IndyCarFelix Rosenqvist sorprende al mundo y gana la Indy 500 más ajustada de la historia

El veterano piloto sueco tumbó a David Malukas en los metros finales por tan solo 23 milésimas tras una última vuelta de infarto, logrando su primer triunfo en seis años. Álex Palou lideró 59 vueltas, pero fue víctima de un error estratégico y acabó séptimo.

Felix Rosenqvist sorprende al mundo y gana la Indy 500 más ajustada de la historia
Parece una salida en parado, pero fue el final de las 500 millas a más de 370 km/h. - IndyCar Media

Publicado: 25/05/2026 03:05

15 min. lectura

Venía de acabar cuarto el año anterior, había clasificado cuarto, su coche había sido el más rápido, perfectamente podía haber logrado la pole y estuvo en la terna por la victoria en las ediciones de 2022 y 2023. Sin embargo, muy pocos antes de la carrera habrían situado a Felix Rosenqvist como el principal favorito para alzarse con la victoria en las 500 millas de Indianápolis. A sus 34 años, el piloto sueco de Meyer Shank Racing ha conseguido este domingo el logro culminante de su variada trayectoria deportiva, y lo ha hecho entrando por la puerta grande en la historia de la prueba, ganando el final más apretado de sus 110 años de historia ante David Malukas por tan solo 23 milésimas de margen.

Rosenqvist logró el triunfo tras una tensa resalida a falta de tan sólo una vuelta, en la que figuraba en tercera posición tras su compañero Marcus Armstrong y el mencionado Malukas, que saltó al liderato antes siquiera de llegar a la curva 1. Rosenqvist, que había perdido la posición preferente en una resalida anterior, se puso en paralelo por el exterior con Armstrong, y se mantuvo ahí durante tres cuartos de vuelta hasta superar finalmente al neozelandés en mitad de la curva 4. De inmediato, estaba en los talones de Malukas, que intentó romper el rebufo sin éxito. Rosenqvist se lanzó a su derecha, y vio la bandera a cuadros con apenas medio coche de ventaja, consumando un triunfo que reivindica una trayectoria de ocho años en IndyCar repleta de altibajos, los cuales oscurecieron un enorme potencial que parecía que nunca sería aprovechado.

El inicio de la carrera no le tuvo como gran protagonista. Ese rol lo ejercieron el poleman Alex Palou y su perseguidor Alexander Rossi, quienes intercambiaron el liderato en numerosas ocasiones durante el primer stint. Las previsiones de lluvia amenazaban con afectar y acortar el desarrollo de la prueba, pero las prisas no eran generalizadas. En la vuelta 18 tuvo lugar el primer incidente, cuando Ryan Hunter-Reay chocó ligeramente con el muro tras un trompo, y la cercana Katherine Legge tuvo que esquivarlo a última hora, sufriendo un impacto más severo contra el muro interior que arruinó muy pronto su intención de completar el reto doble Indy-Charlotte.

Una mala tuerca sacó de la parte delantera a Rossi durante las paradas masivas bajo caution. Palou proseguía al frente, pero no anticipó bien el reinicio de uno de los coches que no había parado, y tanto Rosenqvist como Scott McLaughlin, que había tenido una fantástica parada, le superaron. Fue un reinicio breve debido al accidente más atrás de Ed Carpenter, tras una breve escaramuza con Takuma Sato. Aprendió la lección Palou, porque en la siguiente resalida estuvo ojo avizor y recuperó la punta de la prueba antes de cederla en la vuelta 34 ante el favorito sentimental Conor Daly, quizá ante la mejor oportunidad de su vida.

Palou reclamó de nuevo el liderato en la vuelta 41, y esta vez lo mantuvo hasta el inicio de la ventana de paradas pasado el giro 62. Paró una vuelta más tarde que la mayoría, lo que le permitió conservar su posición ante la ofensiva de Malukas, McLaughlin y un Josef Newgarden que había remontado metódicamente desde su posición 23 de salida. Sin embargo, con Daly algo más retrasado tras la parada, su nuevo compañero de baile pasó a ser su compañero en Ganassi, Scott Dixon, que paró incluso una vuelta más tarde que Palou y atacó para ponerse líder en el giro 69, entrando desde entonces en otro relevo ciclista prolongado. ¿El escolta de ambos? Rosenqvist, en tercer lugar.

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Dos roturas de motor consecutivas en la vuelta 94, en la unidad Honda de Will Power y en el Chevrolet de Rossi, coincidieron con la llegada de un ligero frente lluvioso que obligó a sacar bandera roja durante un cuarto de hora, y a otro breve caution posterior por precipitaciones. Entre medias de ambos sucesos, Malukas se metió de lleno en el duelo por la victoria, liderando algunas vueltas. En el intento de resalida de la vuelta 125, mordió el polvo el doble ganador Newgarden, con un error de pilotaje al comerse la tira de cemento situada en el interior de la curva 4. El accidente tuvo lugar un poco antes del inicio teórico de la ventana para la penúltima parada, algo que tuvo un efecto decisivo en la prueba.

Quedando todavía unas 70 vueltas para el final, muy al límite de lo que abarcan dos depósitos llenos de gasolina, un grupo de 14 pilotos en la vuelta del líder optó por hacer una parada. Entre ellos, cuatro ocupantes del top 10: Rosenqvist, que era quinto entonces, Pato O'Ward, hasta ese momento en un marcado segundo plano (7º), Armstrong (9º) y Santino Ferrucci (10º). O'Ward salió de pits por delante, pero los dos pilotos de Shank no tardaron mucho en superarle, con Armstrong al frente. Los otros doce pilotos optaron por continuar, una decisión que terminó resultando fatal para muchos de ellos al quedarles dos paradas seguras.

En cabeza, Malukas fue engullido en la resalida de la vuelta 132 por un enjambre de pilotos, con varios cambios de líder entre Daly, McLaughlin y Palou en un duelo sin cuartel al que el joven piloto de Penske se sumó en la vuelta 146, justo antes de que los líderes entraran a pits bajo bandera verde. Este periodo de paradas separó a Malukas y a Palou del resto de favoritos, peleando en adelante entre ellos. No obstante, la atención estaba en los cuatro pilotos de la estrategia alternativa que se habían distanciado, con Rosenqvist por delante de O'Ward, el novato Dennis Hauger y Armstrong.

Palou y Malukas se quedaron sólos... pero por detrás se cocía la estrategia ganadora.

Castigado por la menor eficiencia de consumo de los motores Chevrolet, O'Ward no pudo alargar su última parada más allá de la vuelta 164, lo que le condenaba a un ahorro masivo o a rezar por cautions para intentar llegar hasta el final. Hauger y Armstrong lo hicieron un giro después, siendo víctima el noruego de una sanción por exceso de velocidad en pits, pero fue Rosenqvist el que consiguió llegar a la 166, con margen para consumar la machada. De hecho, Pato se situó delante tras la detención del sueco, pero incluso a rebufo de otros coches no estaba consiguiendo el ahorro suficiente para no perder demasiado ritmo.

Malukas y Palou entraron a pits a falta de poco más de 20 vueltas del final, hayándose en zona media con una desventaja de 25 segundos que ni la mayor de las velocidades podía compensar en ese periodo. Aún con todo, Malukas hizo todos los esfuerzos posibles situándose cuarto en la vuelta 183, mientras que Palou sufría más en situación de tráfico y se veía atrapado en sexta posición tras un Romain Grosjean que había avanzado muchos puestos entre los pilotos de la estrategia alternativa. Con Armstrong descolgado a cuatro segundos, la pelea estaba entre los dos primeros, cogiendo Rosenqvist el toro por los cuernos en la vuelta 186 con lo que parecía el adelantamiento por la victoria ante un O'Ward sin recursos.

Un final loco para el ganador apropiado

El halo de esperanza para todos los demás llegó en la vuelta 192 con un fuerte accidente de Caio Collet, que rodaba undécimo y sobrecorrigió una pérdida de control en la curva 2 con dañino resultado. Segunda bandera roja de la carrera, esta para intentar acabar la prueba con bandera verde, previa a una resalida de infarto en la vuelta 196 en la que Armstrong saltó al cuello de Rosenqvist y O'Ward para ponerse líder, justo antes de otra amarilla que salió de forma preventiva al irse Mick Schumacher contra el muro, en una acción que fue poco más que un roce. Todo esto llevó a los sucesos narrados arriba en una vuelta 200 que será recordada durante muchos años, y que vivió el último de los 70 cambios de líder, que también batieron el récord histórico de 68 que databa de 2013.

La victoria por 23 milésimas de Rosenqvist destierra un récord que databa de 1992, cuando Al Unser Jr. venció a Scott Goodyear por apenas 43 milésimas. El canadiense Goodyear nunca ganó la Indy 500, pero la acabó segundo dos veces, las mismas que ya acumula de forma consecutiva Malukas, que no podía hacer más que llorar de forma desconsolada. Aún sin una victoria en IndyCar que ha rozado numerosas veces, esta vez le tocó perder en el escenario más grande y de la forma más cruel, siendo rebasado en la recta final, algo que sólo había experimentado Marco Andretti en su debut en 2006 contra Sam Hornish Jr.

En los metros finales de la carrera, Armstrong se vio abrumado por la ofensiva de McLaughlin y de O'Ward, separados los tres por menos distancia aún que los dos primeros, 15 milésimas. Por su parte, Palou no tuvo una buena resalida en el penúltimo caution y tuvo que conformarse con una séptima plaza que sabe a muy poco para el vigente ganador tras haber liderado 59 vueltas, pero que le permite consolidar aún más su liderato tras la 16ª posición de un Kyle Kirkwood que había logrado remontar hasta el top 10 antes de un error estratégico que no pudo o supo compensar, al igual que Dixon. De hecho, Kirkwood pierde la segunda plaza de la general con Malukas, quien se halla ahora a 42 puntos de Palou.

ACTUALIZACIÓN (3:25h): Álex Palou ha recibido una sanción de cinco puntos y una multa de 10.000 dólares por una infracción en la inspección post-carrera de su coche, que no afecta a su resultado en la Indy 500. La placa del alerón delantero de su vehículo no cumplía con el requisito de altura mínima establecidos, algo de lo que Ganassi responsabiliza al fallo de un componente.

Rinus VeeKay remató un positivo mes de Indy 500 con la sexta plaza, y Santino Ferrucci mantiene su impresionante pleno de top 10 en su octava participación con un octavo puesto sobre Grosjean y Sato, el mejor clasificado final entre los ocho eventuales. Para Rosenqvist, un piloto que no contaba con un sólo podio en 39 carreras ovales pese a haber logrado allí dos de sus siete poles, la redención llega con una victoria que le convierte en el tercer sueco de la historia en imponerse en la Indy 500, después de Kenny Bräck en 1999 y de Marcus Ericsson, decimotercero hoy, en 2022. Nada mal para alguien que hace apenas dos semanas estrenó paternidad.

RESULTADOS FINALES DE LAS 500 MILLAS DE INDIANÁPOLIS 2026

Han pasado casi seis años desde la que era su única victoria en IndyCar, obtenida en Road America en julio de 2020 ante el propio O'Ward, un día después del primer podio de Palou en esa misma pista. Cuando Rosenqvist decidió irse al acabar el año, el español fue su reemplazo en Ganassi, construyendo un legado que Felix jamás soñó siquiera con alcanzar en sus dos años pilotando el #10. Menos aún en tres años de sufrimiento constante con McLaren, antes de su segunda juventud con Shank, un equipo que sólo sabe lo que es ganar en la Indy 500. Y vaya dos victorias: la cuarta de Hélio Castroneves en 2021, y la photo-finish más ajustada de siempre. Quién sabe si esta confianza readquirida les lanza de nuevo hacia la victoria en Detroit la semana que viene...

Fotos: IndyCar Media

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