibe directamente la notificación de denuncia y se hace cargo de la misma.

    Pero, cuando la infracción es detectada por un radar o patrulla durante un proceso en el que no se detiene al infractor, la notificación de denuncia llega al titular del vehículo. En ese caso, es este quien tiene la obligación de comunicar quién era el conductor en el momento de la infracción, para que de ese modo la administración se ponga en contacto con el mismo para que asuma la multa.

    El modo de actuar al volante siempre es responsabilidad del conductor. -Freepik.es.

    En caso de no hacerlo, el titular tendrá que pagar el triple de la multa impuesta y es importante no dejarlo para más adelante porque el plazo es de 15 días naturales.

    Pero se puede dar el caso de que el conductor haga caso omiso y no pague la multa correspondiente. En este caso la empresa tendrá que responder subsidiariamente de la multa y abonarla, para posteriormente descontar al trabajador el pago de la misma de su nómina.

    Para evitar complicaciones innecesarias, las empresas suelen solicitar a sus trabajadores con acceso a vehículo de empresa que firmen una cláusula en la que se comprometan a hacerse cargo de las posibles multas de tráfico.

    Jurisprudencia

    En 2020, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid rechazó un recurso interpuesto por un trabajador, que le reclamaba a su empresa más de 3.000 euros en compensación por las multas de aparcamiento que el empleado ya había abonado previamente.

    Esta sentencia se basó en que no existía ningún acuerdo previo para abonar las posibles multas al denunciante, pero sí el compromiso de hacerse cargo de los gastos del parking. Igualmente, tampoco había constancia de ninguna indicación de la empresa hacia el trabajador para aparcar en lugares donde estuviera prohibido hacerlo. Por lo tanto, la responsabilidad y decisión de esta acción correspondía al empleado y era éste quien debía asumir las multas.

    Sin embargo, en casos como en los que el empleado incumple las normas de circulación porque la empresa no le permite descansar los tiempos reglamentarios, la multa por usar el coche de empresa recaerá sobre la compañía.