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    Elon Musk ahora dice que no van a privatizar Tesla

    En un giro de los acontecimientos que parece haber sorprendido tan solo a los fanboys de Tesla, Elon Musk ahora afirma que no piensa privatizar la compañía, a pesar de todo lo dicho hasta ahora e incluso haber movilizado a unas cuantas instituciones financieras para este movimiento.

    Elon Musk.

    Elon Musk ahora afirma que no van a privatizar Tesla. En una nueva entrada del blog de la compañía, el propio Musk ha revelado esta decisión, que ya es firme y por tanto confirma que la marca continuará con su actual formato de empresa pública que cotiza en bolsa. Lo cual no nos sorprende, pues los únicos que creían que realmente se podía llevar a cabo ese plan eran los aficionados de la marca y los medios afines a la compañía.

    De todas las polémicas a las que se ha visto enfrentado el máximo dirigente de Tesla, en muchas ocasiones originadas por el mismo, la de privatizar Tesla ha sido sin duda alguna la más estrafalaria e inexplicable. Y no lo decimos porque nos parezca mala idea, muy al contrario, pues creemos firmemente que de convertirse en una compañía privada la firma tendría mucha más posibilidades de éxito. Si lo decimos es precisamente por la forma tan absurda que ha tenido Musk de abordar y ejecutar esta iniciativa. No todo tiene cabida en Twitter, sobre todo cuando se habla de cifras de miles de millones de dólares.

    La idea en si misma no es mala, pues estar constantemente bajo el foco de la opinión pública puede socavar la credibilidad de la compañía y sus productos. Lo cual en parte ya está sucediendo, pues además de las hordas de fanboys que siguen a la compañía, en los últimos tiempos ha surgido un movimiento similar pero en sentido contrario, los cada vez más numerosos haters de Tesla. Esta sobreexposición mediática es sin duda alguna consecuencia de la caprichosa política de comunicaciones de la compañía y la culpa en mayor medida es de Elon Musk.

    Tesla Model S en las instalaciones europeas de la compañía.

    Sin embargo, el modus operandi habitual de Musk, soltar en un escueto tweet lo primero que se le ocurre, ya sea llamar pedófilo a un integrante de un equipo de rescate que no le dora la píldora o revelar novedades e información sobre la compañía y sus productos, fue más que suficiente para condenar desde el primer momento la que podía haber sido una idea genial, e irónicamente convertirla en toda una pesadilla. Y eso en el caso de que la iniciativa fuera real, que muchos (la gran mayoría) de los actores financieros globales siguen creyendo que no lo era.

    Si realmente tienes la intención de privatizar la compañía has de comprar un elevado número de acciones, por lo que no tiene sentido alguno levantar la liebre y realizar ningún acto o declaración que eleve el precio de las mismas justo en los momentos iniciales de dicho plan. Como por ejemplo, mandar un tweet a tus 22 millones de seguidores revelando tus planes de pagar un sobreprecio por dichas acciones, lo cual, como es habitual en los tweets de Musk, elevó inmediatamente la cotización de los títulos de la compañía.

    Musk se excusó más tarde afirmando que si los grandes inversores podían saberlo, los pequeños inversores también tenían derecho a conocer el nuevo plan y las intenciones de la compañía. Una declaración que suena maravillosa, muy de “Príncipe defensor del pueblo llano”, pero que no hace falta estudiarla en profundidad para ver que hace aguas por todos lados.

    Elon junto a un Model X.

    Entre las contradicciones en las que han caído los responsables de Tesla y Elon Musk en las últimas semanas encontramos precisamente la decisión de consultar a los inversores. Según la entrada del blog de Tesla “Update on Taking Tesla Private” del día 13 de agosto, Elon Musk informó en primer lugar a la junta directiva de sus planes (2 de agosto), y la decisión de la junta fue la de consultar el plan a los grandes inversores de la compañía, para ver si estaban interesados en vender su parte o permanecer en la misma ya como compañía privada (fuera de bolsa). En teoría, tras consultarles, fue entonces cuando Musk decidió el 7 de agosto “informar” a los pequeños inversores mediante ese tweet, que según él fue escrito en su coche, camino del aeropuerto.

    Si eso era cierto, por qué en los siguientes tres días tras el célebre tweet algunos de los principales inversores de Tesla, e incluso miembros de la propia junta directiva, afirmaron a varios medios no conocer en absoluto dicho plan y que estaban aún a la espera de que Musk lo aclarase.

    ¿Realmente la junta y los grandes inversores lo sabían?, porque parece ser que no. De hecho, todo Wall Street se revolucionó e incluso se llegó a consultar a las principales instituciones financieras y de inversiones, en la búsqueda de los posibles socios y por supuesto, del dinero. Irónicamente, también se consultó al Fondo Soberano de Arabia Saudí, que negó en dos ocasiones que estuvieran involucrados en dicho plan, solo un par de días antes de que Musk revelara a través del blog de la compañía que sus supuestos socios precisamente eran los saudíes. Aunque la descripción de Musk sonaba más a una simple conversación entre dos personas que a un verdadero acuerdo comercial.

    Tesla Model X.

    Si de verdad se pretendía informar a los pequeños inversores por qué no se les envió una comunicación con todos los detalles posibles sobre el plan, en lugar de un simple tweet. ¿Acaso a los grandes inversores se les informó con un email con solo 9 palabras? o ¿acaso los 22 millones de seguidores de Musk en Twitter son inversores de la compañía?.

    En suma, a pesar de las declaraciones de Musk y de la compañía, lo cierto es que no parece que sucedieran las cosas tal y como las cuentan, y las motivaciones que revelan tampoco parecen plausibles, sobre todo cuando las consecuencias reales y tangibles, de las que precisamente se cuidan mucho de no hablar estos días Musk y los suyos, son que los “short-sellers” perdieron una millonada ese día (1.300 millones $) por culpa de un tweet que ahora se confirma que no tenía valor real, pues la iniciativa que anunciaba no se va a llevar a cabo, y que una gran parte de los bonos de Tesla se pudieron convertir en acciones (que en ese momento parecían ser oro puro tras revelar las intenciones de privatizar) y con ello desapareciendo una buena parte de la deuda de la compañía, aunque por el momento se desconoce cuántos bonos (con calificación de bono basura desde hace muchos meses) se transformaron realmente.

    Elon Musk lleva años amenazando públicamente a los “short-sellers”, aquellos que apuestan en bolsa contra una compañía, a que sus acciones van a bajar y no a subir, y de los que Tesla acumula más que ninguna otra compañía en Wall Street, asegurando en todo momento que les espera un futuro lleno de dolor, e incluso les ha advertido de un posible evento que “quemara” por completo su apuesta, lo que en Wall Street se denomina un “short burn”. ¿Se estaría refiriendo Musk a esta jugada precisamente?, ¿por qué ni les menciona desde el 7 de agosto?.

    La factoría de Fremont.

    Resulta particularmente extraño el siguiente tweet que envió apenas una hora después del que revelaba sus intenciones, simplemente dando los buenos días en medio de la tormenta que acababa de ocasionar el primer tweet.

    Y en cuanto a las explicaciones que dió ayer para confirmar que la compañía seguirá siendo pública, básicamente cuenta lo que muchos analistas financieros ya adelantaron al mismísimo día siguiente de ser enviado el tweet: resultaría un movimiento gigantesco a nivel de esfuerzos y financiero para una compañía que ya tiene suficientes problemas y debe centrarse en sus verdaderas prioridades, optimizar la producción de los modelos actuales, culminar el desarrollo de los que vienen y lograr llegar a la senda de la rentabilidad.

    El precio final de la supuesta privatización sigue sin ser revelado, pero por último se estimaba entre los 25 y los 50 mil millones de dólares. Lo que a priori suena ridículo para una compañía con cerca de 10.000 millones de deuda y que no ha logrado presentar aún un solo céntimo de beneficio. Aunque no son pocos los que creen que un movimiento de este tipo era precisamente la excusa perfecta para recapitalizar la empresa y eliminar la deuda, pues con la obtención del dinero necesario para privatizarla era casi obligatorio “limpiarla” primero.

    Musk ha revelado que tiene mucho estrés y falta de sueño en los últimos tiempos.

    Como era de esperar, Musk vuelve a afirmar en esta comunicación “su creencia de que había fondos más que necesarios para privatizar Tesla...”. Como mucho de lo que proviene de esta compañía, es mera cuestión de fe.

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